Bolivia obtuvo una calificación de 29 puntos y se ubicó en el puesto 133 de 180 países monitoreados por Transparencia Internacional (TI). Este indicador de corrupción solo fue superado por Venezuela (13 puntos y puesto 177), Nicaragua (17 puntos) y Paraguay (28 puntos y puesto 136) de acuerdo con el reporte global emitido este martes por la organización desde Berlín, Alemania.
Bolivia bajó en 2023 dos peldaños respecto al informe de 2022 y se situó en una postura similar a la 2018 que es el peor histórico que tiene el país, según TI.
El puntaje de corrupción se mide de cero a 100, donde cero significa “altamente corrupto” y 100 implica que es percibido como “muy limpio”. De esta manera los países mejor puntuados, es decir más trasparentes, están en las primeras posiciones de este ranking.
El índice refleja la percepción de expertos y personas de negocios. La información se recolecta de varias fuentes.
La falta de independencia del poder judicial es uno de los principales problemas en la lucha contra la corrupción en América Latina, donde todos los países, salvo tres, obtienen una puntuación inferior a 50 sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) presentado hoy por Transparencia Internacional (TI).
Los países latinoamericanos que sus ciudadanos perciben como más limpios son Uruguay, Chile y Costa Rica, con 73, 66 y 55 puntos, respectivamente, los únicos tres por encima de los 50 puntos, según este índice.
A la cola como los más corruptos se sitúan Venezuela, con 13 puntos y Nicaragua (17) -con un contexto de impunidad generalizada y ausencia total de la independencia del poder judicial- y Honduras y Guatemala (23).
En una franja media, aunque de todas formas por debajo del aprobado, se sitúan Cuba (42), Colombia (40), Argentina (37), Brasil (36), República Dominicana y Panamá (35), Ecuador (34), Perú (33), El Salvador y México (31), Bolivia (29) y Paraguay (28).

