CIDOB

Educación y Cidob firman convenio de cooperación en favor de estudiantes de pueblos indígenas

El Ministerio de Educación y la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia Oriente, Chaco y Amazonía (CIDOB) acordaron mejorar las condiciones de estudio de los niños y jóvenes indígenas con la firma de un Convenio de Cooperación Interinstitucional, informó el titular de la cartera de Estado, Edgar Pary. La suscripción del acuerdo estuvo a cargo del Ministro de Educación y el ejecutivo de la CIDOB, Justo Molina, en un acto público, que se llevó a cabo en la sede de la organización social, en la capital cruceña. El Convenio de Cooperación Interinstitucional tiene el objetivo de mejorar las condiciones de estudio para los niños y jóvenes indígenas, además de la otorgación de becas, el fortalecimiento de las universidades indígenas bolivianas, entre otros aspectos. La suscripción del convenio se efectuó en el marco de las actividades de aniversario de la Confederación, que cumple 41 años defendiendo y promoviendo los derechos de los pueblos indígenas. La organización representa a 34 naciones, pueblos indígenas del Chaco, Oriente y Amazonía. La Cidob fue fundada el 3 de octubre de 1982 en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra como la Central de Pueblos y Comunidades Indígenas del Oriente Boliviano, conformada inicialmente por chiquitanos, ayoreos, guarayos y guaraníes. Fuente: ABI

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Los pueblos del oriente y el Estado Plurinacional

Emilio Rodas Panique La guerra de independencia, las diferentes guerrillas y repúbliquetas en el territorio de la Audiencia de Charcas no habrían tenido consistencia si no hubiera estado nutrida con combatientes indígenas, Cumbai es la máxima expresión del aporte indígena a los ejércitos argentinos, los Guaranies eran mayoría en los ejércitos de Warnes y Arenales en la batalla de Florida, Pedro Ignacio Muiba en las llanuras de Moxos fue el verdadero Comandante de la resistencia, y durante el repliegue patriota de Santa Cruz tras la muerte de Warnes, las comunidades indígenas guaraníes circundantes a Saipurú alimentaron, protegieron y nutrieron las cuadrillas de el Colorao Mercado en sus incursiones contra la huestes realistas de Aguilera. Pese a esa contribución constante e innegable, las expectativas de los pueblos indígenas fueron ignoradas en la república, la voracidad criolla y su hambre de riqueza fueron mucho más allá que los españoles y en 70 años de república eliminaron cualquier vestigio de derecho indígena sobre la tierra mediante el despojo sangriento, la nación Guaraní fue sometida a sangre y fuego en 1892 por el ejército republicano en beneficio de los terratenientes chaqueños y extranjeros que habían decidido tomar sus territorios para expandir la producción ganadera, Apiaguaiqui Tumpa y sus 7.000 kereimbas en Kururyuki dieron la última batalla de una nación que había resistido más de 300 años al imperio Español y 70 de república heredera. El estado liberal intenta uniformar el concepto de ciudadanía desde la concepción europea y profundiza la invisibilización del indio, pese a que este propio ciclo liberal no hubiera sido posible sin la participación de Zarate Villca en alianza con Pando para la definición de la guerra que abriría las puertas al periodo liberal, esto entierra las posibilidades de una apertura hacia lo indígena desde un nuevo ciclo político, y pese a los congresos indigenales en tierras altas de los años 30 (post guerra del Chaco), no hubo empoderamiento. En tierras bajas hacía ya mucho que la noche había caído y el pongueaje y la esclavitud eran las reglas. Incluso territorios como Lomerío que durante las misiones jesuíticas y el resto de la colonia habían sido refugio de libertos, ahora pertenecían a alguna hacienda que contaba a los indios como parte de su patrimonio. La revolución del 52 y su reforma agraria, desde lo nacional popular intentaba uniformar el campo como campesino reproduciendo el modelo de sindicato mecánicamente sobre la tradición organizativa indígena, esto tanto en tierras bajas como en tierras altas produjo altos niveles de tensión pues negaba lo identitario y lo comunitario a partir de entregar parcelas y no tierras comunitarias. Lo nacional popular desde el 52 le impuso a la política agraria en relación al oriente su visión, por ello las dotaciones de tierras tenían el carácter de colonización, el gobierno tenía un Instituto Nacional de Colonización, aunque ahora haya migrado a Interculturales su ejecución era de ocupación. El ciclo neoliberal encuentra varias regionales Indígenas de tierras bajas constituidas, se empieza a mirar la perspectiva de empoderamiento indígena en tierras bajas, con la fundación de la CIDOB los conceptos de Territorio Comunitario y Autogobierno uniformizan el discurso. Cuando el Consenso de Washington trataba de uniformar el campo desde la mirada mercantil de la tierra, en alerta los pueblos indígenas hablan de Territorio y Reconstitución de los territorios, cuando se hablaba en Bolivia de Globalización los pueblos indígenas hablan de valores ancestrales, usos y costumbres, democracia comunitaria, justicia comunitaria y autogobierno, retomar el camino interrumpido por el corte colonial, la república y el neocolonialismo en sus diferentes versiones, ya no era posible demandar solo reivindicaciones parciales, la Asamblea Constituyente surge como la única salida a la crisis terminal de la república excluyente y su última versión, el modelo neoliberal. El carácter originario de la Asamblea Constituyente abre el camino a la refundación. Gran parte del debate político sobre el estado plurinacional estaba nutrido del debate histórico surgido de la Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz, que a la vez fue el núcleo del bloque oriente como eje articulador de discurso rural -más allá de lo puramente orgánico indígena- junto a la CPEMB, la Asamblea del Pueblo Guaraní y otras organizaciones amazónicas expresaron la presencia territorial y cultural de un proceso vivo que superaba los limites republicanos para dar forma a lo plurinacional. Fue por ello la virulencia del ataque de la derecha fascista contra la organización indígena, primero en la quema sistemática y continua de las sedes chiquitanas desde San Javier hasta San Ignacio, el saqueo y desmantelamiento de la CPESC fue brutal, el intento de ser ejemplarizador por su valor histórico en la construcción teórica y sustento del estado plurinacional, no quedaron ni los marcos de las puertas de las oficinas, ni las calaminas del galpón en que cientos de veces los dirigentes debatían hasta amanecer sobre la forma en que materializarían sus sueños. Han pasado los primeros 13 años del Estado Plurinacional, ha habido avances y hay peligros, hemos logrado consolidar las autonomías indígenas aunque no se logró reordenar los departamentos para dar continuidad geográfica a nuestros territorios, hemos superado la democracia formal representativa e instaurado la democracia intercultural, aunque no pudimos reconstituir el parlamento con una Cámara de las Naciones que era lo que correspondía en lugar de un Senado que no justifica su existencia, ya antes de la CPE habíamos logrado consolidar los Territorios Comunitarios Indígenas e impusimos incluso en la dotación a Campesinos e Interculturales lo comunitario, y aunque hemos logrado la ley de deslinde jurisdiccional de la justicia comunitaria, aún falta que el Órgano Judicial consolide institucionalmente este componente de la justicia y no se lo siga viendo como accesorio o folklórico. La crisis de la justicia es tan profunda que lo comunitario con su componente de conciliación puede descomprimir gran parte de la carga procesal. Desde la crisis de la 8va marcha indígena por los desacuerdos del TIPNIS, los pueblos indígenas de tierras bajas se internaron en una profunda crisis orgánica que se profundizó por los efectos de las denuncias

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