A 50 años, «El exorcista» sigue siendo la película más aterradora

A 50 años de su estreno, la película “El Exorcista” continúa siendo la más aterradora de la historia del cine en todo el mundo. Se considera que la historia de una niña poseída por un espíritu maligno causó un verdadero pandemónium trascendió las salas de cine.

Desde que se estrenó el 26 de diciembre de 1973, millones hicieron filas para verla, fue prohibida en varios países y se reportó que no pocos espectadores que se desmayaban o vomitaban de miedo.

Un artículo del New York Times reseñó que los revendedores ofrecían entradas por $ 50, y que un guardia de seguridad recibía ofertas de $ 110 (unos $ 768 en dinero de hoy) de gente que le pedía pasarse al frente de la fila.

Mark Kermode, reconocido crítico de cine británico, realizó hace 25 años para la BBC un documental titulado «Temor de Dios» en el que desmenuza el film en conversaciones con Blatty, Friedkin, los actores y otras personas que fueron clave en cada uno de los 121 minutos que dura la producción.

Como el libro, la película se basa en la historia de Regan, una niña cercana a la adolescencia que vive en una casa tradicional en Washington DC, que es poseída por un demonio y logra ser salvada por curas católicos.

“Queríamos hacer un film de miedo, pero yo no tenía ni idea que iba a ser tan bueno o tan aterrador”, cuenta en el documental Ellen Burstyn, quien interpretó a Chris MacNeil, madre de la niña.

El éxito de la película y de la trama gira en torno a la figura de Regan, la adorable niña de 12 años que interpreta Linda Blair.

Su paulatina transformación de una niña inocente y puritana en el más cruento demonio es considerada fascinante y al mismo tiempo escalofriante.

Verla cambiar y escuchar su voz y sus chillidos es impactante. Su personaje sí aterrorizó al público y creó escenas que se han grabado en la memoria de los espectadores.

Una de las más famosas es el giro de 360° de su cabeza, que lleva décadas alimentando fantasías entre los amantes del cine de horror.

Otra -tal vez la más polémica-, es en la que la niña poseída aparece masturbándose con un crucifijo.

Las descritas anteriormente son solo dos de las muchas escenas inolvidables que contiene «El exorcista».

“Diseñé de la película de modo que habría escenas resplandecientemente brillantes y luego otras oscuras en el ático y el cuarto del exorcismo. Toda la película fue literalmente una alternancia entre las fuerzas de la oscuridad y de la luz”, explicó Friedkin.

Un gran ejemplo de lo anterior es la llegada del padre Merrin a la calle Prospect en una noche con neblina, con la luz del cuarto de Regan desprendiendo un haz luminoso.

Pero también se vieron camas volando, cuartos temblando, muebles moviéndose y a Regan suspendida en el aire o siendo sacudida de forma inhumana.

Hoy parecen cosas normales, pero en esos años los efectos especiales eran bastante artesanales.

La combinación de su alto nivel cinematográfico con la fuerte carga religiosa de su trama provocó un amplio abanico de reacciones entre los cineastas y en la sociedad.

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