La nueva aventura de EE.UU en Venezuela busca hacerse cargo del yacimiento petrolífero más grande del mundo

En el pasado ya hubo oportunidades en las cuales Estados Unidos invadía alguna región o país, con la idea de salvarlo de sus mandatarios, supuestamente opresores con el pueblo, sin embargo, en cada una de estas ocasiones dicho país logró conseguir algún tipo de rédito ya sea político, geográfico, geopolítico y por sobre todas las cosas económico.

Con la autoproclamación del diputado de oposición, Juan Guaidó, como “presidente” interino de Venezuela, uno de los yacimientos de petróleo más grandes del mundo se ingresó en una  crisis política-económica en la que el país del norte espera sacar buenos réditos, tal como lo hizo en la invasión a Irak – Kuwait.

Cuando el Secretario de Defensa estadounidense, John Bolton, en una entrevista para el canal Fox Bussines dijo lo siguiente: “Estamos conversando con las principales compañías estadounidenses con el propósito de que produzcan el petróleo en Venezuela” se  evidenció que el país del sueño americano no necesariamente tiene la intención de dar “democracia y libertad” a los seguidores de Guaidó o Maduro. Bolton, en esa ocasión, enfatizó que sería importante para la economía de su país poder controlar el petróleo del país sudamericano.

Pero tal vez lo que más debe llamar nuestra atención es que el Secretario de Defensa estadounidense considera necesario el derrocamiento de Maduro, para lograr este cometido, sin importar el uso de la fuerza ni el respeto a las políticas internas o la soberanía de ese país. La portavoz de la Cancillería de Rusia, María Zajorava, condenó y denunció este jueves los abiertos llamados del Gobierno de Estados Unidos a atentar contra la vida del presidente venezolano Nicolás Maduro. “Lamentablemente, no podemos decir que la amenaza de un conflicto armado a gran escala (en Venezuela) haya desaparecido”, para Estados Unidos “ya no existen las fronteras interestatales, económicas, ni morales”, remarcó.

La situación es crítica, ya que es probable un levantamiento armado en el país bolivariano. Néstor Luis Revervol, ministro venezolano de Interior y Justicia, informó este jueves que se develó un nuevo plan conspirativo e intento de golpe de Estado en contra del presidente Nicolás Maduro. Revervol, anunció también la captura del exoficial desertor de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Miguel Ambrosio Palacio Salcedo, quien presuntamente pertenecía a un “grupo de sicarios contratados por militares desertores para cometer asesinatos selectivos a dirigentes políticos”.

Para terminar de agravar la situación el diputado opositor, presidente de la Asamblea Nacional (AN) en desacato, precisó que no bastarán el apoyo institucional, internacional y popular para alcanzar el derrocamiento de Maduro, sino que la transición necesitará el respaldo de sectores claves de las fuerzas armadas.

Sin embargo, Maduro aún cuenta con el apoyo de varios sectores, no sólo latinoamericanos como y en especial México y Uruguay que se ofrecen como mediadores para promover un espacio de diálogo entre el oficialismo y la oposición venezolana para que la paz vuelva a Venezuela, sino también existe apoyo en Europa de parte diversas organizaciones sociales y políticas en España y de los Chalecos Amarillos y el Partido comunista en Francia, quienes ante el ataque diplomático de los políticos de su región y del Parlamento de la Unión Europea se dirigieron a la embajada de Venezuela para apoyar al gobierno legítimo de Maduro y la soberanía y libreautodeterminación de ese país.

Sin duda, el mundo está dividido, algunos apoyan al Presidente Nicolás Maduro, legítimo mandatario, pues fue reelecto con 6.190.612 votos en la última elección general realizada el 21 de mayo de 2018 y en la que participaron sus opositores. Su principal adversario, Henri Falcón, obtuvo 1.917.036 votos, mientras que el candidato Javier Bertucci logró 925.042 votos y Reinaldo Quijada 34.614.

Los que apoyan a Juan Guaidó no tienen el argumento con el cual sostener la legitimidad del nombramiento que le asignó la directiva de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela y que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declaró nula por desacato. El presidente de la Sala Constitucional del TSJ, Juan José Mendoza,   señaló que existe nulidad en los actos parlamentarios del pasado 5 y 9 de enero, cuando se nombró a la nueva junta directiva del Parlamento, y de todas sus resoluciones posteriores, señalando que como el Parlamento “no tiene junta directiva válida” y realiza “usurpación de identidad”, continuó el magistrado, se consideran como “actos nulos de toda nulidad” sus pronunciamientos entre 2016 y 2019.

La sentencia declara que la AN “no tiene junta directiva válida” por ende sus actos son nulos y señala que la AN violenta los artículos 130, 131 y 132 de la Constitución”, relacionados con el deber de honrar y defender a la patria, la soberanía, la autodeterminación, la territorialidad, la Constitución y las leyes venezolanas.

Sólo el transcurrir del tiempo nos dirá cómo terminará esta etapa que sin duda pone en vilo a toda la región.

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