Representantes de la Coalición Nacional contra la Desinformación Electoral conformada por más de 20 organizaciones participaron en un encuentro impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) para evaluar el impacto de la desinformación durante el ciclo electoral 2025–2026 y definir acciones para el periodo posterior a las elecciones. Esta actividad es parte de la “Iniciativa para la consolidación de la cultura de paz en Bolivia” financiada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Cultura de Paz (PBF).
La reunión denominada “Balance del ciclo electoral 2025 y 2026” permitió analizar los principales hallazgos del monitoreo de contenidos digitales durante las elecciones generales y subnacionales, en un contexto marcado por la polarización y el uso intensivo de redes sociales. Uno de los aspectos que generó mayor preocupación fue el uso de herramientas digitales, incluida la inteligencia artificial, para difundir información no verificada, atacar a candidaturas y amplificar discursos de odio, especialmente en escenarios electorales nacionales y subnacionales.
“Se ha visto con frecuencia el uso de información no verificada para desacreditar a candidatos, lo que incrementa la polarización, sobre todo en departamentos donde hubo segunda vuelta”, explicó Enit López, del equipo de verificación Chequea Bolivia.
Por su parte Ariel Ordoñez de Fundación Construir explicó que “en el monitoreo se evidenció el uso frecuente de la inteligencia artificial (IA), tanto para la promoción de campañas como para la difusión de críticas y ataques directos a otros candidatos, con el objetivo de desacreditarlos o incluso difamarlos.”
Violencia digital y desinformación, desafíos persistentes
Durante el encuentro también se presentaron datos sobre Violencia de Género Facilitada por Tecnologías (VGFT), que evidencian un impacto diferenciado sobre mujeres políticas. Organizaciones participantes señalaron que, pese a la existencia de denuncias y evidencia, persisten dificultades para garantizar el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres en entornos digitales.
Jessica Velarde, del colectivo Ciberwarmis expresó que es fundamental visibilizar la violencia política digital, ya que tiene un marcado componente de género. “Durante el proceso electoral se han identificado casos concretos de mujeres políticas que, estando en carrera electoral, fueron víctimas de estas formas de violencia” afirma. Sin embargo, manifestó su preocupación por que, “pese a contar con evidencia y denuncias documentadas, no se ha logrado restituir ni garantizar plenamente el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres afectadas”. Asimismo, propone que esta situación constituye una deuda pendiente y un aspecto clave del análisis realizado por la Coalición.
Recomendaciones para el periodo post electoral
El espacio permitió recoger lecciones aprendidas y avanzar en propuestas orientadas a fortalecer la gobernanza electoral. Entre las principales recomendaciones destacan la necesidad de incrementar la transparencia en el financiamiento de campañas y propaganda electoral, regular la protección de datos personales en procesos electorales, fortalecer la alfabetización mediática y digital de la ciudadanía y reforzar las capacidades de monitoreo del OEP frente a la desinformación. “El objetivo es transformar estos aprendizajes en propuestas de política pública que permitan enfrentar de manera estructural la desinformación electoral”, señaló Eliana Quiroz de Fundación Internet Bolivia.
Hacia una democracia más resiliente
Los participantes coincidieron en la necesidad de mantener y fortalecer este tipo de articulaciones hacía un periodo postelectoral.
“El desafío ahora es seguir trabajando en la construcción de propuestas que fortalezcan la democracia, la gobernanza y la cultura de paz en el país”, señaló Iván Kucharsky, Coordinador del Proyecto de Asistencia Electoral de PNUD en Bolivia.


