El correísmo a balotaje frente al sorpresivo Noboa: las lecturas de la volátil elección en Ecuador

Ecuador acudió a las urnas el domingo para celebrar elecciones presidenciales y legislativas anticipadas, que fueron convocadas luego de que el mandatario del país suramericano, Guillermo Lasso, decretara muerte cruzada y disolviera a la Asamblea Nacional en mayo pasado.

A la contienda se presentaron ocho candidatos presidenciales, pero ninguno logró obtener los votos necesarios para alzarse con el triunfo en esta jornada. Para ganar en primera vuelta, según establece la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas o Código de la Democracia, alguno de los candidatos necesita obtener al menos el 40 % de los votos válidos y una diferencia mayor de 10 puntos porcentuales sobre el segundo lugar.

Por tanto, los dos candidatos más votados pasaron a balotaje, que se celebrará el próximo 15 de octubre. Estos fueron, Luisa González, del movimiento Revolución Ciudadana (RC), que lidera el expresidente Rafael Correa; y Daniel Noboa, de la alianza Acción Democrática Nacional (ADN), que está integrada por los movimientos Pueblo, Igualdad y Democracia (PID, de Arturo Moreno, primo del exmandatario Lenín Moreno) y Mover, lo que antes era Alianza PAIS.

De acuerdo con los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE), con el 95,24 % de las actas procesadas válidas, González fue la más votada en esta primera vuelta, obteniendo 33,43 % (3.181.041 votos); mientras que Noboa quedó en segundo lugar con 23,57 % (2.242.947 sufragios).

«Es la primera vez en la historia del Ecuador que una mujer saca tan alto porcentaje en primera vuelta», ganando esta fase de los comicios, celebró González la noche del domingo.

González siempre lideró las encuestas que se dieron a conocer previo a las elecciones, con un amplio margen frente a sus competidores; algunos de los sondeos, incluso, le daban el triunfo en primera vuelta.

El caso de Noboa era distinto. Fue la sorpresa de la jornada y revolvió el tablero electoral deslizándose a la segunda vuelta, puesto que en la mayoría de las encuestas se ubicaba entre el quinto y séptimo puesto de los ochos candidatos inscritos, pasando desapercibido ante sus contrincantes.

Dos hechos en la recta final

En la recta final de los comicios hubo dos acontecimientos que, quizás, marcaron los resultados que se dieron este domingo: el asesinato del candidato presidencial por Construye, Fernando Villavicencio, ocurrido el pasado 9 de agosto, cuando salía de un mitin de campaña; y el debate presidencial, organizado por el CNE, que se celebró cuatro días después de ese suceso.

La noche del domingo, González comentó que el asesinato de Villavicencio había generado «un cambio de escenario» en los comicios, que truncó el triunfo de la RC en primera vuelta. Esto porque se reprodujo una matriz de opinión que intentó responsabilizar al correísmo de esa muerte.

Correa ya había opinado de manera similar la semana pasada, en entrevista con Telerama. Ahí, comentó: «Con esa hecatombe política, una tragedia, la hecatombe política que significó la muerte de Fernando Villavicencio, que es un complot, se pateó el tablero electoral, nos han bajado algunos puntos«.

Por otro lado, el debate presidencial dejó en la ciudadanía una buena impresión de Noboa, así como del candidato Jan Topic, de la alianza Por un País sin Miedo (que quedó en cuarto lugar en los comicios con 14,68 % de los votos). La popularidad del aspirante de ADN se disparó desde ese evento, que se llevó a cabo apenas una semana antes de las elecciones.

Andrea Yépez, especialista en estrategia política y comunicación digital, en conversación con Ingobernables EC tras el debate, dijo que Noboa había tenido «un estilo que fue muy rentable«, ya que las redes empezaron a hablar de él, haciendo referencia a que mostró información completa y datos técnicos.

Rico heredero

El balotaje del próximo 15 de octubre ya tiene una comparación: los comicios de 2006, en los cuales Correa se enfrentó en la segunda vuelta al magnate Álvaro Noboa Pontón, el padre del actual aspirante a la Presidencia. El izquierdista fue quien se alzó con el triunfo.

