Alistan más de 10 sitios sagrados para recibir el Año Nuevo Andino 5531

Inca Rakay en Sipe Sipe, Inca Llajta en Pocona y las qollqas en Quillacollo son tres de los más de diez sitios energéticos y sagrados de Cochabamba en los que se recibirá el Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco 5531, el 21 de junio, con ritos ancestrales, gastronomía, música y turismo.

“Se está tendiendo a revalorizar estas actividades en torno al recibimiento de los primeros rayos del sol y muchas comunidades están abriendo estos espacios sagrados hacia la población pensando en la reactivación de sitios turísticos”, indicó la jefa de Culturas y Turismo de la Gobernación, Luz Ordoñez.

Esta festividad ancestral y astronómica también conocida como Willka Kuti en aimara o Inti Raymi en quechua se lleva a cabo cada 21 de junio -feriado nacional- y coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio sur para dar la bienvenida al “nuevo ciclo de la vida”.

De acuerdo a nuestra cosmovisión, esta fecha se estableció según la chacana, que es lo que los occidentales conocen como la Cruz del Sur, explicó David Ticona, amauta aimara.  “Las cuatro estrellas de la constelación son las que rigen las estaciones del año” y el calendario inicia en junio, dijo.

Nuestros abuelos -contó- decían que la tarde del último día del “año viejo” se debe despedir con un rito al sol y, en la madrugada del nuevo ciclo, recibirlo con una ofrenda compuesta de minerales, plantas aromáticas y un sullu de llama.

“La llama es uno de los animales sagrados para el pueblo aimara, porque es altiva y siempre mira adelante. Por eso, se pone el sullu en nuestros ritos y es para agradar al Tata Inti (Padre Sol), un ser que tiene energía. Nosotros creemos que todo tiene energía (ajayu o alma)”, señaló.

La ch’alla a la Pachamama (Madre Tierra) también es parte fundamental de este rito y está a cargo de un yatiri o amauta. ¿Quién es él? Ticona explicó que “es una persona elegida por la naturaleza”. “Esas personas pueden manejar energías cuánticas y son las que van a oficiar las ceremonias”, indicó.

Las wak’as o lugares sagrados y energéticos, ubicados en lo que fue el imperio incaico, son los escenarios de los ritos, señaló. “Antes se tenía que bailar alrededor de la wak’a, de ahí vienen las fiestas patronales, porque todas las iglesias católicas están construidas encima de nuestras wak’as. Entonces la gente, en el fondo, baila por su wak’a”, explicó.

El baile y la fiesta siguen después de la ofrenda y antes de volver a la rutina. “La gente baila y comparte con el Tata Inti. Bailar es una terapia contra el estrés. Nuestra música ancestral está en una frecuencia en la que equilibra tus energías”, destacó.

Manifestó que el extender las manos, un movimiento realizado por las personas para recibir “los primeros rayos del sol”, también tiene su significado. “Nosotros tenemos centros energéticos en las palmas de las manos, en las plantas de los pies, en el ombligo, entre otros. Por eso, es que levantamos las manos para que se contacten con las energías del sol y nos entren energías buenas y positivas”, explicó.

Fuente: Los Tiempos

Autor