El Ché poeta: versos, ideas y Revolución

(Abya Yala Culturas).- El guerrillero y médico, de pensamiento económico y político  profundos, Ernesto Ché Guevara, también escribió poesía. Su obra poética es poco conocida. Muchos solo conocen el bello Poema “Canto a Fidel”, que sintetiza el espíritu de compromiso de los combatientes del futuro yate Granma,  cuando se disponían a  acompañar a Fidel Castro.

Durante su estancia en México, trabajó como médico en un Hospital. En el  poema “Vieja María” nos deja la certeza de su espíritu humanitario,  el dolor y la impotencia con que ejercía su profesión en aquella sociedad. Cuentan que mientras atendía a una anciana enferma,  en ocasiones, se levantaba en la noche e iba al Hospital para seguir el estado de la paciente y tratar de aliviar su dolencia. Aunque tal vez un poco extenso, qué profético el contenido de sus palabras y fe en el futuro, a pesar de la cruel realidad que describe.

Hombre de una gran cultura, interesado desde pequeño por la lectura, como lo afirmaría tiempo después su gran amigo Alberto Granados, pues a los 14 años leía a Freud, se enamoró también de la poesía de Charles Baudelaire, leyó a Dumas padre, a Verlaine y a Mallarmé en su lengua original. Posteriormente, bajo la influencia de los republicanos exiliados, se volvería hacia Federico García Lorca y Antonio Machado.

Y sí, sabemos que a Ernesto Guevara le apasionaba leer, y sabemos de fuentes muy cercanas algunos autores de los que se enamoró desde su juventud, pero ¿qué versos exactamente eran los que calmaban las ansias del comandante?, ¿qué letras calmaban su ira, su enojo…? ¿qué versos fueron los que domaron a ese hombre salvaje que ni siquiera la CIA pudo domar en sus últimos días?

El cuaderno verde del Che es un libro que recopila los poemas anotados por Guevara durante un largo periodo de su vida, poemas que muchos de sus soldados y más allegados amigos, dicen, no se cansaba de leer; poemas que lo cautivaron y lo acompañaron hasta su muerte.

Pablo Neruda, por su “Canto General”, fue el poeta que el Che tuvo el lujo de escribir una de las mejores páginas que la crítica le ha hecho a este libro. Para el Che era un libro de cabecera o de mochila dado que cuando fue asesinado en Bolivia llevaba “Canto General” de Neruda. Otro de los poetas que estaba dentro del habito de la lectura poética del Che era el peruano Cesar Vallejo y los españoles Federico García Lorca y León Felipe, a este último conoció en el exilio y tuvo relaciones epistolares con él. Dada esta premisa sobre los gustos y preferencias de la lectura poética del Che, digamos que ese vínculo que él ha tenido con la poesía no ha sido el más divulgado.

He aquí el poeta de las grandes dimensiones intelectuales y perceptor de que el poema es el arma eficaz para consolidar y luchar por las grandes causas y en favor de los desposeídos del mundo. El Che, recluido en la poesía y a pesar de decirnos que era un poeta frustrado, la escribió en México entre 1954 y 1956. Aquí, es en donde encontramos al poeta errante con su poesía a cuestas, con el recuerdo y el tempero en la mente y con todas esas gentes humildes en el corazón. En el poema titulado: “De pie el recuerdo caído en el camino”.

Pero el Che es el poeta que más allá de la metáfora sabe que la poesía, en sus artilugios y osadías, es un arma a emplear verbalmente en denuncias e incitaciones. Él sabía, puntualmente, que la poesía es el gran milagro de la humanidad, con la que se crean mundos y se estimulan conciencias. Y ya en los primeros poemas del Che, observamos esa arma que usa el poeta para denunciar al imperialismo yanqui.

He aquí el hombre revelado en poeta para denunciar, en clave épica, las estructuras de la deshumanización, de la crueldad y de la rapiña imperialista. Por esto es que la poesía del Che no forma parte de ninguna escolástica de silencios.

Con todo este aprendizaje de una mina cualquiera o de un puerto cualquiera de Hispanoamérica, el Che se transforma en explotado proletario o campesino del pueblo. Pero también en el poeta del pueblo. Ser poeta del pueblo y para el pueblo, el Che tuvo que renunciar a muchas cosas, poner al pueblo por encima de su asma o de su estatus de médico. Pero el poeta del pueblo es aquel que no sólo canta al pueblo si no que aporta con la dialéctica del verso y del fusil la liberación de los trabajadores oprimidos. Y este término nos lo revela Ernesto Che Guevara, en estos términos:

El Che nos señala que para conocer el presente tenemos que rescatar y bucear en el pasado. Las lecciones del pasado esclarecen bastante ese camino tenebroso del presente y del futuro. Aquí expone la dialéctica del proceso evolutivo y de las conquistas originarias de ese animal social, llamado hombre. El Che, en su poesía, expone una serie de referencias históricas que ilustran los diversos parámetros por los que la humanidad ha evolucionado gracias a sus luchas.

En varios poemas del Che está la presencia de lo telúrico, como no podía ser de otra manera. El hombre no es un objeto aislado del factor medio y del factor tiempo. Las fuerzas telúricas nos imponen sus límites y también sus sabias respuestas por las cuales podemos superar contradicciones. Esto no es nuevo en varios compendios de análisis económicos que nos ha dejado el Che, pero si que en su poesía el concepto histórico-crítico no deja de ser novedad.

El poeta Che Guevara nos ofrece en su entrega poética varios registros temáticos y en todos ellos queda expresado su talento y su talante en el dominio del verso. Pero en uno de ellos, titulado: “Vieja María, vas a morir” nos retrata la triste experiencia de una vieja lavandera, María, que el Che la convierte en el prototipo de todas las mujeres latinoamericanas que están sometidas a una doble explotación, la de la pobreza y la de ser mujer. El discurso poético que empieza por un lamento gradualmente en ascenso y que el poeta le introduce sentencias de esperanza para la prole de María que le rodea en su lecho de muerte.

El Che, ejerciendo de médico y de poeta, frente a la agonía de la vieja María, proclama la poesía como el medicamento moral y del espirito de quien espira y le recuerda en estos fértiles versos:

La literatura y la poesía siempre acompañaron al Che. Según muchos estudiosos de su figura, esta es probablemente una de las cosas que más hizo despertar su lado humano. De hecho, en ocasiones, él mismo se enfrentó al papel y escribió sus propias líneas.

*Tomado del texto “Ernesto Guevara: una poética de la lectura” de José Arreola.

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