Miente, miente, que algo quedará

Amalia Pando. La mejor alumna de Joseph Goebbels en la Bolivia de hoy.

(Abya Yala Digital).- El pasado 23 de marzo, en medio de toda la guerra sucia que cierto periodismo opositor había desatado sobre el gobierno por el caso Zapata, Amalia Pando disparó una más de sus malintencionadas mentiras.

Se puso de acuerdo y dio aire a su columnista Roxana Lizárraga, para que esta afirmara muy suelta de cuerpo que la Ministra de Salud, Ariana Campero, estaba embarazada de 5 meses; de paso se burlaron de la Ministra por su formación profesional en Cuba -ignorando que hasta el presidente de Estados Unidos reconoció los logros de la medicina cubana-.

Posteriormente despreciaron la figura de la Ministra argumentando que esta no le había contestado al Presidente tras el comentario sobre su supuesto lesbianismo (diciembre 2015) porque justamente estaba embarazada.

Pero la historia no terminó allí, también se atrevieron a confirmar que el autor del embarazo era un Ministro que despacha desde Palacio –en obvia referencia a Juan Ramón Quintana- y que su mujer se había hecho presente en el Palacio para hacer un escándalo.

Escuche Ud. mismo el audio.

Lo más triste es evidenciar que este ataque machista contra la joven Ministra no venga de un hombre, sino de Amalia Pando y su columnista mujer.

No era la primera vez que en esas frenéticas semanas previas y posteriores el referéndum del 21 F, la comunicadora lanzaba denuncias falsas para desprestigiar al Gobierno. Ramiro Lizondo, titular de la empresa azucarera San Buenaventura, debió convocar a una conferencia de prensa junto a la ministra Verónica Ramos para desmentir las infamias de Pando. La diputada Susana Rivero se apersonó en nuestro programa Ojo con los Medios para hacer lo propio por otra acusación falsa.

Actualmente nos quieren hacer creer que esa campaña de infamia comandada por los principales medios de comunicación y periodistas no influyó ni influye en la opinión pública.

Este ejercicio de periodismo de guerra protagonizado por lo que el ministro Quintana calificó certeramente como el cartel de la mentira, busca destruir la imagen del gobierno y de sus principales líderes con el fin último de derrocarlo, por el método que sea posible. Esto no es anecdótico, hay que tomarlo muy seriamente.

La Ministra de Salud decidió no responder directamente a los comentarios de Pando y Lizárraga, prefirió más bien ignorarlos para no darles el gusto del protagonismo personal. Además nadie se hizo eco a nivel público mediático.

Sin embargo, el rumor sobre el embarazo se esparció en algunos círculos cerrados, por ejemplo en la redacción del periódico La Razón, donde la periodista que cubre el área de salud, Wilma Pérez, ha desarrollado un gusto personal por afectar dentro de sus posibilidades la gestión de Campero -pues ella hubiera preferido a otro candidato para ocupar ese puesto-.

El rumor del embarazo fue desmentido en vivo y en directo en el programa “Último Round” de nuestra cadena informativa el 5 de abril, la Ministra mostró su vientre hacia las cámaras, evidentemente no estaba embarazada de casi 6 meses como “develaron” las operadoras mediáticas.

La Ministra finalmente optó por interponer una denuncia privada ante el Tribunal Nacional de Ética Periodística, que recientemente le dio un plazo de 10 días tanto a Pando como a Lizárraga para que hicieran sus descargos.

Como no podía ser de otra manera, ambas argumentaron que sólo felicitaron a la Ministra, que no podían revelar su fuente pero que era fiable y Pando se atrevió a sugerir que la Ministra habría perdido el embarazo. Agregó que le llamaba la atención la reacción de Campero, ya que no había hecho nada ante las agresiones machistas sufridas por un candidato a Alcalde del MAS por Yacuiba –Carlos Bru- e igualmente ante los comentarios del presidente Morales sobre su lesbianismo.

