Ingeniero colaborador del Che Guevara llega a Bolivia para presentar libro: “El Che daba su confianza a todo aquel que quisiera entregar sus esfuerzos a la Revolución´”

Tirso W. Sáenz es Ingeniero Químico y Doctor en Ciencias. Fue director de Investigaciones de Productos en la filial en Cuba de la Procter & Gamble, pasando a trabajar, al poco andar de la Revolución cubana, en el Ministerio de Industrias, junto a Ernesto Che Guevara. Invitado a Bolivia por Editorial Inti, donde presentará su libro El Che ministro. Testimonio de un colaborador, le comunicamos para hablar acerca de su relación con el Che, así como de los detalles de la publicación, que puede ser adquirida contactándose con la propia editorial: https://editorialinti.wixsite.com/libros Ud. se incorporó al proceso de la Revolución cubana trabajando bajo las órdenes de Ernesto Che Guevara, entonces ministro de Industrias. Fue director del Instituto Cubano del Petróleo, viceministro para la Industria Básica y viceministro para el Desarrollo Técnico. ¿Cuál es el origen y objetivo de El Che ministro. Testimonio de un colaborador? Durante mucho tiempo estuve leyendo varias biografías escritas sobre el Che; algunas buenas, otras despreciables. En casi todas se narra cómo fue su vida familiar en la Argentina, sus viajes por la América Latina, su lucha guerrillera tanto en la Sierra Maestra como en el Congo y Bolivia; algunas se detenían a analizar su pensamiento político y económico. Sin embargo, hasta finales de los 90 no había encontrado un análisis serio de su labor al frente del Ministerio de Industrias, una de sus mayores contribuciones a la construcción del socialismo en Cuba. Como por cinco años yo había participado personalmente en diferentes responsabilidades en las tareas del Ministerio, por tanto decidí escribir un libro en el que, usando mi experiencia personal, tratase de mostrar la enorme y difícil tarea que el Che asumió como ministro de Industrias. La primera edición se publicó en español, portugués y catalán. Después de revisarla, sentí que le faltaban aspectos importantes, por ejemplo, cómo su pensamiento político, ideológico y económico guiaba las acciones prácticas y estratégicas que se acometieron en el Ministerio. Esto dio origen a la redacción de esta segunda edición, que la Editora Inti ahora les presenta en Bolivia. ¿Cómo está estructurado El Che ministro…? El libro está estructurado en 13 capítulos. En el primero muestro quién es el autor y cómo conocí al Che; en el segundo se describe cómo era la industria cubana antes de la Revolución; en el tercero los desafíos técnicos y políticos que el Che, al frente del Ministerio, tuvo que enfrentar en sus inicios. Ya en el cuarto se muestra, con mi experiencia personal, cómo esos desafíos estuvieron presentes y se enfrentaron en la Industria del Petróleo; en el quinto se describe la forma en que se organizó el Ministerio de Industrias para impulsar la producción frente a todas las dificultades presentes: el criminal bloqueo impuesto a Cuba por el Gobierno norteamericano, la falta de personal calificado estimulada por la fuga de cerebros alentada por Washington, así como la falta de experiencia y calificación de prácticamente todos los que tuvimos que asumir responsabilidades en el Ministerio. El sexto muestra la visión estratégica trazada bajo la dirección del Che para sentar las bases del sistema industrial con visiones a mediano y largo plazos; el séptimo capítulo se refiere a la creación de una infraestructura científica y tecnológica en el Ministerio para sustentar las estrategias trazadas. Los capítulos ocho y nueve están relacionados con el hombre –en sentido general– como actor central en el desarrollo industrial cubano; en el primero de ellos se trata la formación de los recursos humanos y en el segundo la política seguida con los cuadros de dirección. El capítulo 10 versa sobre el pensamiento político y económico del Che, cómo este estaba estrechamente imbricado en las acciones del Ministerio y cómo surgió el llamado Sistema Presupuestario de Financiamiento, que iba más allá de un mecanismo económico, ya que tenía un profundo sustrato político e ideológico. El capítulo 11 analiza los métodos y estilos de trabajo, así como las características personales del Che; mientras que el capítulo 12 muestra mis últimos momentos de contacto y de relación con el Che. Finalmente, en el capítulo 13, hago algunas reflexiones. ¿En qué circunstancias conoció al Che? Yo provengo de una familia muy humilde. Gracias al esfuerzo de mis padres pude estudiar y ganar una beca para cursar Ingeniería Química en los Estados Unidos. Cuando me gradué fui contratado para trabajar en la filial de una conocida transnacional norteamericana en Cuba. Al triunfo de la Revolución la empresa me ofreció ir a los Estados Unidos. Al gestionar mi visa en el consulado norteamericano fui tan maltratado que me retiré ofendido y decidí continuar trabajando en mi país. La continuación de labores en mi antigua empresa, ya nacionalizada, se dedicó a tratar de resolver principalmente la sustitución de materias primas ocasionada por el bloqueo. La tarea que realicé fue evaluada como muy positiva y llegaron a considerarme como un ingeniero revolucionario. Fui entonces nombrado como vicedirector de la Industria del Petróleo. Ante esa responsabilidad, pensé que muchas personas me considerarían un oportunista y solicité una entrevista con el Che. ¿Y cómo fue esa entrevista? Fue una entrevista muy breve, a las dos de la madrugada, en la que me hizo dos preguntas: si yo me iba del país –le respondí que “no”; y si yo quería trabajar en mi cargo –le respondí que “sí”. Entonces me dijo: “Pues, vamos a trabajar”. Me dio la mano y terminó la entrevista. Comprendí cómo el Che daba su confianza a todo aquel que quisiera entregar sus esfuerzos a la Revolución. Claro que esa confianza había que seguirla ganando con el tiempo, el trabajo y el esfuerzo personal. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto al Che? Trabajar cerca del Che durante casi cinco años fue una experiencia que marcó mi vida profundamente, sentí el impacto de su ejemplo personal, su profundo espíritu crítico y autocrítico, su exigencia, su austeridad, su dedicación por entero al trabajo. Aprendí junto a él a ser un mejor revolucionario y aprendí con él cómo discutir mis ideas, a veces fuertemente –dentro

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