Hebe

La historia de Hebe de Bonafini, emblema de la resistencia a la dictadura y al neoliberalismo

Murió Hebe de Bonafini. Hebe, la que salió a la calle buscando a un hijo desaparecido por la dictadura; después a otro y finalmente a todos los hijos y las hijas porque, para ella, la maternidad era colectiva. Hebe, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y la que albergaba dentro de un mismo cuerpo a una dirigente política implacable y a la madre tierna que esperaba con el plato de comida caliente. Hebe, emblema de la resistencia a los genocidas pero también de la resistencia al hambre y al neoliberalismo. Sus cenizas quedarán para siempre en Plaza de Mayo, ese lugar que tantos jueves transitó con sus pies cansados de tanto buscar. A las 9.20 del domingo murió Hebe –a los 93 años– en el Hospital Italiano de La Plata. Llevaba internada una semana, según cuentan las fuentes del gobierno provincial que seguían de cerca su estado de salud. El mes pasado había sido ingresada a esa institución, pero le habían dado el alta el 13 de octubre para que continuara con los cuidados desde su casa. Su hija Alejandra fue quien informó del fallecimiento y pidió llorarla en la intimidad. Tanto el presidente Alberto Fernández como la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner despidieron con dolor a la Madre de Plaza de Mayo. El gobierno nacional decretó tres días de duelo. La Red Nacional de H.I.J.O.S se encontraba reunida en La Matanza cuando se conoció la noticia. La decisión que tomaron sus integrantes fue inmediata: llamar a una ronda para decirle «hasta siempre» desde la Plaza de Mayo, ese lugar en el que ella enseñó que no había que dar ni un paso atrás. Antes de ser Hebe Nació el 4 de diciembre de 1928 en una casita de pisos de material en El Dique, un barrio obrero de Ensenada. Fue la hija mayor de una familia en la que el padre se ganaba el pan trabajando en una fábrica de sombreros. Hebe –para entonces “Kika”– soñaba con ser maestra. Quería ir al Normal, pero ni la madre ni el padre estuvieron de acuerdo. La mandaron a aprender corte y confección. Después, siguió con telar. A Humberto Bonafini –o “Toto”– lo conoció en el barrio. Él era un poco mayor que ella. También era obrero, como su padre. Para entonces trabajaba en Vialidad Nacional. Se casaron en 1949 en la Iglesia San Francisco de La Plata, donde cuatro años antes habían dado el sí Evita y Juan Domingo Perón. Al poco tiempo, Hebe quedó embarazada de Jorge Omar, su hijo mayor que nació en 1950. A los tres años, llegó Raúl. La suerte le había empezado a sonreír a la familia Pastor-Bonafini cuando “Toto” consiguió trabajo como obrero de YPF. Con eso les alcanzó para mudarse a una casita más cerca de La Plata y, en 1965, nació Alejandra, la menor de los hermanos. Los chicos pudieron hacer lo que ella no había logrado: estudiar. Los dos mayores terminaron el Nacional y entraron a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Jorge se destacaba como estudiante de Física en Ciencias Exactas y Raúl estudiaba Zoología en Ciencias Naturales. Los dos militaban en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML). El final de los días felices llegó pocos meses después del golpe del 24 de marzo de 1976. Parida por los hijos Raúl fue quien la llamó para darle la noticia: se habían llevado a Jorge. “Kika” estaba entonces al cuidado de su hermano que estaba muriendo de cáncer. El 8 de febrero de 1977 comenzó la búsqueda, el hábeas corpus escrito a mano y presentado por su marido, los golpes en las puertas de las comisarías y de los regimientos para saber dónde estaba su hijo mayor. Antes de la desaparición de Raúl, Hebe no había pisado la Capital más de una o dos veces –reconstruye el escritor Ulises Gorini en Hebe de Bonafini: Los caminos de la vida–. La búsqueda del hijo la llevó hacia donde estaban las instituciones de poder. Como muchas otras Madres, dejó de lado su apellido de soltera y adoptó el de casada –para que la identificaran más fácilmente con el de su hijo–. El 30 de abril de 1977, otras mujeres que buscaban a sus hijos e hijas empezaron a juntarse en Plaza de Mayo. Hebe se enteró por la madre de un preso político y se sumó días más tarde. Con la primera madre que habló fue con Azucena Villaflor de De Vincenti. La búsqueda desgarraba, pero ya no era en solitario. Cuando estaba abocada con otras madres a juntar el dinero y las firmas para publicar una solicitada en la que se denunciara públicamente lo que muchas familias sufrían, desapareció Raúl. Se lo habían llevado de su casa de Berazategui. Fue el 6 de diciembre de 1977, dos días antes de que se produjeran los secuestros de dos de las Madres en la iglesia de la Santa Cruz. Hebe se enteró de lo que había pasado con dos de sus compañeras, Mary Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga, al día siguiente. Ella quería dejar la solicitada a un lado, pero fue Azucena quien la convenció de que había que seguir adelante. Finalmente lograron que el diario La Nación publicara el texto el 10 de diciembre, el Día Internacional de los Derechos Humanos. Ese día, una patota de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) secuestró a Azucena. “Cuando secuestraron a las Madres todas las familias dijeron: ‘Dejen, las van a matar a todas, no van a aparecer’. Fue una batalla con nuestras propias familias porque el miedo es una cárcel, pero nunca pensamos en dejar”, contó Hebe a finales de septiembre en la Plaza. Los golpes siguieron. En 1978, secuestraron a su nuera, María Elena Bugnone Cepeda, la compañera de Jorge. Al año siguiente, en una reunión que se hizo en la casa de Emilio y “Chela” Mignone, Hebe fue elegida presidenta de Madres –que, en agosto de 1979, se constituyó como asociación civil. Ya en democracia, en 1986, el organismo se iba a partir en dos: la Asociación, liderada por Hebe, y la Línea Fundadora. Todos

