Boliviano la violó y fue atrapado tras 8 años: Manuela, la argentina que volcó su dolor en un libro

Ayer, en la madrugada, detuvieron a Tito Franklin E.A., un taxista boliviano acusado de abusar sexualmente de Manuela Ponz, una joven argentina a quien agredió cuando ella estaba dormida en su auto, en 2015.

El crimen sucedió hace ocho años y, por fin, hay luces de justicia. El boliviano era una de las personas más buscadas por la Justicia argentina. Autoridades de la nación vecina ofrecieron, incluso, 5.000.000 de pesos por informaciones certeras. El boliviano cayó luego una acción coordinada entre la policía argentina y la de nuestro país.

El acusado fue hallado la madrugada del jueves en El Alto. Seguía trabajando de taxista, oficio que precisamente desmpeñaba cuando cometió el delito. De inmediato, ordenaron su extradición, de manera que las autoridades de la nación limítrofe lo juzguen.

Tito Franklin estaba primero en la lista de prófugos más procurador por la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI). Será indagado en las próximas horas por el juez en lo Criminal y Correccional 2, Manuel Gorostiaga, y el fiscal Eduardo Cubría.

El hecho ocurrió el domingo 19 de abril de 2015, en Buenos Aires. La joven salió de un bar de Colegiales y fue abordada en la esquina de avenida Federico Lacroze y Olleros por el boliviano, que le ofreció llevarla hasta su casa. A las pocas cuadras, Manuela se quedó dormida y fue abusada sexualmente por el conductor.

Tras el hecho, la Justicia detuvo al taxista y lo identificó como supuesto autor de la violación, pero horas después lo liberó por orden del juez de instrucción Gorostiaga, a cargo de la causa, tras una diligencia en la que la víctima no lo reconoció, según detalla la agencia Télam.

Después, la víctima participó de una rueda de reconocimiento fotográfica ante el fiscal Cubría, en la que reconoció a Tito Franklin como su abusador.

ALIVIO

Manuela Ponz, la joven víctima, dijo sentirse “aliviada” por la detención de su presunto agresor y aseguró que está lista para enfrentarlo en un tribunal.

“Abracé a mi hijo, llamé a mi vieja (mamá), lloré. Lo festejé como la Copa del Mundo. Después, le avisé a mi marido, que llegó a casa en dos minutos, y me senté a tomar unos mates con una sensación que desconocía o, al menos, que había perdido hacía mucho: esperanza, entusiasmo”, contó Manuela a Infobae, casi 24 horas después de enterarse del hecho.

Pese a la noticia, Ponz afirmó que nada repara el daño cometido y que lo que queda es apuntar contra la Justicia por las demoras y contra su agresor, para entender el daño que presuntamente ocasionó.

«Con esto se termina un ciclo que no tiene que ver con el tipo que me violó, sino con la Justicia en sí. El acceso a la Justicia es algo integral, que pueda tener cara a cara al tipo que me violó y que él responda ante la Justicia. Yo estuve ocho años respondiendo ante la Justicia y los medios como si yo hubiese sido la que hizo algo mal. Todo para que la causa no se muera en los tribunales. Eso te hace pensar que la Justicia es una mierda», opinó la joven, quien se desempeña actualmente como abogada penalista.
Además, Ponz le deseó a su victimario que «pueda recapacitar en la cárcel y entender que eso no se hace».

«No se le puede arruinar así la vida a una piba de 20 años. Hay mucha misericordia en mi corazón. Yo creo que no es algo que me hizo a mí puntualmente. Cuando una persona viola, genera mucho dolor. No solamente en la víctima, sino en las familias. La de la víctima y en la suya. Sé que él tiene hijas. Ahora pienso en ellas y ojalá ellas lo puedan perdonar», añadió.

Desde la exposición mediática de la joven, Ponz salió en medios de comunicación de toda Argentina y peregrinó en instancias de la Justicia de ese país en busca de respuestas y de elevar su caso a la opinión pública.

En el trayecto, Ponz se recibió como abogada y publicó un libro respecto a su caso titulado “La Mala Víctima».

«Yo sané. Es posible cerrar un episodio así y seguir adelante. Hay que hacer un trabajo muy grande y estar entrenada. Si tenés una red de contención es más fácil. También influye si el Estado también te acompaña, pero no fue mi caso», contó.

LLEGADA

Por su parte, el taxista arribó cerca de las 03:00 de la madrugada al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini de Ezeiza procedente de El Alto, Bolivia, donde el miércoles por la tarde fue detenido en inmediaciones del Mercado de Ciudad Satélite, de la provincia de Pedro Domingo Murillo, en el departamento de La Paz, por agentes del Centro de Investigación Policial de Bolivia.

El hombre llegó escoltado por efectivos del Departamento Inteligencia Contra el Crimen Organizado y de Interpol de la Policía Federal Argentina (PFA) y quedó alojado en la Alcaldía de la Superintendencia de Investigaciones Federales, que está ubicada en la calle Madariaga al 6.900, del barrio porteño de Villa Lugano.

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