Ciencia

Primera fecundación in vitro de un rinoceronte blanco, un avance para salvar la especie

«Hemos logrado algo que se creía imposible», declaró el jefe del proyecto, el alemán Thomas Hildebrandt, en una conferencia de prensa en Berlín. La fecundación de un rinoceronte blanco del Sur con un embrión de la misma especie es un «avance crucial» en la ayuda de los rinocerontes del norte, en peligro de extinción, subrayó Hildebrandt, quien pertenece al grupo científico BioRescue, apoyado por el ministerio alemán de la Investigación. En la próxima etapa del ambicioso programa de reproducción, los científicos tratarán de realizar la proeza con un embrión de rinoceronte blanco del Norte en una madre portadora de la especie muy cercana del sur. Este programa de reproducción, hecho posible gracias a la fecundación in vitro de ovocitos por inyección de espermatozoides congelados, es la última oportunidad de supervivencia de esos animales. De mucha edad, las dos hembras de la especie de rinocerontes blancos del Norte –Najin y su hija Fatu– ya no son capaces de llevar a término un embarazo. El último macho, llamado Sudan, murió en 2018 en la reserva de Ol Pejeta en Kenia, donde Najin y Fatu viven bajo vigilancia las 24 horas del día protegidas de los cazadores furtivos. El equipo de Hildebrandt tiene ahora por objetivo «producir rinocerontes blancos del Norte en los dos años y medio próximos». El proceso podría durar más, añadió. El embarazo en rinocerontes dura 16 meses. Esta tecnología podría también servir de modelo para otras especies de rinocerontes amenazados, como el rinoceronte de Sumatra, en el sudeste asiático, agregó Hildebrandt. Estos animales tienen pocos depredadores naturales, pero su número disminuyó a causa de los cazadores furtivos desde los años 1970. Los rinocerontes modernos recorren el planeta desde hace 26 millones de años y se calcula que más de un millón vivían aún en estado salvaje a mediados del siglo XIX. Eju

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Gigantopiteco: por qué se extinguió el mayor simio de todos los tiempos