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Recordar en nombre de Hebe

El fallecimiento de Hebe de Bonafini en el día de ayer conmocionó a gran parte del arco político santafesino que reconoce en ella la figura de una luchadora incansable y un símbolo en la defensa de los derechos humanos. Peronistas, radicales, socialistas y dirigentes de izquierda de la ciudad y la provincia expresaron su pesar por la muerte de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo y recordaron su legado, destacando su importancia en la defensa de la democracia y en el reclamo por Memoria, Verdad y Justicia. Rosario/12 se contactó con algunos de los principales actores políticos de la provincia y la ciudad para conocer qué es lo que veían en ella. Como si se tratara de un último mensaje, en el mismo día de la Soberanía Nacional, que se celebró ayer para conmemorar un nuevo aniversario de la batalla de la Vuelta de Obligado, Hebe María Pastor de Bonafini, ​o simplemente Hebe de Bonafini, falleció a los 93 años después de haber estado internada durante los últimos días por complicaciones en su salud. La noticia sacudió a dirigentes y referentes políticos que veían en ella una mujer fuerte y comprometida con una causa.  El diputado nacional Marcos Cleri consideró a Hebe “como una baluarte en la lucha contra la dictadura” y una mujer que “honró la vida y fue la conciencia moral que siempre nos llamaba a defender los derechos humanos”. Por eso, aseguró: “Siempre estará presente en nuestra historia patria”. Por su parte, la concejala y vicepresidenta del Partido Justicialista de Santa Fe, Norma López, expresó a este medio que “sin Hebe, es imposible entender la construcción de Madres en nuestro país y la referencia internacional, una historia sin concesiones”. Además, en su cuenta de twitter escribió un sentido mensaje: “Querida Hebe, tus pasos en círculos alrededor de la plaza tienen la fortaleza y tenacidad de las cadenas que nuestro Pueblo plantó frente a los barcos invasores en la Vuelta de Obligado. Cadenas para romper el coloniaje y por la independencia. Círculos para romper el genocidio y proteger la vida, la libertad y la soberanía”. En la misma sintonía, la diputada provincial Matilde Bruera emitió un comunicado titulado “Hasta siempre a la Madre entre las Madres” en el que indicó que “no hay lágrimas que consuelen esta pérdida, pero su memoria es nuestra fuerza para levantar más alto que nunca las banderas y las luchas del pueblo. Hebe compañera, Hebe lucha inclaudicable, Hebe en todas las plazas, Hebe por todos los hijos e hijas de su pueblo. Hebe intransigente con los genocidas y los traidores, testigo y partícipe de todas las luchas por la liberación y la justicia social”.  El gobernador Omar Perotti se limitó a retwittear una publicación realizada por la cuenta oficial de la Asociación Madres de Plaza de Mayo: «La Asociación Madres de Plaza de Mayo comunica que nuestra presidenta, Hebe de Bonafini, cambió de casa, como ella siempre dijo de sus compañeras que la precedieron en la partida. Seguirá para siempre en la Plaza de Mayo. ¡Ni un paso atrás!”