Presidente Evo Morales denuncia “enclaustramiento” de Bolivia en la Conferencia de los Océanos de las Naciones Unidas

(Abya Yala Digital).- El presidente Evo Morales denunció en la Conferencia de los Océanos de las Naciones Unidas, el perjuicio económico que sufre Bolivia a causa del enclaustramiento marítimo, de la misma forma, en su discurso, enfatizó el daño ambiental que significa el retiro de Estados Unidos al Acuerdo Climático de París,

Asimismo, convocó, nuevamente a la preservación del planeta para futuras generaciones, además destacó la importancia de los mares y océanos para todos los pueblos.

Morales criticó el retiro de Estados Unidos al Acuerdo de París, mencionó que el acuerdo ha servido para enfrentar el cambio climático.

DISCURSO COMPLETO

PRESIDENTE EVO MORALES

CONFERENCIA SOBRE LOS OCEANOS, DE LA ONU

 

Muchas gracias, un saludo al hermano presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, al hermano Secretario General, hermanas y hermanos, jefes de Estado y de gobierno, hermanas y hermanos representantes de todo el mundo.

Agradezco sinceramente la invitación que se me ha hecho para asistir a esta conferencia mundial sobre los mares y océanos.

Este que es un asunto esencial para la preservación de los ecos sistemas marinos, de nuestra Madre Tierra, y por supuesto por la vida.

La Madre Tierra, la vida y la humanidad están amenazadas, la humanidad a través de sus representantes ha trabajado intensamente para lograr un acuerdo para enfrentar el cambio climático, el Acuerdo de París no es perfecto, pero es un esfuerzo global para preservar el planeta para las futuras generaciones, no solamente de la humanidad sino  de todas las formas de vida.

Hace pocos días, hemos conocido que el Gobierno de los Estados Unidos, uno de los principales contaminadores ha decidido dejar el Acuerdo de Paris, negar la ciencia, dar la espalda al multilateralismo, intentar negarles un futuro a las próximas generaciones nos convierte en una principal amenaza contra la Madre Tierra y contra toda la vida.

Al contrario, desde la cosmovisión indígena concebimos a la vida como la unión de dos fuerzas, Pachacamac que es padre Cosmos invisible y Pachamama que es Madre Tierra visible, su complementariedad genera vida, pacha, un tejido armónica de las dos fuerzas es la convergencia de ambas, la complementariedad de los visible e invisible genera la pacha, la pacha es la vida, es todo, toda está dentro de la pacha, la pacha es un tejido armónico de las dos fuerzas, desde la cosmovisión ancestral la vida es la convergencia de ambas, por lo tanto, cada ser, cada elemento tiene su rol complementario en la vida, el agua es la sangre de la Madre Tierra que alimenta cada parte de la vida, los ríos no fluyen sólo porque sí, tienen su rol, las lagunas, los mares, los océanos tampoco reposan de forma aleatoria porque sí generan equilibrio alrededor.

Hermanas y hermanos en la cosmovisión ancestral se concibe que el origen de la vida es el rayo y el fuego, esos elementos toman forma en el agua, todas las  formas se complementan. Si un elemento desaparece el equilibrio del todo es afectado, por eso es un elemento, no es independiente de otro, es complementario.

El agua, los bosques, la tierra, los ecosistemas, la biodiversidad, el espacio atmosférico, los mares, los océanos son dones de nuestra Madre Tierra para vivir bien y la usurpación, el robo, la apropiación  por la fuerza de esos dones rompen el equilibrio en los sistemas de vida de los pueblos con la naturaleza.

Los bienes comunes universales y los recursos naturales son considerados un patrimonio de la Humanidad, los cuales deben respetarse, cuidarse y compartirse, los mares  y los océanos son patrimonio común de la humanidad y el agua es un derecho humano sin ellos la humanidad no existiría.

No pertenecen sólo a los países costeros, son esenciales para todos nuestros pueblos, son el origen de nuestras vidas, es nuestro deber preservarlo para las futuras generaciones y para preservar la misma vida.

Los mares y los océanos cubren ¾ partes de nuestro planeta, bañan las costas de todos los continentes y las islas de las tierra y lo hace naturalmente sin distinguir fronteras políticas ni nacionalidades, los mares y océanos aportan al equilibrio de la vida sin discriminar.

La vida misma viene de los océanos y sin ellos no existiría, el 97 % de los seres vivos están en las aguas de nuestro planeta, los mares y los océanos nos alimenta, sin embargo la pesca en casi un  90 % se hace sin respetar límites que nos garanticen sostenibilidad de los derechos marinos

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Los mares y los océanos nos conectan con los vínculos de la gran familia humana aproximadamente el 90 % del comercio mundial pasa por los mares, de los mares viene la vida y nosotros le damos a cambio contaminación. Las Naciones Unidas calculan que para el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos, las emisiones de gases de efecto invernadero calientan sus aguas y el dióxido de carbono las vuelve más ácidas destruyendo su equilibrio natural.

