Bolivia apunta a mejorar genéticamente a las llamas para ‘crecerlas’ y busca exportar su carne

Bolivia mejoró el tamaño de la llama “q’ara”, uno de los ejemplares más grandes de esta especie, con la intención de optimizar su producción y su exportación a nivel internacional.

A las afueras del municipio de Santiago de Machaca, en la región aimara de nuestro país, en medio de una planicie a más de 3.900 metros de altitud, abundan las manadas de llamas, principal potencial económico del pueblo.

“Cada familia, en promedio tiene entre 60 y 100 cabezas”, explicó a EFE Néstor Cochi, quien fue juez en un concurso que busca premiar el mejor ejemplar entre decenas de llamas seleccionadas.

“Hace como dos décadas lo máximo que se podía esperar era que una llama adulta pesara unos 60 kilos, pero “ahora, el promedio llega a los 100 o los 120 kilos”, contó Egberto Condori, productor local que también es un dirigente de ese sector”,

Teodora Quispe, una mujer aimara de 66 años que se ha dedicado al pastoreo de llamas desde los 12 años, dijo a esa agencia que se trata de “un trabajo fuerte” y que sin un buen cuidado, los animales se mueren.

DEPREDADORES

Los llameros inician su labor a las 08.00. Y por casi 10 horas deben proteger al ganado de depredadores como en puma y el zorro andinos y guiar a los animales a buenos pastizales, indicó.

La situación se complica cuando llegan las épocas secas, por lo que cada propietario debe proteger a los ejemplares más grandes, que son garantía de la mejora de la especie, y sacrificar a los más débiles con la esperanza de que cuando las cosas mejoren se pueda “repoblar” el grupo.
La proyección de los productores de carne de llama está en abrirse paso en los mercados del exterior al mismo tiempo que buscan consolidar su consumo en el nacional, que aún es considerado como “un lujo”, además de trabajar en las exigencias sanitarias.

La carne de llama tiene fama de ser saludable, con alto nivel proteínico y bajo colesterol, por eso su valor por kilo puede superar en Bolivia al de la res, es decir mayor a los 56 bolivianos (unos 8 dólares 7.2 euros).

A parte de su forma fresca, hay emprendimientos en Bolivia para desarrollar la producción de charque, que es su presentación deshidratada, y en embutidos.

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