. Desde el socialismo, la presidenta del Partido Socialista a nivel nacional, Mónica Fein, destacó a este medio: “Hebe es un ejemplo de lucha por sus ideales, las Madres marcaron historia con la Memoria, la Verdad y la Justicia”. Si bien aclaró que “cómo toda persona podemos marcar diferencias a su pensamiento y aún a algunas acciones, ella es un símbolo de lucha en los momentos más duros de Argentina y de acción consecuente, por eso le debemos la lucha por los 30 mil desaparecidos y seguiremos ese legado”. El diputado provincial Rubén Giustiniani también eligió recordar a Hebe y a las Madres porque “representaron y representan la valentía, la dignidad y la lucha por los derechos humanos” y confió en que “ese ejemplo queda en los pañuelos blancos como símbolo, para las juventudes de Argentina y del mundo”. Por su parte, el concejal Juan Monteverde, quien encabeza una nueva generación dentro de la izquierda, vio en Bonafini un símbolo de rebeldía: “Nunca callarse, nunca rendirse, nunca temer. En tiempos de progresistas cada vez más conservadores y conservadores que se disfrazan de antisistema su ejemplo se agiganta. Para nuestra generación, nacida y criada en democracia, su pañuelo será siempre nuestra bandera. Mientras se van apagando las voces rebeldes que iluminaron el siglo XX, es nuestro deber encender las nuevas de este tiempo. La mejor manera de homenajear a quienes lucharon antes, es luchando ahora. Hasta la victoria Hebe querida”. La presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, eligió recordar a Hebe como “una de las grandes figuras que marcan la historia y que hasta el día que se marchan dejan un mensaje”, haciendo referencia a la coincidencia de su muerte con el Día de la Soberanía Nacional. Además, agregó: “Será siempre una de las grandes referencias de la dignidad de los pueblos que luchan por la memoria”. El rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, recordó a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo como una “referente ineludible en su lucha inclaudicable por los Derechos Humanos en Argentina durante los años más oscuros de la dictadura cívico militar”. Al mismo tiempo, consideró que “la Democracia de nuestro país le debe mucho en esos primeros años de juventud ya que junto a madres y abuelas nos marcaron el camino y convirtieron a los pañuelos blancos en un símbolo de vida, una lucha única en el mundo”. Y cerró diciendo: “Siempre polémica, siempre vital, su lucha es la nuestra. Ojalá estemos a la altura”. Rosario/12 consultó a Daniel Erbetta, ministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, sobre lo que representa la figura de Bonafini: “Creo que la estatura de su figura seguirá creciendo en el pensamiento y practica democrática. En la noche más triste de la historia argentina, en plena ejecución del plan sistemático llevado a cabo por el terrorismo de estado, su lucha, su coraje y su esperanza marcaron y marcan el camino del compromiso permanente con la defensa de

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La carta del papa Francisco por la muerte de Hebe de Bonafini

