Presidente rinde homenaje a la Bandera Boliviana e insta a fortalecer la unidad de los bolivianos

En un masivo acto en el salar de Uyuni, Potosí, el presidente Luis Arce, junto a autoridades de Estado, rindió homenaje al 198 aniversario de creación de la Bandera Boliviana y a la Wiphala, como símbolos de dignidad, de lucha, valentía, resistencia y sacrificio, e instó a fortalecer la unidad del pueblo boliviano.

“Hoy, 17 de agosto, las bolivianas y bolivianos rendimos homenaje al símbolo fundamental de nuestra patria, síntesis de la experiencia y de las aspiraciones de nuestro pueblo. Si bien tuvo diferentes versiones desde la independencia de 1825, aquello no desmerece el cumplimiento de su objetivo principal, mantener la cohesión de nuestro pueblo como uno solo”, resaltó el jefe de Estado.

Ambas enseñas nacionales fueron izadas por el presidente y vicepresidente, David Choquehuanca, en homenaje al Día de la Bandera Nacional, creada el 17 de agosto de 1825.

Tras proclamar su independencia el 6 de agosto de 1825, la Asamblea General de la nueva República de Bolívar creó por ley la primera bandera nacional el 17 de agosto del mismo año. Esta bandera era de color rojo y verde y simbolizaba la unión entre el Alto y el Bajo Perú.

Al año siguiente, el mariscal Antonio José de Sucre, presidente de la República, decretó un cambio en el símbolo patrio y agregó el color amarillo, formando así los tres colores que se conocen hoy en día.

En 1851, el entonces presidente Manuel Isidoro Belzu definió el diseño actual de la bandera, manteniendo los mismos colores; pero modificando su disposición y proporciones, el 31 de octubre de ese año se adoptó la tricolor actual con el rojo, amarillo y verde que flameó por primera vez el 07 de noviembre de 1851, en el Faro de Conchupata, en la ciudad de Oruro.

“Así por 198 años los bolivianos hemos logrado evitar el destino que tuvieron con el tiempo otras repúblicas de la región, que fue el de dividirse en dos o tres más, para el pesar de sus hijos y la memoria de sus padres fundadores”, dijo.

En cambio, afirmó, las bolivianas y bolivianos supieron emprender y comprender que, a pesar de su rica diversidad, tanto de climas, paisajes y de gente, constituyeron en esencia una sola familia, que viene luchando por días mejores, desde casi dos siglos y compartiendo un mismo destino.

En esa línea, Arce recordó el heroísmo de Genoveva Ríos, una niña que el 14 de febrero de 1879 rescató y resguardó la bandera nacional cuando tropas chilenas rodearon la prefectura de Bolivia, en Antofagasta, y destruyeron los símbolos patrios.

“Ante tal oprobio, esta niña ocultó entre sus ropas la bandera nacional que se encontraba en la Intendencia Policial en la que trabajaba su padre para evitar su profanación”, destacó.

Asimismo, hizo mención a la histórica jornada del 09 de abril de 1952, cuando rebeldes tomaron los regimientos militares para derrocar a la rosca minera latifundista y que dejaron intacta la tricolor nacional, revolución que estalló en contra el entreguismo antipatria de las élites, mismas que fueron derrocadas hasta octubre de 2003.

“No debe quedar duda que aquella bandera fue defendida por aquellos sectores a los que se les negó ciudadanía por más de un siglo, a través de guerras, insurrecciones y revoluciones”, apuntó.

Afirmó que, a partir del 05 de agosto de 2009, y en cumplimiento del segundo párrafo del Artículo 6 de la Nueva Constitución Política del Estado, junto a la tricolor, el escudo de armas, el himno nacional, la flor de la kantuta y la flor del patujú, se incluyó a la Wiphala, como símbolo patrio que une y no divide a los bolivianos.

“Estos renovados símbolos patrios refuerzan nuestra fe y esperanza en la patria, pero sobre todo expresan también la plurinacionalidad de la que hoy nos enorgullecemos, a diferencia de las oligarquías que dominaron la República y que se sintieron avergonzados de la característica indígena y originaria de Bolivia”, cuestionó Arce.

Explicó que la tricolor es la representación de la soberanía e independencia en cada rincón del territorio nacional, y la Wiphala es un código, un símbolo de integración, de la complementariedad, del equilibrio, de la armonía, de la paz, y de la unión.

“Hoy como nunca, la rojo, amarillo y verde debe significar la unidad del pueblo boliviano, como lo es nuestra Wiphala, expresión nacional que repudia la explotación y la opresión”, mencionó.

La bandera nacional en el siglo XXI, dijo, sintetiza el camino hacia la construcción de la base material, mediante la industrialización con sustitución de importaciones, y de segunda y definitiva independencia en el Bicentenario.

ABI

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