Fue el primate más grande del planeta y su extinción ha sido un misterio durante décadas. El simio Gigantopithcus blacki o Gigantopiteco medía unos tres metros de altura y tenía un peso de cerca de 250 kilos. Este primate vivió en las llanuras del sur de China y se extinguió poco antes de que los humanos llegaran a esa región. Las únicos signos que quedan de la existencia de esta especie son alrededor de 2.000 dientes fosilizados y cuatro mandíbulas. Un nuevo estudio de investigadores chinos, australianos y estadounidenses publicado en la revista Nature demuestra por primera vez no solo que Gigantopiteco se extinguió hace entre 295.000 y 215.000 años, sino cuáles fueron las razones de su desaparición. Dientes, polen y sedimentos “La historia de G. blacki es un enigma en paleontología: ¿cómo pudo extinguirse una criatura tan poderosa en un momento en que otros primates se estaban adaptando y sobreviviendo? La causa no resuelta de su desaparición se ha convertido en el Santo Grial de esta disciplina”, afirma el paleontólogo y coautor principal del estudio, el profesor Yingqi Zhang, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de la Academia China de Ciencias (IVPP por sus siglas en inglés). «El IVPP ha estado excavando en busca de evidencia de G. blacki en esta región durante más de 10 años, pero sin una datación sólida y un análisis ambiental consistente, la causa de su extinción se nos había escapado». Los investigadores recopilaron evidencia de 22 sitios de cuevas repartidas en una amplia región de la provincia de Guangxi en el sur de China. La clave del estudio fue el uso de múltiples técnicas de datación. Utilizando además análisis detallados de polen, reconstrucciones de fauna, análisis de isótopos estables de los dientes y un análisis detallado de los sedimentos de la cueva, el equipo estableció también las condiciones ambientales que llevaron a la extinción de Gigantopiteco. «Los dientes proporcionan una visión asombrosa del comportamiento de las especies, lo que indica estrés, diversidad de fuentes de alimento y comportamientos repetidos», explica Renaud Joannes-Boyau, profesor de la universidad Southern Cross en Australia y otro de los autores del estudio. Los hallazgos muestran que Gigantopiteco se extinguió mucho antes de lo que se suponía anteriormente. Y que su desaparición se debió a cambios en las condiciones climáticas y ambientales. Un gigante que no pudo adaptarse Antes de esos cambios, “la vegetación predominante del territorio habitado por Gigantopithecus estaba compuesta por especies arbóreas de las familias Pinaceae (abetos, cedros y pinos), Fagaceae (castaños, hayas y robles) y Betulaceae (abedules, alisos y avellanos)”, explica Paul Palmqvist Barrena, catedrático de paleontología de la Universidad de Málaga en un artículo sobre el estudio en el sitio The Conversation. “En el lapso temporal inmediatamente anterior a la extinción de Gigantopithecus esa vegetación es reemplazada por especies arbóreas propias de un medio ya más abierto, dando luego paso a un claro predominio de helechos y pastizales». «También se registra un aumento de carbones en el sedimento, lo que sugiere un incremento en la frecuencia de los incendios forestales. Todo esto indica un cambio profundo del ecosistema, marcado por una aridificación progresiva y un clima de carácter más estacional”, señala Palmqvist Barrena. El estudio determinó que otra especie, los orangutanes (género Pongo), un pariente cercano de Gigantopiteco, fue capaz de adaptar su tamaño, comportamiento y preferencias de hábitat a medida que cambiaban las condiciones. Pero Gigantopiteco pasó a depender de una fuente de alimento menos nutritiva cuando sus preferencias no estaban disponibles, lo que disminuyó la diversidad de sus alimentos. El primate gigante se volvió menos móvil, tenía un rango geográfico reducido para buscar alimento y enfrentó estrés crónico. «G. blacki era el especialista definitivo, en comparación con los adaptadores más ágiles como los orangutanes, y esto finalmente llevó a su desaparición”, dice el profesor Zhang. El profesor Palmqvist Barrena señala que debido al aumento en la variabilidad ambiental y en la estacionalidad del clima, Gigantopiteco “se habría visto forzado a consumir una menor variedad de productos vegetales que, además, le aportaban menos valor nutricional, según demuestra el análisis de las bandas de crecimiento en el esmalte de los dientes fósiles, más marcadas”. Tales condiciones habrían resultado menos estresantes para el orangután, al tratarse de una especie de menor tamaño y menos especializada que Gigantopiteco. “En cambio, el cuerpo voluminoso de Gigantopithecus, su menor movilidad y sus tiempos de recambio generacional más prolongados probablemente sellaron su destino”, afirma Palmqvist Barrena. El nuevo estudio no solo elucida el pasado sino que es importante para el futuro, según explica Kira Westaway, geocronóloga de la Universidad Macquarie en Australia y otra de las autoras del trabajo. “Con la amenaza de una sexta extinción masiva que se cierne sobre nosotros, existe una necesidad urgente de comprender por qué se extinguen las especies”, señaló la científica. «Explorar las razones de extinciones pasadas no resueltas nos da un buen punto de partida para comprender la resiliencia de los primates y el destino de otros animales grandes, en el pasado y en el futuro». BBC

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Por qué los gatos extinguen más especies que cualquier otro depredador

