10 años sin el «Flaco» Spinetta

No importa dónde, Spinetta se tararea y se vibra. A diez años de pasar a otro plano, el gran músico y compositor Luis Alberto Spinetta, el Flaco, pasa a la inmortalidad dejando mil huellas, siendo único en su forma de componer, cantar y tocar la guitarra.
La sensibilidad de sus letras marcó por generaciones una forma distinta de ver la vida, desde la música logró trascender tiempos de inestabilidad política y social. Por un lado, abrazaba la realidad y, por otro, la complejidad que implicaba vivir en los años 70 y 80.
Al día de hoy y después de una década de su partida sus letras siguen removiendo incógnitas, interpretaciones, no importa la cantidad de veces que uno puede llegar a escuchar un solo tema, nos da la oportunidad de analizarla y seguir descubriendo la poesía que engrana, en cualquier momento, coyuntura, situación emocional.


En un mundo donde seguimos preguntándonos si el rock existe o asociando este género musical con lo banal, rebelde con lo subversivo, Spinetta sintetiza que el rock es transformación, es bondad ante un mundo que se inyecta música mayormente sin sentido.
Es importante reconocer al Flaco cómo un icono para la historia de la cultura. Siempre marcó “antagonismos” propios de una concepción sobre lo que es cultura y quién pertenece a la misma, enmarcaba la tensión entre la biblioteca y la calle, lo arrabal y lo intelectual.
Otra de las particularidades era su voz única, en ella expresó todas las influencias que fue recibiendo de diversas ramas y personalidades, desde filósofos como Freud, Sartre, un pintor como Dalí, escritores y músicos; Castaneda, Lennon, Beethoven entre otros y en ese sentido sus letras reflejan ese don que, con la guitarra, Spinetta hacía música.

Por: Juliana Cingolani

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