Seis “desastres” ambientales golpean a la Llajta en un mes

La contaminación de la represa Corani con aceite a causa de un accidente de tránsito, un incendio en la laguna de Quenamari, la quema de decenas de hectáreas de pastizales y bosques en áreas forestales, la contaminación del aire en el Eje Metropolitano de Cochabamba por San Juan y la muerte de cientos de peces en La Angostura marcaron un mes particularmente difícil para el departamento.

A estos “desastres” ambientales se suma la contaminación recurrente que sufre la laguna Alalay, al sur de la ciudad, y la sequía que afecta desde hace varios años a la laguna de Coña Coña, en el límite entre Cochabamba y Colcapirhua.

En el caso de Alalay, las aguas permanecen oscuras a causa del ingreso de contaminantes, por lo que la Alcaldía de Cochabamba prevé realizar un dragado del vaso de agua, después de 26 años.

Cientos de peces murieron en la represa de La Angostura./ DICO SOLÍS

SAN JUAN

Entre la noche del 23 de junio y la madrugada del 24, la contaminación ambiental subió en gran parte del Eje Metropolitano de Cochabamba a causa del encendido de fogatas, incendios forestales intencionados y el uso de fuegos pirotécnicos.

Un informe de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire (Mónica) confirmó que la noche de San Juan provocó un aumento en la contaminación del aire, en un 1.4% con respecto a la gestión pasada, situación que pudo evidenciarse en la poca visibilidad que se tenía durante gran parte del 24 de junio pasado.

CORANI

Cuatro días después de la fiesta de San Juan, el 27 de junio, las aguas de la represa Corani se tiñeron de un color oscuro debido al derrame de aceite tras que un camión cisterna se embarrancó a la altura del kilómetro 61 en la carretera entre Cochabamba y Santa Cruz.

El aceite en el agua de la represa de Corani cambió el color del agua y, lo más preocupante, afectó a peces del lugar y a los patos lugareños, impidiéndoles deslizarse con total libertad por las aguas o alzar vuelo.

QUENAMARI

Un incendio de magnitud devoró el pasado 1 de julio gran parte de las totoras de la laguna de Quenamari, al sur de la ciudad, un hábitat de aves, peces, anfibios, entre otros animales.

Decenas de aves tuvieron que levantar vuelo para huir de las llamas, pero algunas perecieron al ser alcanzadas por el fuego que las dejó sin su hogar porque sus nidos se quemaron.

Quenamari es un espacio hasta donde llegan aves migratorias que recorren miles de kilómetros desde el hemisferio norte, por lo que el perjuicio a causa de los incendios que ocurren en este lugar es bastante grande.

QUEMAS

Los incendios forestales, recurrentes durante todo el año, y con más intensidad en el segundo semestre, empeoran la contaminación ambiental de gran parte del departamento y destruye la poca vegetación que queda en la Llajta.

Una de las reservas más afectadas en el Eje Metropolitano es el Parque Nacional Tunari, donde hay una gran variedad de árboles, aves, mamíferos y otras especies de animales.

Desde la noche de San Juan (23 de junio) y por el lapso de más de dos semanas, el Parque Nacional Tunari soportó incendios diarios, según informó el pasado 10 de julio el director de esta reserva forestal, Luder Jiménez.

Advirtió que los incendios recurrentes solían empezar en agosto, pero esta gestión inició a finales de junio.

En los últimos días, desde la tarde del viernes se desató otro incendio en el Parque Tunari, en la jurisdicción del municipio de Sacaba, que aumenta aún más la contaminación que se puede observar en una densa capa de smog en gran parte del valle Central y Bajo.

SEQUÍAS

Otro desastre ambiental que afecta a varios municipios de Cochabamba es la sequía, a tal extremo que Sacaba declaró emergencia por la crisis hídrica en los últimos días, ante el inminente riesgo de quedarse sin agua para el cultivo de sus sembradíos y para el consumo humano.

En el municipio de Tiquipaya, la Alcaldía empezó a racionar el abastecimiento de agua como previsión a la falta de lluvias esta gestión.

Los municipios del Cono Sur sienten también falta de agua, toda vez que los embalses han acumulado apenas la mitad de lo que normalmente almacenaban hasta esta época, lo que podría ocasionar la muerte de ganado y la escasez de alimentos.

ANGOSTURA

La muerte de cientos de peces en la represa de La Angostura es otra tragedia ambiental que afecta a Cochabamba.

Técnicos de la Gobernación de Cochabamba realizaron análisis del agua de esta laguna y concluyeron que el nivel de oxígeno está en lo permitido, por lo que descartaron esta como causa de la muerte de los peces, especialmente platinchos.

Una hipótesis apunta como causas al derrame de aceite y combustible de las embarcaciones que surcan por esta laguna, el ruido que generan los motores de los botes y las actividades humanas que se realizan en los márgenes de este vaso de agua.

El número de peces que murieron fue tan grande que los soldados de la Armada Boliviana tuvieron que coadyuvar en las labores de limpieza durante varios días de esta semana.

La Gobernación, mediante un boletín de prensa, anunció en las últimas horas su propuesta de reducir la operación de las embarcaciones con el fin de aminorar el riesgo de muerte de peces de esta represa.

Fuente: Opinion