Algunas especies exóticas como el cangrejo americano, el lucio, los sapos de caña, las ranas toro o los mapaches suelen copar las estadísticas y los informes sobre la implicación de los animales invasores en la extinción de especies. Sin embargo, pocos de ellos han causado estragos en la biodiversidad equiparables a los de una de las mascotas domésticas más encantadoras: los gatos. Según cifras del INEGI (el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía de México), un 22% de los hogares en el país del norte tiene un gato como mascota: eso quiere decir que solo como mascotas, hay más de 16,3 millones de gatos en México. Depredador, solitario y cazador implacable. Ágil, rápido, voraz y de fuerte instinto territorial. El gato es un cruel carnívoro, un animal a la vez cautivador e indómito que constituye una muestra de la perfección evolutiva. Estas características hacen de él una especie extremadamente reacia a la domesticación y propensa a la desobediente libertad. Han extinguido a más vertebrados que ningún otro depredador Los gatos han extinguido a más vertebrados que ningún otro depredador debido a su cosmopolitismo, a su eficacia como carnívoros, a una enorme capacidad de adaptación que les ha permitido colonizar desde las islas subantárticas a las muy áridas y cálidas cercanas a los trópicos. Pero también a una gran fecundidad que los convierte en una bomba demográfica muy difícil de parar. La extinción más rápida de una especie la provocó un gato. Se llamaba Tibbles y era la mascota del farero de la isla Stephens, un pequeño saliente rocoso entre las dos islas principales de Nueva Zelanda. Allí vivía un extraño pájaro nocturno no volador parecido a un chochín que fue descrito en 1895 como Xenicus lyalli por el ornitólogo Lionel Walter Rothschild, un millonario que, después de comprar todos los ejemplares disecados, dedicó el nombre a D. Lyall, el farero. Se conocen en total trece especímenes, los mismos que Tibbles puso en los pies de su amo. Aficionado a la ornitología, el farero los disecó antes de enviárselos a Rothschild. Desde entonces no se encontraron más ejemplares, por lo que este pájaro, en cuya caza se especializó Tibbles –que los descubrió y él solito los exterminó en el crudo invierno de 1895–, comparte con el dodo Raphus cucullatus el terrible honor de ser una especie extinta antes de ser descrita por la ciencia. Devoran más de un millón de aves por año Basándose en cálculos muy conservadores, algunos autores han estimado que los gatos consumen más de un millón de aves por año en islas como las Kerguelen, y se sabe que en sólo 75 años han hecho desaparecer varias especies de reptiles en islas pequeñas como Santa Luzía (Cabo Verde). Sin irnos tan lejos, tenemos el caso de Canarias: la llegada del gato al archipiélago hace 2.000 años se considera una de las causas de la desaparición de algunas aves, de dos roedores gigantes y del lagarto gigante de La Palma. A pesar de su pequeña estatura y de los encantadores memes de gatitos que llenan las redes sociales, los gatos domésticos (Felis catus) son máquinas de matar armadas con garras retráctiles, colmillos afilados y visión nocturna. Y estos potentes depredadores son todo menos melindrosos: siempre están al acecho de presas para cazar o de carroña para hurgar, porque comen todo lo que hay disponible. Gracias a que los humanos han extendido los gatos por todo el mundo durante los últimos miles de años, estos feroces felinos, probablemente domesticados hace 10.000 años en el Cercano Oriente, viven hoy en todos los continentes excepto en la Antártida, y han sido introducidos en cientos de islas, lo que los convierte en una de las especies de distribución más extensa. Una especie invasora problemática con una dieta muy variada Debido a su cosmopolitismo, los gatos han alterado muchos de los ecosistemas en los que han sido introducidos. Transmiten nuevas enfermedades a muchas especies, incluida la humana, sus impactos ecológicos superan a los causados por felinos nativos y otros mesodepredadores, amenazan la integridad genética de los félidos silvestres, se alimentan de fauna autóctona, y han llevado a muchas especies a la extinción. En conclusión, los gatos criados en libertad (es decir, gatos domésticos o no con acceso al entorno exterior) se encuentran entre las especies invasoras más problemáticas del mundo. Un metaanálisis –basado en 530 artículos, libros e informes científicos que abarcan más de un siglo– ha servido para publicar el primer registro completo de los animales que devoran los gatos domésticos. La lista es larga: 2.084 especies diferentes han sido sus víctimas. La mayoría corresponden a aves (981 especies), seguidas por reptiles (463), mamíferos (431), insectos (119), anfibios (57) y otros grupos taxonómicos (33). Aunque las presas más comunes son ratones, ratas, gorriones y conejos, también hay registros de gatos cazando presas más sorprendentes, como las tortugas marinas verdes de Galápagos, emúes e incluso ganado doméstico. Algunas de las criaturas que figuran en la lista, incluidos los humanos, son demasiado grandes para que los gatos las cacen, pero reflejan sus tendencias carroñeras. Casi 350 de estas especies figuran en diferentes listas rojas de especies en peligro de extinción y varias ya están extintas. Muchas son pequeñas aves, mamíferos y reptiles endémicos de islas que carecen de depredadores naturales parecidos a los felinos, lo que significa que las incautas presas carecen de respuestas defensivas. Once especies registradas, entre las que se cuentan el cuervo hawaiano, la codorniz de Nueva Zelanda y la rata conejo australiana de patas blancas están clasificadas como extintas. Comen más insectos de lo que imaginamos Los datos del artículo son conservadores, porque los registros son una representación de lo que comen los gatos, que comen mucho más de lo que se puede identificar. Por ejemplo, aunque los insectos representan tan sólo algo menos del 6 % de las especies devoradas por gatos, la cifra probablemente esté subestimada debido a la dificultad de identificar restos de insectos en el estómago y los excrementos gatunos en comparación con los restos de plumas o de huesos de vertebrados. Además de

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Cayo Santiago, la fascinante isla-laboratorio donde se estudia a 1.800 monos para entender el comportamiento humano

