El patrimonio natural que heredamos

Por: Tatiana Suarez Patiño

Desde que nacemos nos convertimos en sujetos que reciben, heredamos un apellido, un tipo de crianza, una condición social, una cultura, un territorio, una nacionalidad, es decir nuestro desarrollo social-comunitario depende de un legado que se vincula con algún tipo de patrimonio.

Lo que comemos, lo que vestimos, el idioma que hablamos es una manifestación activa de este patrimonio que se transforma según el contexto, todo lo que entra y sale de nuestra boca es cultura.

Pero esto no es tan inocente, bonito y perfecto como suena, también heredamos ideologías, pensamientos y actitudes que no necesariamente son provechosos para todos y en muchos casos merecen ser cuestionados y transformados.

El antropocentrismo es una condición que desde el siglo XVI cuando fue propuesta para superar el teocentrismo, ha supuesto un gran cambio en nuestra relación con el espacio y con las otras formas de vida que habitan en el mundo. El suponer que el hombre es la medida de todas las cosas, y que todo debe girar alrededor del bienestar de los humanos, ha originado la desestabilización y desaparición de otros ecosistemas.

El creer que tanto las plantas como los animales existen para satisfacer las necesidades de los humanos, es un pensamiento que hemos heredado pero que ahora debe cambiar.

La crisis energética e industrial que se vivió en los años setenta del siglo XX, ya anticipaba grandes catástrofes naturales si es que el modelo económico basado en la explotación de recursos naturales sin regulación permanencia vigente como una política estatal.

Los límites al crecimiento (en inglés The Limits to Growth) es un informe encargado al MIT por el Club de Roma que fue publicado en 1972, poco antes de la primera crisis del petróleo, y hoy en día vemos sus conclusiones vueltas realidad, actualmente nos encontramos en los límites del crecimiento, hemos sobrepasado la capacidad de carga del planeta.

El incendio en la Amazonía es un cable a tierra que no debe pasar desapercibido, la responsabilidad de este hecho no cae solamente encima de las espaldas de los mandatarios, sino que cae también encima de todos nosotros, pues las políticas de estado responden a un mercado, y el mercado lo hacemos todos pues somos los sujetos que consumen lo que se nos vende.

La ampliación de la frontera agrícola depende de la cantidad de demanda que existe de ciertos productos, y de la forma en la que entendemos nuestra relación con el medio ambiente y los animales. Mientras sigamos pensando que todos los ecosistemas existen solamente para servirnos, el mercado va a seguir aprovechándose de la necesidad/voluntad de consumo.

Todos somos parte de un tejido social, lo que sucede en un lugar del mundo tiene repercusión en otro, lo mismo sucede con el tiempo, los hechos del pasado siguen teniendo repercusiones en el futuro. Pensemos en lo mucho que han trabajado las generaciones antes de nosotros para mantener este territorio amazónico, todos esos esfuerzos se hicieron para que las sociedades venideras puedan seguir contando con todo lo que ahí se genera, ahora nosotros hemos heredado esas tierras ¿y qué hacemos? Miramos apacibles como le prenden fuego para satisfacer las necesidades de un mercado que no considera importante la sustentabilidad o el sufrimiento animal, ¿esto es lo que nosotros vamos a heredar para nuestros hijos/as?

Regresemos a la idea del principio, somos seres que heredan, pero por consecuencia lógica también somos seres que traspasan aquello que les han heredado, la pregunta es simple, ¿queremos dar un futuro verde y saludable, o queremos dar muerte y ceniza?

No necesitas ir hasta la Amazonía para ayudar, literal puedes hacer el cambio desde tu casa, reduce tu consumo de carne animal, trata de evitar el consumo de plástico, usa el agua con criterio, reduce tu huella de carbono caminando a casa y ocupando menos transportes que usen gasolina, desconecta los equipos eléctricos que no estés usando, y por sobre todo cambia tu relación con el espacio y otros ecosistemas.

Nosotros podemos proteger nuestra herencia natural cambiando nuestro comportamiento y modificando ideas hegemónicas, comprender que todos los ecosistemas tienen la misma importancia, que existen para sí mismos y no para los humanos es lo que va a asegurar la sobrevivencia de nuestra especie y la de muchas otras más.

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