Daniel Roy-Gilchrist Noboa Azín tiene 35 años —la edad mínima para candidatearse a presidente—, nació el 30 de noviembre de 1987 en Guayaquil. Estudió Administración de Negocios en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York (NYU Stern School of Business), también obtuvo el titulo de Administración Publica en Harvard Kennedy School y tiene la maestría de Gobernanza y Comunicación Política por la Universidad George Washington.

Actualmente está casado con Lavinia Valbonesi y tiene dos hijos. Su padre, Alvarito —como se le conoce en el país y quien fue cinco veces candidato presidencial—, es considerado una de las personas más ricas de Ecuador (con una fortuna que supera la barrera de los 1.000 millones de dólares) y está al frente de su corporación homónima, que incluye negocios de banano, transporte marítimo, bienes raíces, entre otros.

En la compañía familiar, el ahora aspirante presidencial ocupó el puesto de Director Naviero, siendo el más joven en ese cargo en la historia de la firma. Después, fue Director Comercial hasta junio del 2018.

En la política incursionó en 2021, cuando fue electo asambleísta por la provincia de Santa Elena, ocupando el puesto de presidente de la Comisión de Desarrollo Económico, Productivo y la Microempresa. Estuvo en ese cargo público hasta mayo pasado, cuando Lasso disolvió al Parlamento.

El domingo, llegó en helicóptero a sufragar. Votó en la unidad educativa Antonio Moya Sánchez, en Olón, parroquia de Manglaralto, en la provincia costera de Santa Elena. Ha denunciado públicamente que ha recibido amenazas, por lo que permanentemente usa chaleco antibalas.

De ganar en octubre, Noboa se convertiría en el presidente más joven del país, después de Juan José Flores, el primer mandatario de la República del Ecuador, en 1830, que asumió el cargo antes de cumplir los 30 años.

Polo opuesto

El caso de la candidata de la RC es diferente. Luisa Magdalena González Alcívar es una abogada de 45 años, título obtenido en la Universidad Internacional del Ecuador; además, tiene dos maestrías en Alta Gerencia y en Economía Internacional y Desarrollo, por el Instituto de Altos Estudios Nacionales y la Universidad Complutense de Madrid.

Nació en Quito, pero siempre ha vivido en Manabí, y se identifica como montubia —haciendo referencia a los campesinos de la costa ecuatoriana—, según dejó claro en una entrevista que concedió a Ingobernables EC el 11 de junio pasado.

Tiene dos hijos, el mayor de ellos tiene 29 años. «Fui madre adolescente, me casé por la iglesia cuando tenía 15 años […] Le dije a mis padres que me casaba y me dieron el permiso y me casé. Estuve siete años casada, después de eso me divorcié, salí adelante con mi hijo mayor, estudiaba, trabajaba, me lo llevaba los sábados a la universidad conmigo», relató entonces.

En lo que concuerda con Noboa es que también fue legisladora en la Asamblea Nacional desde mayo de 2021 hasta que Lasso la disolvió.

Previamente, ejerció otros cargos públicos, principalmente durante la administración de Correa. Entre otros puestos, fue asesora de la Secretaría de Comunicación e Información de la Presidencia, coordinadora general de Agenda Estratégica Presidencial, vicecónsul y cónsul encargada de Ecuador en Madrid, ministra encargada de Turismo y viceministra de Gestión Turística en la misma cartera, secretaria general de Despacho Presidencial, subsecretaria general de la Administración Pública y ministra encargada de Trabajo.

Después del gobierno de Correa, que culminó en 2017, González se desempeñó como Secretaria Nacional en el Parlamento Andino, durante el período 2018-2019.

De ganar, sería la primera mujer electa presidenta de Ecuador y la segunda mandataria del país suramericano, luego del breve período de Rosalía Arteaga, quien estuvo en el cargo tras la destitución de Abdalá Bucaram en febrero de 1997.

RT

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