Es un martes caluroso de septiembre y apenas amanece. Doce personas viajamos en una pequeña lancha que se mueve lenta y con trabajo sobre las olas. Mientras nos acercamos a la costa, son visibles decenas de seres diminutos de pelaje grisáceo y marrón que se mueven sin parar. Nos observan, tocan el agua salada y chillan. Son macacos rhesus, una de las especies de monos más conocidas, originaria de Asia. Pero nuestro encuentro ocurre a miles de kilómetros de distancia de su hábitat natural,en Cayo Santiago, una pequeña isla ubicada a 1,6 km de Humacao, en el este de Puerto Rico. Fundada hace más de 80 años, es una de las colonias de macacos para investigación más antiguas y puras del mundo. En las 15 hectáreas que componen el cayo, los primates caminan, juegan, pelean y se reproducen, mientras científicos de importantes instituciones como Harvard, Columbia y el Imperial College de Londres los estudian. Las investigaciones en Cayo Santiago se centran sobre todo en el comportamiento. Funciona como un enorme laboratorio de psicología animal. Allí se han realizado estudios de temas tan variados como las relaciones humanas, la resiliencia al cambio climático, el autismo o la homosexualidad. Por ser los simios nuestros parientes evolutivos más cercanos, compartimos con ellos características muy parecidas. Estudiarlos, según los expertos, puede arrojar luz sobre el porqué de muchas de nuestras acciones. Corrales para los humanos Por protección, las leyes locales prohiben entrar a los terrenos sin la compañía del personal a cargo. Por eso viajamos acompañados de un grupo de investigadores y cuidadores del Centro de Investigación de Primates del Caribe (CPRC, por sus siglas en inglés), entidad financiada por subvenciones de instituciones como la Fundación Nacional de las Ciencias de EE.UU. y la Universidad de Puerto Rico. Al llegar nos desinfectamos los zapatos con un líquido rosado y nos dirigimos a una de las pocas estructuras cerradas del lugar. Es un comedor construido en aluminio donde el equipo de trabajo deja sus pertenencias y se prepara para comenzar el día. No pueden bajar la guardia ante los simios, que portan un virus que si bien a ellos no les hace daño, para los humanos puede ser mortal. “En Cayo Santiago, los corrales son para los humanos, no para los monos”, nos dice la bioantropóloga Angelina Ruiz Lambides, coordinadora de investigación del CPRC. Alrededor hay unas pocas palmeras, algunos arbustos y rocas. Los árboles, impactados hace seis años por el huracán María, aún tienen escaso follaje. Los monos se posan en las ramas y nos observan. Todo lo que vemos en nuestra visita, mucha gente jamás lo podrá presenciar. La travesía de los monos Desde 2017, con el impacto del ciclón María, Cayo Santiago dejó de ser realmente una sola isla. Ahora está compuesto por dos islotes, antes unidos por un istmo que desapareció tras la fuerte marejada que provocó el fenómeno atmosférico. El islote ubicado al noreste es llamado por los científicos Cayo Pequeño. Unido al resto del terreno por un puente flotante, es un espacio con mucha más vegetación. Desde allí, rodeada de macacos, Ruiz Lambides le cuenta a BBC Mundo que la estación experimental comenzó operaciones en 1938. El fundador fue el primatólogo Clarence Carpeter, un pionero en el estudio del comportamiento animal que trabajaba para la Escuela de Medicina Tropical de San Juan, y viajó a India para adquirir el primer grupo de monos. “Quería tener primates no humanos para estudios de comportamiento, de socialización y biomédicos que estuvieran más cerca de EE.UU.”, relata la científica. Con el financiamiento de la Universidad de Columbia, Carpenter adquirió poco más de 400 macacos, los subió a una embarcación y los transportó unos 22.000 kilómetros. Ante su llegada, el temor se expandió en Punta Santiago, el barrio más cercano al cayo. Entre los residentes hubo un rumor de que los simios estaban contagiados con lepra y polio. “Funcionarios escolares y gubernamentales celebraron una reunión municipal para disipar estos rumores e informar a todos que el propósito de la colonia era producir monos sanos”, indica una publicación de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. A lo largo de los años, más de 14.000 macacos han vivido en la colonia. En la actualidad, la población, que desciende directamente de los primeros monos, suma 1.800 individuos. Para facilitar su estudio, están divididos en 12 grupos. ¿Qué se analiza en Cayo Santiago? Los datos que durante décadas se han recolectado en la «isla de los monos» permiten hacer comparaciones y estudios longitudinales. Los expertos analizan desde información demográfica y de alimentación, hasta las enfermedades que padecen. Pero también, qué simios no se llevan bien y pelean, o cuáles se acicalan y se ayudan para lograr ascender en la jerarquía de la colonia. En ocasiones, esto se cruza con información genética, por lo que en ciertas épocas del año, a los monos se les hacen pruebas de sangre. Además, algunos animales son sacados de Cayo Santiago y enviados a laboratorios de experimentación en EE.UU. Y cuando mueren, los cuerpos son llevados al Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, donde se les realizan necropsias. Sus huesos son preservados y también estudiados. “Los monos de Cayo Santiago han aportado a estudios sobre la reciente vacuna contra la covid-19 y la vacuna de la polio. Y algunos de los que salen de aquí, y viven en cautiverio, se han usado para estudios sobre el dengue y el zika”, explica Ruiz Lambides. Algunas de las prácticas y experimentos del centro han sido criticados por PETA, una organización pro defensa de los animales, que acusa que seis vacunas contra el VIH probadas inicialmente en rhesus macacos, que luego pasaron a ensayos clínicos de humanos, resultaron ineficaces. También ha denunciado la venta de monos para experimentación, práctica que asegura aumentó en años recientes. “Estos monos y sus crías se venden a experimentadores en EE.UU. Este es un viaje de ida, ninguno de los rhesus vendidos para experimentación de laboratorio regresa a las relativas comodidades de Cayo”, señala una declaración escrita de la organización. Sin embargo, el CPRC defiende -también en un documento escrito- que sus