Nuestros mares y nuestros océanos están amenazados, su amenaza es la actividad humana, pero además, según datos de las NNUU existen tres grandes amenazas a los océanos del mundo.

Primero, la contaminación  de actividades terrestres, segundo, la excesiva explotación de los recursos marinos vivos y tercero, la alteración o destrucción del habitad marinos.

Coincidimos con este diagnóstico pero es insuficiente, debemos incluir a cuarta amenaza que es la mercantilización, la mercantilización de la biodiversidad de la naturaleza y la mercantilización del acceso a los mares y océanos.

Hermanas y hermanos, es necesario reconocer con sinceridad que el actual modo de producción y consumos propios del capitalismo que sigue los patrones de lucro es la principal amenaza a la humanidad a la Madre Tierra y por ende a los mares y océanos.

Mientras el derecho al acceso al mar esté sometido al lucro, a intereses particulares, a los patrones de consumo del capitalismo, el control de transnacionales no podremos romper está lógica que pone en riesgo no sólo a los mares y océanos sino a la vida misma.

Hermanas y hermanos, en Bolivia afirmamos que los mares son de y para los pueblos, una visión que supera la concepción capitalista y mercantilista, depredadora de naturaleza y sus recursos, no podremos enfrentar al cambio climático y recuperar la salud de nuestros mares y océanos si no atacamos las causas estructurales de esos problemas, debemos construir un  nuevo paradigma de vida, producción de consumo y relacionamiento entre los seres humanos, entre los seres vivos con nuestra Madre Tierra, ese paradigma de vida es el vivir bien.

Hermano Presidente, hermano Secretario General y a todos los asistentes presentes y oyentes, así como cuando nos sumergimos a sus aguas, buscamos pronto el aire para respirar, los que vivimos alejados de la costa también buscamos llegar al mar para conectarnos con el resto del mundo. Cuando volvemos al mar retornamos de donde todos venimos.

Para los pueblos, el derecho humano al mar no solo debe contemplar un acceso sin restricciones a la libre navegación o aprovechamiento de los recursos marinos, sino que también debe significar el derecho a un acceso real y soberano, incluso para los países enclaustrados que por razones de ubicación geográfica no han gozado ni gozan aún de este beneficio.

Los desarrollos del derecho internacional del último tiempo, como la Convivencia del Derecho del Mar, de las Naciones Unidas, u otras relativas al derecho internacional del agua, procuran restablecer el equilibrio entre los pueblos con la tierra, los mares, el agua dulce y otros recursos naturales.

El diálogo, el derecho a la justicia, no la guerra ni la invasión u otras prácticas coloniales son la solución para los más de 500 millones de personas que vivimos en los 32 países en desarrollo sin litoral, cuyas condiciones de vida, desarrollo humano y crecimiento económico se ven limitadas por obstáculos y limitaciones propias de su falta de acceso a los mares.

Pese a estos desarrollos, todavía se imponen todo tipo de barreras para lograr un acceso efectivo al mar, muchas de ellas son artificiales y discriminatorias. No se debe olvidar que nuestros pueblos enfrentan mayores desafíos, obstáculos y limitaciones que los países costeros.

Esta situación se agrava cuando nuestra situación de vulnerabilidad se convierte en un negocio lucrativo para los países en tránsito y consorcios transnacionales.

Según la ONU el costo de transporte promedio por contenedor para los países en desarrollo privados de litoral es de aproximadamente 4.350 dólares para los importadores, 3.550 dólares para las exportaciones; en cambio el promedio para el resto de los países en desarrollo en ambos casos es aproximadamente de 1.150 dólares. Estos costos adicionales reducen la competitividad de nuestros productos y las condiciones favorables para lograr inversiones productivas para nuestros países.

Hermanas y hermanos, como afirmamos en una reunión de países sin litoral realizada en mi país, es necesario que la gestión de recursos naturales de los mares y de los océanos contribuya de manera más generosa y equitativa con los países que por siglos siguen privados de ellos.

Asimismo es necesario garantizar el ejercicio pleno del derecho del acceso al mar y la libertad de tránsito incluyendo el aprovechamiento racional y equitativo de los recursos del mar.

Bolivia es un país con más altos costos de transporte carretero de América Latina, según datos de la Asociación Latinoamericana de Integración, ALADI, el comercio boliviano debe asumir el costo adicional de 23,2% más poder por concepto de transporte que el resto de países de la región. Los costos para llegar a los puertos representan una barrera de comercio más perjudicial que los propios aranceles.

