Oruro vibra con el primer convite del Carnaval 2023

Con más de 32 mil bailarines divididos en 52 fraternidades inició ayer el primer convite del Carnaval de Oruro que se celebra en honor a la Virgen del Socavón. La fiesta fue declarada Obra Maestra Oral e Intangible de la Humanidad en 2001.

Las calles y avenidas de la ciudad de Oruro volvieron a llenarse de color, alegría y música con la demostración de danzas del folklore boliviano. Los bailarines afinan sus coreografías para el Carnaval 2023.

El presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos de Oruro (ACFO), Jacinto Quispaya, indicó que para el evento todos los danzarines cumplieron con la vacunación contra el Covid-19.

“Las carpetas con los certificados de vacunación se las entregamos a las autoridades municipales de salud de Oruro”, manifestó Quispaya.

El representante de los folkloristas además destacó que este año la pandemia no frenó el primer convite, como lo hizo en la gestión pasada.

Significado del primer convite

El gestor cultural e investigador Ascanio Nava explicó que el primer convite se configura a partir del deseo de pertenencia al universo de devotos promeseros o danzarines en loa a la Virgen.

“Cuando el devoto asume representar su devoción y ofrenda a partir de un personaje elegido en libre albedrío como ser diablo, moreno, caporal, llamero, etc… le adhieren una determinada cofradía o en este caso ‘conjunto’ en el que su fe individual se vuelve colectiva y asume ciertas responsabilidades comprometidas y voluntarias. Como bailar por tres años en la misma institución de manera continua que su fervor religioso sea una verdadera muestra de hierofani (persona o cosa en la que se manifiesta lo sagrado)”, agregó.

Nava sostuvo además que estos espacios de entrenamiento son los que permiten entablar comunicación sobre la danza, vestuario, coreografía que deben precautelar la concordancia para que la identidad cultural no se pierda.

“Cada año recrean la solicitud de la bendición patronal de la Virgen, que les p ermite iniciar actividades preparatorias en vista al gran rito del Sábado de Peregrinación”, dijo.

El investigador detalló que este primer acto ritual también concluye con el ingreso de los danzarines hacia el Santuario del Socavón, con iguales expresiones de coreografía, música y vestuario propios para ese acontecimiento primicial, es decir que no se lleva vestuario ritual y de ofrenda.

“Simplemente se viste uniformidad común, un traje que simboliza en colores y formas a la identidad institucional como persona jurídica y social, a esto se llama ‘Traje de Convite’ que también es diferente al ‘Traje de Ensayo’, cuyas características son más simples y cómodas para soportar las muchas horas de adiestramiento que tiene el danzarín”, manifestó el investigador y gestor cultural.

Generador de economía

El Carnaval de Oruro también es importante escenario de la reactivación económica del país. En esta gestión, la ministra de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, Sabina Orellana, informó que la festividad y el Anata Andino generaron un movimiento económico aproximado de Bs 57 millones, entre la visita de turistas locales, extranjeros y el comercio formal e informal.

“Reactivamos la economía de nuestro país con nuestra fastuosa entrada de la Virgen del Socavón, que generó turismo”, agregó Orellana en una conferencia de prensa, días después que se celebró el evento.

El Carnaval de Oruro se constituye en una de las muestras más importantes del folklore boliviano con la demostración de danza, coreografía, colorido y vestimenta de más de 32 mil bailarines que recorren aproximadamente 3,5 kilómetros desde la avenida 6 de Agosto hasta el Santuario del Socavón acompañados de más de 80 bandas que interpretan los sones de la diablada, incas, morenada, caporales, negritos, kullawada, llamerada, tinkus, wititis, tarqueada, entre otras danzas.

Patrimonio de la Humanidad

Oruro, situado a una altitud de 3.700 m, en el oeste de Bolivia, fue un centro de ceremonias precolombino antes de convertirse en un importante centro minero en los siglos XIX y XX. La ciudad fue refundada por los españoles en 1606 y siguió siendo un lugar sagrado para el pueblo Uru al que venían desde muy lejos para cumplir con los ritos, especialmente la gran fiesta de Ito. Los españoles prohibieron esas ceremonias en el siglo XVII, pero estas continúan bajo la fachada de la liturgia cristiana: los dioses andinos se ocultaban tras los íconos cristianos, convirtiéndose así en santos.

La fiesta de Ito fue transformada en ritual cristiano: la Candelaria (el 2 de febrero) y la tradicional ‘lama lama’ o ‘diablada’ se convirtió en el baile principal de Oruro.

Todos los años, durante seis días, ese Carnaval da lugar al despliegue de toda una gama de artes populares en forma de máscaras, tejidos y bordados. El principal acontecimiento es la procesión (“entrada”), durante la cual los bailarines recorren por 20 horas, sin interrupción, los cuatro kilómetros de la procesión. Más de 28 mil bailarines y 10 mil músicos repartidos en unos 50 grupos participan en el desfile, que ha sabido conservar las características tomadas a los misterios medievales.

El declive de las actividades mineras y agrícolas tradicionales amenaza a la población de Oruro, así como la desertización del altiplano andino, que provoca una emigración masiva. La urbanización ha producido un fenómeno de aculturación, abriendo una brecha creciente entre las generaciones. Otro peligro es la explotación financiera incontrolada del Carnaval.

Datos sobre el carnaval de Oruro

ARTE POPULAR

Cientos de artesanos y artistas emplean su creatividad durante todo el año para confeccionar trajes, máscaras coloridas y vistosas para que los danzarines puedan lucirlas durante la procesión.

LA PROCESIÓN

Esta actividad constituye el principal acontecimiento de la festividad, en ella los bailarines recorren cuatro kilómetros.

LA UNESCO

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura proclamó al Carnaval de Oruro como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad el 18 de mayo de 2001.

VISITAS

Alrededor de 400 mil personas visitan anualmente el Carnaval generando un gran movimiento económico.

Fuente: Ahora el Pueblo