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2024 es bisiesto: ¿desde cuándo existen estos años y por qué el día adicional se añade en febrero?

Este año va a durar 366 días en lugar de los tradicionales 365 porque es bisiesto. Cada cuatro años vemos esta anomalía en nuestros calendarios, pero ¿por qué existen los años bisiestos y desde cuándo? Para responder estas incógnitas debemos trasladarnos a la Antigua Roma, hace más de dos milenios, cuando se descubrió que el calendario no estaba del todo alineado con el año solar. Se trata inicialmente de una idea de Julio César, quien le pidió al astrónomo alejandrino Sosígenes que le ayudara a crear una alternativa al calendario romano más apegada a la realidad y a la rotación de la Tierra. Nuestro planeta no solamente tarda 365 días en dar una vuelta al Sol sobre su órbita como algunos piensan, sino 5 horas, 48 minutos y 56 segundos más. Por eso Sosígenes propuso un calendario, extremadamente similar al de los egipcios, que tenía 365 días con un día adicional cada cuatro años para así alinearse con el año solar. Así nació el calendario juliano, bautizado en honor a su propulsor. ¿Un día adicional el 24 de febrero? Sin embargo, este sistema también tenía algunos problemas por lo que fue reemplazado progresivamente por el calendario gregoriano desde 1582, y es el que nos rige en la actualidad. Como el calendario juliano exigía un día adicional cada cuatro años, los romanos decidieron este sería en febrero, que en ese entonces era el último mes del año. El nombre bisiesto proviene del latín «ante diem bis sextum Kalendas Martias», (sexto día antes de las calendas de marzo en español), es decir el 24 de febrero. Como la frase era un poco larga se terminó resumiendo en «bis sextus»: bisiesto en nuestra lengua. Años más tarde, el papa Gregorio XIII decidió, a través de una bula papal, «perfeccionar» el calendario. Una de las modificaciones fue que el día adicional de los años bisiestos sería el 29 de febrero y no el 24 fijado por el calendario juliano. Una solución matemática Asesorado por el astrónomo jesuita Christopher Clavius, el pontífice también estableció que después del jueves 4 de octubre de 1582 sería 15 de octubre, una supresión de 10 días que ayudaba a desaparecer el desfase con el año solar. Y para que este desajuste no volviera a producirse, se creó un sistema de excepciones a los años bisiestos. No serán años bisiestos los que sean múltiplos de 100, excepto si también lo son de 400. Por esta razón no fueron bisiestos el año 1800 ni 1900, pero sí que lo fue el año 2000. Y por este mismo motivo ni el año 2100 ni el 2200 serán bisiestos. ¿Un calendario sin referencias religiosas? Este conjunto de reformas dio paso al calendario moderno, que actualmente conocemos como el calendario gregoriano. Desde esta última reforma no ha habido nuevos cambios en el sistema. Sin embargo, en algunos países como Francia han existido movimientos para modificarlo. En 1792, en plena Revolución Francesa, ese país adoptó un calendario «republicano», diseñado por el matemático Gilbert Romme. Este calendario pretendía eliminar las referencias religiosas y darles nuevos nombres a los meses -referentes a fenómenos naturales y a la agricultura- y modificando la duración de estos. Pero esta versión tuvo una vida muy corta: tras el derrocamiento de Napoleón en 1814 Francia no tardó en volver a utilizar la versión creada por Gregorio XIII e ideada por Julio César. BBC

