Policía rastrea en Santa Cruz al peligroso narcotraficante uruguayo Sebastián Marset Cabrera

Sebastián Enrique Marset Cabrera (32), apuntado como narcotraficante uruguayo de relevancia y principal acusado del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, fue localizado en suelo cruceño.  La información fue revelada anoche por el comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) de Santa Cruz, Yumor Justo Condori, durante una conferencia de prensa.

Según el comandante, Marset Cabrera logró escapar de un allanamiento para su captura el sábado. Durante la operación, sus escoltas armados secuestraron a un policía que intentaba aprehender al narcotraficante, pero horas después lo abandonaron en la zona norte de la ciudad.

El operativo que buscaba a Marset Cabrera se llevó a cabo en un lujoso domicilio ubicado en el Quinto Anillo de la avenida Alemania. Pese a que no se logró capturar al capo uruguayo, se arrestó a dos de sus presuntos empleados: una mujer y un hombre. Ambos fueron trasladados a las instalaciones de la Felcn para continuar con las investigaciones.

La Policía había mantenido en reserva la investigación sobre la presencia de Marset Cabrera en Bolivia, debido a la peligrosidad del narcotraficante y la presencia de sus guardaespaldas altamente armados. Se sospecha que Marset Cabrera y su esposa, Gianine García Troche, también de nacionalidad uruguaya, emprendieron su huida en dirección al departamento Cochabamba, a bordo de una vagoneta Land Cruiser de color blanco, acompañados por sus tres hijos.

El jefe policial hizo un llamado a la colaboración ciudadana para dar con el paradero del narcotraficante uruguayo. «Si tienen alguna información acerca de este individuo, pueden hacérnosla saber al celular 72000735. Garantizamos la absoluta reserva en este caso que reviste una gravedad significativa», declaró durante la conferencia de prensa.

Con una carrera criminal en ascenso, Marset Cabrera ha mantenido en jaque a las autoridades de varios países y ha logrado posicionarse como uno de los narcos más poderosos de la región. 

Marset comenzó a llamar la atención de la justicia uruguaya en diciembre de 2012, cuando se inició una investigación en su contra por receptación, ayudar a los responsables de un delito. Diez meses después, fue procesado por tenencia de estupefacientes, señalando el inicio de su incursión en el mundo del narcotráfico.

Uno de los hitos que marcó su carrera criminal fue su vínculo con Juan Domingo Viveros Cartes, tío del ex presidente paraguayo, Horacio Cartes. Juntos coordinaron la llegada a Uruguay de 450 kilogramos de marihuana en una avioneta piloteada por Viveros Cartes. Las operaciones «Wayra» y «Halcón» llevaron a las condenas tanto del paraguayo como de Marset, quien admitió ser el destinatario del cargamento incautado.

Su paso por la cárcel no detuvo su ascenso en el mundo del narcotráfico. Ingresó en el Penal de Libertad, donde según los investigadores, amplió su red de contactos y se vinculó con otros narcotraficantes. Tras su liberación en 2018, fue detectado viajando a Paraguay y Bolivia, utilizando identidades falsas y buscando expandir su imperio criminal.

Marset no solo incursionó en el narcotráfico, sino que también se involucró en el ámbito deportivo, convirtiéndose en futbolista profesional y realizando inversiones en equipos como Deportivo Capiatá y Rubio Ñu, aprovechando estas plataformas para lavar dinero.

El año 2021 trajo nuevos desafíos y problemas para Marset. Fue detenido en Dubái al intentar cruzar la frontera con un pasaporte paraguayo falso, lo que lo llevó a solicitar ayuda al gobierno uruguayo para obtener un nuevo pasaporte. Finalmente, quedó en libertad y desde entonces se encuentra prófugo, con una orden de captura emitida por Interpol.

En febrero de 2022, la operación «A Ultranza Py», considerada como el mayor operativo contra el crimen organizado y lavado de dinero dispuesto por el gobierno paraguayo, logró desarticular la banda de Marset. 

En mayo de ese mismo año, el fiscal Marcelo Pecci, quien había sido parte de la ejecución de la operación «A Ultranza Py», fue asesinado durante su luna de miel en Colombia. Este suceso puso de manifiesto el peligroso alcance de la red criminal liderada por Marset.

EL DEBER

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