Estos antecedentes demuestran el injusto enclaustramiento al que se somete a mi país.

El amplio y libre tránsito comercial al que Chile está obligado a brindarnos sufre constantes interrupciones por huelgas, paros y diversos motivos pero sobre todo porque nuestro acceso se ha convertido en un negocio rentable para empresas privadas que se benefician del monopolio de los puertos.

Nada más como ejemplo, desde el año 2015 a la fecha se tiene registrados un total de ocho paros en la frontera con Chile, los cuales significaron un total de 34 días que no circulaba la mercancía, es así que la pérdida que ha tenido que soportar el Estado boliviano en los ocho paros suscitados desde la gestión 2015 incluido el último que duró 10 días ascenderá aproximadamente a 206 millones de dólares, imagínense el costo económico para un país de 138 años de injusto enclaustramiento.

Como pueden ver esta situación atenta al crecimiento de la economía boliviana y al derecho del pueblo boliviano a un justo desarrollo; por lo tanto confiamos en que esta conferencia permitirá recordar a los países los compromisos asumidos con el Plan de Acción  de Viena de 2014, y las reuniones subsiguientes particularmente aquellos compromisos referidos a la reducción de los tiempos de tránsito con la promoción de desarrollo de infraestructura, mantenimiento, facilitación del comercio, a la conectividad de cadenas de valor y la integración regional, así como el cumplimiento de acuerdos bilaterales producto de compromisos de compensación por invasiones pasadas que ofrecen mayores ventajas sobre el libre tránsito.

Esta situación de evidente injusticia debe superarse en favor de los países y los pueblos en desigualdad de condiciones, con el concurso y el compromiso de aquellos países de tránsito y desarrollados que observan intacto su derecho al mar.

Hermano Presidente, hermano Secretario General, cuando Bolivia suscribió la Convención sobre el Comercio de Tránsito de los países sin Litoral en 1965, y durante la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar en 1882, dejó establecido que Bolivia no es un Estado sin litoral, Bolivia es un país que ha sido privado temporalmente de su acceso a los mares y a su propia costa.

En 1825 Bolivia nació a la independencia con más de 400 kilómetros de costa sobre el océano Pacífico, pero una    invasión injusta a fines del siglo XIX desconoció la universalidad de los mares y nos despojó de nuestro territorio costero. La codicia del capital foráneo sobre los recursos naturales del guano, el salitre y la plata alteró nuestra convivencia y enfrentó países vecinos y hermanos, Bolivia, Perú y Chile.

Desde entonces nos encontramos privados de un acceso libre y soberano al mar.

Bolivia es un país de paz, que cree en el diálogo, y en la solución pacífica de sus diferencias, por ello acudimos ante la Corte Internacional de Justicia para que disponga que Chile está obligado a negociar con Bolivia, de buena fe y de manera efectiva, un acceso soberano al océano Pacífico.

Esta disputa es de interés continental, como lo han reconocido la Organización de Estados Americanos y otros foros internacionales. Su solución no altera el orden internacional ni la estabilidad del sistema de límites y fronteras; al contrario, abrirá un espacio para el diálogo y la negociación efectiva, oportuna y de buena fe entre pueblos vecinos.

Hermano Presidente, durante la II Conferencia de Países en desarrollo sin Litoral celebrada en Viena en noviembre de 2014, sostuvo que era necesario reflexionar y resolver los problemas de origen de los enclaustramientos geográficos.

Incito a ustedes, particularmente de esta Conferencia de los Océanos, a una reflexión similar, la comunidad de naciones puede y debe contribuir a reparar y remediar las severas consecuencias de tantas arbitrariedades cometidas en el pasado.

También sigue siendo imprescindible el debate sobre la explotación de los recursos naturales de los mares, y su necesidad de compartirlos de manera más generosa, equitativa y sostenible con los países en desarrollo, que por siglos siguen privados de ellos.

Para ello es importante el ejercicio pleno del derecho de acceso al mar, y la libertad de tránsito, incluyendo el aprovechamiento racional y equitativo de sus recursos de altamar.

Hermanas y hermanos, está Conferencia tiene la oportunidad de trascender más allá de los discursos y los documentos, tiene la oportunidad de generar un nuevo entendimiento sobre la relación entre los países sin litoral y los océanos.

Puede cambiar vidas, sobre todo de los más pobres y vulnerables.

Bolivia destaca el compromiso de esta Conferencia para reconocer y asumir nuevos desafíos, nuestra voluntad política para adoptarlos y resolverlos debe ser tan grande como nuestros océanos y el patrimonio común de los pueblos.

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