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Hallan en China tres huevos de dinosaurio cristalizados, un fenómeno extremadamente raro

Un equipo de investigadores chinos ha encontrado tres huevos de dinosaurio cristalizados, un fenómeno extremadamente raro que contribuye al estudio de la puesta de huevos y el entorno de estos animales prehistóricos. Los huevos cristalizados fueron descubiertos el pasado julio durante los trabajos de preservación en la Reserva Natural Nacional de Fósiles de Huevos de Dinosaurio de la Montaña Qinglong, en el término municipal de la ciudad central de Shiyan, y fueron identificados en diciembre entre 31 huevos fósiles, recogió hoy el diario local China Daily. Según el Centro de Investigación de Huevos de Dinosaurio de Yunyang, el proceso de cristalización de esta clase de huevos lleva miles o millones de años, y requiere unas condiciones ambientales muy específicas, por lo que se trata de un hallazgo «extremadamente raro» a nivel mundial. «Estos huevos tienen un alto valor científico para investigar cómo los dinosaurios los ponían y para que podamos reconstruir su antiguo entorno», indicó el director del centro de investigación, Zhao Bi, citado por el medio. Según Zhao, la mayoría de los 31 huevos hallados en el nido habían eclosionado. El experto indicó que, dado que los tres huevos cristalizados se encontraban en el mismo lado, pudo haber existido «alguna singularidad ambiental», como «haber estado cerca de un canal de agua y quedar sumergidos poco después de ser puestos debido a una crecida del nivel de agua». Los huevos presentan un alto nivel de conservación y su proceso de cristalización se observa desde el exterior hacia el interior. Los fósiles hallados en dicho lugar se remontan a hace unos 70 millones de años y forman el mayor yacimiento de huevos de dinosaurio del mundo. El Centro de Investigación de Huevos de Dinosaurio de Yunyang se estableció en 2020, y ha hallado casi 3.000 huevos de dinosaurio bien conservados, clasificados en al menos 220 nidos.  Los Tiempos

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Los acontecimientos científicos de 2024, según la revista Nature