No dijeron ni una palabra acerca de la acusación que habían lanzado en marzo; que el responsable del embarazo era otro ministro del gabinete.

Antes de ser ministra, Ariana Campero es mi pareja hace más de 4 años por lo que obviamente puedo desmentir categóricamente la “revelación” de Pando.

La Ministra no estuvo embarazada, ni de 5 meses ni de 3 ni de 1. Si estuvieran interesadas en desmentirme, Pando o Lizárraga pueden presentar los registros de la Caja Petrolera de Salud, donde aseguran que la Ministra atendía su embarazo de 5 meses y donde le realizaban “todos los chequeos prenatales”, otra infamia mayúscula.

Además, para salir de su ignorancia, les recomiendo a ambas leer las noticias, ya que la Ministra respondió oportuna y públicamente a los comentarios realizados tanto por el candidato a alcalde como a los del Presidente, y estas respuestas tuvieron una repercusión mediática considerable.

Parece ser que  en los últimos años la señora Pando ha decidido botar a la basura una respetada trayectoria periodística por su resentimiento personal por este gobierno. Su actual patología la ha arrastrado ya no sólo a mantener posturas anti nacionales a través del micrófono (le escuché varias en los últimos años) sino a convertirse en una cómplice y protagonista de la guerra sucia que impunemente lucha por destruir la imagen de líderes políticos bajo el hipócrita paraguas de la libertad de expresión.

Pando conoce la teoría nazi fascista goebbeliana de la comunicación que está resumida en el título de esta columna y ha optado por abrazarla militantemente.

Un alto protagonista del gonismo noventista me aseguró que para obtener los favores del gobierno de entonces y consolidar a PAT, Pando no sólo se erigió como una de las voceras de la capitalización sino que llegó a acostarse con el entonces todopoderoso y nefasto Carlos Sánchez Berzaín.

Es una gran irresponsabilidad difundir rumores malintencionados mediante medios masivos de comunicación como si fueran noticias verídicas.

Yo podría haber optado por dar como veraz esa “información” sin ninguna otra fuente de confirmación y publicarla con un gran titular. Jamás se me pasó por la cabeza. Ni siquiera tras evidenciar que 25 años después, su trabajo político periodístico no hace más que confirmar ese romance intelectual que Amalia Pando mantiene con el ultraderechista y masacrador ex ministro, pues las argumentaciones de ambos son idénticas.

Hace menos de un mes Julio Blanck, editor en Jefe del Grupo Clarín admitió en una entrevista que su holding mediático hizo periodismo de guerra para terminar con el proceso kirchnerista en Argentina.

En Bolivia sucede exactamente lo mismo, pero dudo que Pando pueda tener la decencia intelectual de admitirlo, mucho menos de evidenciar sus propias mentiras y ni que decir de retractarse y pedirle disculpas públicas a la Ministra, que es lo que correspondería.

Me parece indignante que una persona pueda difamar a quién se le dé la gana sin recibir ninguna represalia. Espero que por lo menos los responsables del Tribunal Nacional de Ética Periodística no asuman una defensa corporativa y tengan la deferencia y la honestidad intelectual necesarias para repudiar el falso y machista periodismo de Pando.

4 Comments

  1. Todos los que conocemos la verdad de los hechos podemos afirmar que amalia pando actúa de esta manera por que el Gobierno no le permitió robar los millones de dólares que tenía pensado durante su estancia en el canal estatal. Por tanto además de mentirosa, esta sujeta es también ladrona cumpliendo así el refrán “todo mentiroso es ladrón”

  2. Que pena la actitud de amalia, las apariencias engañan, no quisiera comparar con los delincuentes que normalmente mienten. La cuestión es no dar importancia.sus puntos de vista son ridículos que como payasada está bien

  3. todos mienten menos los masistas ,todos roban menos los masistas,que les crean los ignaros que apenas escribir su nombre pueden,y esos que les creen todos a los masistas solo dan lastima.

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