El Ché periodista: agudo ojo de cronista y transformador social

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view it (Abya Yala Culturas).- Aunque su profesión de médico no tenía que ver con las letras, es absurdo tratar de ocultar la vocación cronista y periodística de Ernesto Che Guevara, quién en todas sus travesías, estaba dispuesto a dejar apuntes de su realidad, de su entorno. Muchos afirman que la calidad literaria de este revolucionario era superior a la del promedio. Y por ello es importante decir que el Che no se limitó solo a lo político, pues en sus textos el deporte y la cultura también toman presencia.

http://oceanadesigns.net/envira/bainbrook-brown/ Antes de comenzar a escribir su primer libro “La función del médico en  América Latina” (que nunca salió a la luz pública), el Che ya había publicado dos notas en la Revista Siete y seis en Tackie (una publicación dedicada al público del rugby). También fue contratado como corresponsal de Agencia Latina, creó el periódico independiente “El Cubano Libre”,  dio inicio a las transmisiones de Radio Rebelde y participó en la creación de la agencia Prensa Latina.

Uno de sus textos más celebrados fue “El Socialismo y el Hombre Nuevo”, publicado originalmente en el Semanario Marcha. Ese fue nuestro Ché periodista

El Che fue periodista como Fidel, y José Martí, no solo para ganar más y más amor hacia las ideas revolucionarias, sino también para dar rienda suelta a sus ideas; a sus virtudes de comunicador. Del joven Guevara se conoce que fue corresponsal en México de la Agencia Latina (AL), para cubrir los Juegos Panamericanos del 12 al 26 de marzo de 1955, casi 2 años antes del Granma. Abandona todo lo que está haciendo, incluso las investigaciones en los hospitales públicos donde se había empleado, para dedicarse por completo a sus tareas periodísticas.

Che fue creador con Fidel de Radio Rebelde en 1957, pues sin esta iniciativa el mundo de los años 50 hubiera prácticamente ignorado lo que ocurría en la Sierra Maestra. Ambos dedicaban no poco de su tiempo y talento, pacientemente, para informar con suplática cómo iba progresando incesantemente aquella docena de guerrilleros que consiguieron reagruparse en Cinco Palmas, en 1956.

Pero no terminó ahí su incansable labor periodística y política. Si alguien quisiera tener una idea de la dimensión de sus tareas informativas, debería, asomarse a los 7 tomos de cerca de 500 páginas cada uno de la monumental obra ‘Che en la Revolución Cubana’, compilados por su colaborador, Orlando Borrego Díaz, donde su labor periodística ocupa gran número de páginas. .

Che y Fidel son los reales autores de la creación de esa Prensa Latina, agencia informativa latinoamericana de información, para contribuir a quebrar el monopolio que entonces ostentaban en América Latina las famosas agencias internacionales de Estados Unidos.

Su pasión por el rugby y la curiosidad que lo conduce a probar de todo, llevaron un día a Ernesto Guevara a intentar la práctica del periodismo como cronista de la revista “Tackle”. El joven Guevara firmaba sus notas con el seudónimo de “Chang-cho”. Este nombre falso mantiene una relación directa con el apodo que sus compañeros de equipo le pusieron, producto del poco uso que Ernesto hacía de las duchas y el jabón. Sus compañeros lo llamaban “El Chancho”.

En México, Guevara comienza a trabajar como fotógrafo de la revista “La Función del Médico en América Latina” y como redactor y fotógrafo en la Agencia Latina de Noticias. El Che va dándole un perfil nuevo a la aventura de la fotografía, que aparece en su vida, primero como una necesidad de subsistencia, cuando deambulaba retratando gente por las calles de los barrios mexicanos, a quienes les cobraba por el trabajo, y luego como una verdadera profesión dentro del periodismo gráfico.

En plena Sierra Maestra, ya con el grado de comandante, el Che realiza uno de sus más preciados sueños. Con la incorporación de Geonel Rodríguez y Ricardo Medina, dos militantes “del llano” que se mudan a la sierra con un mimeógrafo, se pone en marcha uno de los proyectos más caros del Che: desarrollar un periódico producido totalmente en la Sierra Maestra. Días después aparecerá el primer número de “El Cubano Libre”, donde el Che firma con el seudónimo de “El Francotirador”.

En el mes de setiembre de 1959, de regreso en Cuba, después de la primera gira que el Che realiza por Asia, Africa y Europa, el flamante diplomático de la revolución escribe sus experiencias bajo el título de “América desde el balcón afroasiático”, en “Humanismo”, y una serie de artículos para la revista “Verde Olivo” en donde describe las experiencias recogidas en los diferentes países visitados.

En 1959, ya desempeñando funciones como presidente del Banco Nacional de Cuba, Guevara se da tiempo como para dedicarse a la publicación de su “Guerra de Guerrillas”, que dedica a su entrañable amigo Camilo Cienfuegos.

El Che parece incansable en su vocación de escribir. Además de desempeñarse como presidente del Banco y ministro de Industrias, pasa noches enteras en su escritorio de la institución crediticia redactando todo tipo de textos. Es por esta época que realiza una producción de artículos en la revista “Verde Olivo”.

A mediados de 1963, Ernesto Guevara impulsa la creación de la revista “Nuestra Industria”, órgano de prensa del Ministerio de Industrias. En junio del mismo año aparece en el mercado el primer número, que contiene un artículo firmado por el médico argentino, que no escatimó palabras en su titulación: “Consideraciones sobre los costos de producción como base del análisis económico de las empresas sujetas a sistema presupuestario”.

Coincidiendo con Carpentier en que el periodista debe ser un cronista de su tiempo, es posible afirmar que el Che era justo eso: un hombre que no se conformó con ser testigo del momento histórico que le tocó vivir, sino que luchó por cambiarlo.

Su profunda aptitud intelectual la permitió realizar valiosos escritos que han perdurado hasta nuestros días como testimonio de una época convulsa en el continente americano. Ejemplo de lo anterior es su diario de campaña en Bolivia; los artículos publicados en la revista Verde Olivo; su libro “Pasajes de la guerra revolucionaria”; o documentos como “El socialismo y el hombre en Cuba” y “Mensaje a la Tricontinental”.

Che era periodista de vocación, por lo que durante sus viajes por Latinoamérica se vinculó a periódicos y agencias noticiosas, donde realizó artículos de índoles diversas, crónicas y fotorreportajes, ejerciendo por única vez en su corta vida la fotografía de forma profesional.

Se interesó además, por los asuntos y sucesos mundiales, siempre con énfasis en nuestra América, y fue capaz de ver más allá de su tiempo y analizar a profundidad la otrora Unión Soviética, sus méritos y sus errores; aspecto que en la actualidad es reconocido por previsor y certero.

Identificaban su obra igualmente la brevedad, sensibilidad y humanidad; el tratamiento objetivo de los sucesos históricos, con un lenguaje sencillo, lineal, y un estilo directo, preciso, jovial, y a veces, sutilmente humorístico, idóneo para llegar a cualquier ciudadano, desde el intelectual hasta el obrero.

Así era el Guerrillero Heroico, al que recordamos por estos días en que se conmemora el 48 aniversario de su asesinato en La Higuera, Bolivia. Pero lo recordamos por su vida y obra, por su pensamiento, por sus cualidades; esas que no pudieron arrebatarles al mundo ni siquiera con su muerte.

* Información tomada de varias fuentes de investigación sobre el legado del Ché, entre ellos Prensa Latina y Telesur.

 

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