La prestigiosa revista Nature hizo público los temas sobre los que la ciencia pondrá su atención el próximo año que ya se avecina. Entre los acontecimientos más destacables, el avance vertiginoso de la Inteligencia Artificial o el sueño de «alcanzar» las estrellas. 1. Avances en la IA Según destaca Nature, el auge de ChatGPT ha tenido un profundo efecto en la ciencia este año y la vista se centrará en la próxima generación del modelo de inteligencia artificial (IA), el GPT-5, creación de OpenAI de San Francisco (California), a finales del año que viene. Se espera que esta nueva versión presente capacidades más avanzadas que las de su predecesor, GPT-4. Los científicos también están pendientes de Gemini el competidor de GPT-4 de Google, con un modelo lingüístico que puede procesar varios tipos de texto, código informático, imágenes, audio y vídeo. El año que viene también se lanzará una nueva versión de AlphaFold, la herramienta de inteligencia artificial de Google DeepMind que los investigadores han utilizado para predecir con gran precisión las formas tridimensionales de las proteínas. «La IA será capaz de modelizar interacciones entre proteínas, ácidos nucleicos y otras moléculas con precisión atómica, lo que podría abrir nuevas posibilidades en el diseño y descubrimiento de fármacos», destaca Nature. 2. Mirando a las estrellas A finales de 2024 está previsto que el Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Chile, empiece a utilizar algunas de sus herramientas. Este potente telescopio de 8 metros con una cámara de 3,2 megapíxeles posee la cámara digital más grande jamás fabricada para la astronomía. Los científicos esperan descubrir numerosos fenómenos transitorios y asteroides cercanos a la Tierra. También en Chile, el Observatorio Simons, situado en el desierto de Atacama, estará terminado a mediados de 2024. Este experimento cosmológico de última generación buscará indicios de ondas gravitacionales primigenias, el resplandor del Big Bang. Sus telescopios estarán equipados con 50.000 detectores, diez veces más que otros proyectos similares en curso. 3. Mosquitos usados como armas La organización sin ánimo de lucro World Mosquito Program empezará a producir mosquitos que combaten enfermedades en una fábrica de Brasileste 2024. Son mosquitos infectados por una cepa bacteriana que les impide transmitir virus patógenos, y podrían proteger hasta a 70 millones de personas de enfermedades como el dengue y el zika, según Nature. Esta organización, ubicada en Australia, producirá hasta cinco mil millones de mosquitos infectados por bacterias al año durante la próxima década. 4. Una nueva generación de vacunas contra el Covid-19 Nature señala que el gobierno estadounidense está financiando ensayos de tres vacunas de nueva generación, dos de las cuales son intranasales y pretenden prevenir la infección contra nuevas variantes del coronavirus generando inmunidad en los tejidos de las vías respiratorias. La tercera, una vacuna de ARNm, potencia los anticuerpos y la respuesta de las células T, lo que promete proporcionar inmunidad duradera contra una amplia gama de variantes del SRAS-CoV-2. 5. Misiones a la luna Por primera vez desde los años 70, la NASA lanzará una misión lunar tripulada. Artemis II podría lanzarse en breve y transportará a cuatro astronautas -tres hombres y una mujer- a bordo de la nave espacial Oriónpara una misión de diez días alrededor de la Luna. Artemis II sentará las bases para la posterior misión, llamada Artemis III, con la que se busca por primera vez una mujer pise territorio lunar, además de otro hombre. China también se prepara para lanzar su misión de regreso de muestras lunares Chang’e-6 en 2024. Si tiene éxito, esta misión será la primera en recoger muestras de la cara oculta de la Luna. Entre las misiones para explorar lunas del Sistema Solar exterior se encuentra la nave Clipper de la NASA, que partirá hacia la luna Europa de Júpiter en octubre. Su objetivo es determinar si el océano subterráneo de la luna podría albergar vida. La misión japonesa Martian Moons eXploration (MMX), prevista para 2024, visitará las lunas de Marte, Fobos y Deimos. Aterrizará en Fobos y recogerá muestras de su superficie para devolverlas a la Tierra en 2029. 6. Superordenadores ultrarrápidos A principios del año que viene, los investigadores pondrán en marcha Júpiter, el primer superordenador a exaescala en Europa. La gigantesca máquina puede realizar un quintillón (un billón de billones) de cálculos por segundo. Los investigadores utilizarán la máquina para crear modelos, «gemelos digitales», del corazón y el cerebro humanos con fines médicos, y para realizar simulaciones de alta resolución del clima de la Tierra, destaca Nature. El Deber

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Conductor de Uber rompe récord por realizar el trayecto más largo y costoso en la historia de la aplicación