El papa Francisco le envió una carta a la Asociación Madres de Plaza de Mayo por la muerte de la presidenta de esa entidad, Hebe de Bonafini, y expresó que quiere estar «cerca de todas las personas que lloran su partida». En la misiva, fechada ayer y difundida hoy por la organización, el Sumo Pontífice dice que acompaña «con la oración, pidiéndole al Señor que le regale el descanso eterno y no permita que se pierda todo el bien realizado». «En momentos donde imperaba el silencio, impulsó y después mantuvo viva la búsqueda por la verdad, la memoria y la justicia. Una búsqueda que la llevó a marchar para que el olvido no se apoderase de las calles y de la historia y, el compromiso con el otro, fuera la mejor palabra y antídoto contra las atrocidades que se padecieron», destacó Bergoglio sobre la presidenta de Madres de Plaza de Mayo. Hebe «supo transformar su vida, como Ustedes, marcada por el dolor de sus hijos e hijas desparecidos, en una búsqueda incansable por la defensa de los derechos de los más marginados e invisibilizados», remarcó el papa, quien recordó «la pasión» por «querer darle voz a quienes no la tenían» que la referenta trasmitió en un encuentro que mantuvieron en el Vaticano Tal como describe esta nota de Página/12, no resulta fácil calificar y describir la relación entre Hebe de Bonafini y el papa Francisco que atravesó tiempos de duras críticas –sobre todo por parte de la líder de los derechos humanos- y mutó hasta el afecto que nació entre ambos, que en los últimos años se expresó en mutuo reconocimiento y se plasmó en asiduos intercambios epistolares siempre encabezados por un “querido Francisco” y “querida Hebe”.  Difícil habría sido predecir que Francisco, hoy Papa, es el mismo Jorge Bergoglio que siendo arzobispo de Buenos Aires en 2002 intentó entorpecer una protesta de las Madres, con Bonafini a la cabeza, en la catedral metropolitana. Tan difícil como admitir que Hebe cambiaría sus frontales críticas al entonces arzobispo -a quien quiso “montarle un baño detrás del altar de la catedral”- por las cálidas palabras que en los últimos tiempos le dedicó al Papa admitiendo que “Bergoglio transformó la Iglesia desde que está en el papado”, como afirmó en reciente entrevista concedida al periodista Lucas Schaerer.  Si bien Francisco y Hebe no convergieron en sus perspectivas ideológicas y políticas, sí  hubo sintonía respecto de temas comunes en la búsqueda de la justicia y la defensa de los derechos humanos, así como una cercanía y respeto mutuo que se afianzó no solo a través de intercambios epistolares asiduos sino también con llamadas telefónicas frecuentes. En público y en privado los dos admitieron que creció entre ambos una amistad cimentada en la preocupación común por los pobres y sus derechos a pesar de las trayectorias tan diferentes de ambos. «Una relación muy activa» Este lunes, el presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y exembajador en El Vaticano, Eduardo Valdés, dijo que la fallecida presidenta de Madres de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini y el Papa Francisco mantenían un «diálogo fluido» y afirmó que ambos tuvieron en los últimos años «una relación muy activa». Valdés recordó que, desde que empezó a visitar a Francisco «antes de que sea embajador, él siempre decía que quería poder encontrarse con Hebe». La visita de la presidenta de Plaza de Mayo a Francisco se concretó finalmente en 2016. «Fue un encuentro muy lindo. Francisco la recibió en Santa Marta, no en el Palacio Apostólico», comentó el exembajador en El Vaticano. Valdés también contó, en diálogo con Télam, que Francisco siempre expresaba: «Con lo que esta mujer ha sufrido me puede decir lo que quiera». «Se mantenían comunicados a través de cartas, se hablaban por teléfono; si necesitaba algo, él la llamaba. Tenían diálogos telefónicos muy fluidos. Generaron un buen vínculo», aseguró el diputado del Frente de Todos (FdT). En una entrevista radial con Valdés de hace meses, Hebe de Bonafini había hecho referencia a esa relación y comentó que mantenía «una relación muy linda, muy amorosa» con el Papa Francisco. «Yo había perdido la fe completamente y todo eso, y con esta relación a uno le devuelve la fe, que es tan necesaria en momentos tan duros; sin fe no se puede vivir», había dicho entonces la Presidenta de Madres. Hebe falleció este domingo, luego de estar internada una semana en el Hospital Italiano de La Plata. Durante su hospitalización, fue el arzobispo de La Plata, Víctor Manuel «Tucho» Fernández, uno de los obispos más cercanos a Francisco, el encargado de acercarle a  Hebe el saludo del Papa. Fuente: Página 12

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Arce lamenta muerte de la líder de las Madres de Plaza de Mayo y recuerda su compromiso con los DDHH

 El presidente Luis Arce lamentó este domingo la muerte de la argentina Hebe de Bonafini, histórica líder de las Madres de Plaza de Mayo, y recordó su lucha en defensa de los derechos humanos. Murió a los 93 años y gran parte de su vida dedicó a la lucha por la aparición de los detenidos y secuestrados en las dictaduras militares entre 1976 y 1983. “Lamentamos el fallecimiento de Hebe de Bonafini, histórica presidenta de Madres de Plaza de Mayo. Su vida y su compromiso con las causas justas se constituyen en un gran legado que acompañará siempre la lucha de nuestros pueblos en defensa de los Derechos Humanos”, afirmó Arce sobre el deceso de la exlíder argentina. En el último tiempo atravesó problemas de salud que la llevaron a estar internada en un centro hospitalario. Fuente: ABI

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