Aunque saben que el camino aún es largo, cada día es una nueva luz de esperanza para la familia del cadete gravemente herido tras un accidente en una demostración del “salto de la muerte”, en el Colegio Militar. Erlan Condori, quien sufrió daños en la cabeza y tuvo que ser sedado, despertó y reconoció a su padre.
“Reconoce, puede reconocer”, expresó el papá del cadete, a Unitel.
Pasaron 16 días del accidente que cambió la historia Erlan. Ese 18 de abril, él se dispuso a hacer una demostración del ejercicio denominado “salto de la muerte”, que supone un salto de una altura mayor a 20 metros.
Sin embargo, a la vista de las decenas de personas que asistieron al acto, el joven se precipitó directo al suelo desde la plataforma, al igual que su camarada Cristian López, también cadete de cuarto año. El diagnóstico médico señaló que Erland sufrió daños en la cabeza, así como su columna, lo que implicó su inmediata intervención quirúrgica.
CADETE
Para su recuperación, los médicos debieron sedar al joven y mantenerlo en terapia intensiva. Los días transcurrieron con esperanza y esta se alimentó cuando se informó a la familia que se lo iba a despertar de a poco, la alegría fue mayor al ver que Erlan reconoció a su papá.
“Estamos un poco más tranquilos, solo la respiración y sus extremidades inferiores, esa es la preocupación”, indicó el progenitor.
La familia del joven está al pendiente de su recuperación que saben será un proceso largo, pero esperan que tenga un resultado por completo favorable, para que vuelva a ser el hijo activo y determinado que siempre fue.
En el caso de López, la mayor afectación fue en sus piernas, las cuales estuvieron fracturadas, al igual que su columna. Ambos permanecen hospitalizados, con la promesa del Gobierno de cubrir todos los gastos médicos.
Por este caso, dos militares de grados teniente y capitán fueron enviados a la cárcel con detención preventiva y se sigue un sumario interno en la institución castrense.
Fuente: La Razón

