El feminicida cual Frankstein

Por: Claudia Espinoza I.*

“Una niña triste en el espejo me mira prudente y no quiere hablar 
Hay un monstruo gris en la cocina
Que lo rompe todo
Que no para de gritar”

Rozalén

Es cierto que no queremos ser número. Pero a la hora de hablar sobre violencia es imposible soslayar los 31 feminicidios en lo que va del año (cuando empecé a escribir eran 30). ¿Habrá casos no reportados que aumentan esa cifra? Las historias detrás de cada estadística seguro conllevan una secuencia de varios tipos de violencia sistemática y duradera que incluyen la psicológica, patrimonial, sexual y otras que asentaron en un solo cuerpo y una sola alma, el dolor profundo y paralizador.

Se dice que cuando las mujeres aparecen muertas, a manos de sus parejas, es porque ya acumularon huellas de una seguidilla de actos violentos, por lo que esa muerte no debiera ser solo parte del dato feminicida, sino que debiera inscribirse en la base de datos de las otras violencias.  Esta hipótesis toma sentido si partimos de que el feminicida no surge de un ataque pasional, de un shock emocional ni de un odio abrupto.

Por lo general, el feminicida cultiva la violencia. La psicología lo puede explicar mejor. El perfil feminicida deambula por los resquicios del cuerpo y el alma sembrando desde pequeñas violencias hasta culminar en el delito mayor: cesar la vida de la víctima. En ese devenir debilita y destruye toda resistencia posible. Va minando y avanza sobre la autoestima de la mujer atrapada por el desafecto disfrazado de amor romántico.

Cual Frankstein, el feminicida está compuesto por diversas partes, tal como Mary Shelley imaginó al monstruo en su primer escrito, a los 19 años, producto de pesadillas y cuentos góticos de terror. (Mary tuvo que publicar con el pseudónimo de un hombre, a tono con el machismo de su tiempo, 1818.) El sujeto asesino acarrea la herencia secular patriarcal y colonial. Allí hasta donde alcanza la memoria cuando era permitido maltratar y matar a las mujeres por ser “inferiores”, desobedientes, locas, hechiceras o indias.

En un solo ser se conjuncionan los prejuicios, las creencias y los antivalores. Por ello y con más argumento parece ser imprescindible enfocar el dato feminicida de manera integral. Una conjunción de violencias. Y por ello mismo resulta que enfrentarlo o luchar contra él implica ocupar varios flancos.

Volvemos a insistir en concientizar, sensibilizar y accionar desde la familia, la educación, la cultura los medios de comunicación, la política y la justicia. Porque no debe haber un dato tan variable como el feminicida, cambia al compás del tiempo actual, acelerado y puntual. ¿Que las mujeres están avanzando en sus derechos y eso provoca el odio y la crueldad de sus muertes? Menuda explicación, tenemos derecho a tener derechos.

Referencias:

http://www.la-razon.com/ciudades/seguridad_ciudadana/Aprehenden-sujeto-cargaba-cuerpo-esposa-feminicidio_0_3143085706.html

https://abyayala.tv.bo/index.php/2019/01/04/segun-psicologa-en-2018-se-registro-un-feminicidio-cada-tres-dias-en-el-pais/

Canción Rozalén:

https://www.youtube.com/watch?v=HlzkNZ8q8Ew

 

*Claudia Espinoza Iturri es periodista boliviana  @warmiclau http://ticswarmiclau.blogspot.com/

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