Uber estableció una nueva marca en el 2023 al completar el trayecto individual más largo registrado hasta la fecha. En un evento sin precedentes, un conductor de la aplicación de movilidad llevó a cabo un viaje con dos pasajeros por un costo total de 2.100 euros. Esta cifra representa no solo un evento único para la empresa, sino también un hito en la historia de servicios de transporte privado por aplicación. Zouhir, el conductor de 41 años cubrió la distancia de 1.340 kilómetros entre Anglet, Francia, y Dortmund, Alemania, sin realizar ninguna pausa. Este hecho fue informado por la compañía, destacando la proeza de resistencia y la capacidad del conductor residente en Burdeos. Uber indicó que un par de individuos mayores de 30 años realizaron el pedido de viaje durante las celebraciones en Bayona, que tuvieron lugar el 31 de julio. De acuerdo con Bleu Pays Basque, emisora local, dichas personas pasaron la mayor parte del recorrido dormidas, aunque también aprovecharon para conversar con el conductor. La pareja tenía miedo de volar en un avión y consideraban que el valor del hotel era excesivamente caro, por este motivo decidieron tomar el viaje en la aplicación. El conductor expresó que el servicio le proporcionó un fuerte incentivo, ya que a pesar de la extensa distancia recorrida y las numerosas horas de trabajo en un solo día, el pago recibido justificó la travesía. Además, mencionó que las ganancias obtenidas de este trayecto fueron significativamente elevadas, lo cual le significó un respiro financiero. Recorridos hitos en Uber Uber ha protagonizado varios viajes significativos y casos llamativos a lo largo de su historia. Algunos de estos son más anecdóticos y resaltan la expansión global de la empresa y su impacto en la movilidad urbana. Por ejemplo, se han reportado historias de viajes extremadamente largos realizados por Uber, como el caso de una mujer que en 2016 tomó un Uber para un viaje de más de 600 kilómetros desde Virginia a Nueva York. Ha establecido hitos en términos de servicios innovadores, como el lanzamiento y expansión de Uber Eats para la entrega de alimentos, o Uber’s Advanced Technologies Group, que trabaja en el desarrollo de vehículos autónomos y que realizó pruebas en carretera que pueden considerarse hitos en el avance de esta tecnología. Función de ‘Recogida’ de Uber Uber creó la función de Recogida en tienda dirigida a usuarios que dejan la compra de los regalos navideños para última hora. Esta característica permite solicitar un mensajero de la aplicación para recoger una compra realizada en una tienda física y la entregue al destinatario seleccionado. Para verificar la autorización de este servicio, es necesario que los clientes suban el recibo de la compra a través de la aplicación. La opción se encuentra integrada en la función Uber Connect de la aplicación, que también provee servicios de envío el mismo día. Esta función está disponible en territorio estadounidense en más de 1.500 localidades, en las que se incluyen Austin, Boston, Chicago, Dallas, Houston, Las Vegas, Los Ángeles, Miami, Condado de Orange, Orlando, Filadelfia, Phoenix, San Antonio, San Francisco y Bahía de Tampa. Según Wendy Lee, directora de gestión de productos de entrega de Uber, “con la Recogida en tienda a través de Uber Connect, eliminamos el estrés de las compras navideñas, haciendo que sea más fácil que nunca comprar tus regalos y pasar tiempo con tus seres queridos”. El servicio tiene ciertas restricciones ya que el artículo no debe exceder un valor de 200 dólares. En cuanto a las restricciones del servicio, los artículos para envío no deben superar un valor de 200 dólares ni un peso de 30 libras (unos 13.6 kilogramos). Además, los artículos prohibidos por la empresa seguirán sin ser aceptados para este servicio, como lo son artículos ilegales y armas de fuego. RT

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Afirman que los primeros pobladores de América del Norte llegaron caminando por una autopista de hielo marino

Cómo y cuándo llegaron los humanos por primera vez a América del Norte es uno de los debates arqueológicos más intensos. Los especialistas tradicionalmente han argumentado que los habitantes caminaron a través de un corredor sin hielo que se abrió brevemente entre capas congeladas hace aproximadamente 13.000 años. Pero un número creciente de hallazgos arqueológicos y genéticos, incluidas huellas humanas en Nuevo México que datan de hace unos 23.000 años, sugiere que la población llegó al continente mucho antes. Estos primeros americanos probablemente viajaron a lo largo de la costa del Pacífico desde Beringia, el puente terrestre entre Asia y América del Norte que surgió durante el último máximo glacial cuando las capas de hielo se unieron y grandes cantidades de agua provocaron la caída del nivel del mar. Ahora, esta investigación que se acaba de presentar en la Reunión Anual de la Unión Geofísica Americana (AGU23) en San Francisco, las reconstrucciones paleoclimáticas del noroeste del Pacífico insinúan que el hielo marino puede haber sido una forma para que la gente se desplazara más hacia el sur. La idea de que los primeros estadounidenses pudieran haber viajado a lo largo de la costa del Pacífico no es nueva. Probablemente se encontraban al sur de las enormes capas de hielo que alguna vez cubrieron gran parte del continente hace al menos 16.000 años. Los registros también mostraron que gran parte de la zona albergaba hielo marino invernal hasta hace unos 15.000 años (Imagen Ilustrativa Infobae) Dado que el corredor libre de hielo no estaría abierto hasta miles de años antes de estas primeras llegadas, los científicos propusieron en cambio que pudieron haberse movido a lo largo de una “carretera de algas marinas”. Esta teoría sostiene que los primeros estadounidenses viajaron lentamente hacia América del Norte en barcos, siguiendo los abundantes bienes encontrados en aguas costeras. Los arqueólogos han encontrado evidencia de asentamientos costeros en el oeste de Canadá que datan de hace 14.000 años. Pero en 2020, observaron que el agua dulce procedente del derretimiento de los glaciares en ese momento puede haber creado una fuerte corriente que dificultaría a las personas viajar a lo largo de la costa. Una ruta congelada Para obtener una imagen más completa de las condiciones del océano durante estas ventanas cruciales de la migración humana, especialistas del Servicio Geológico de Estados Unidos observaron indicadores climáticos en los sedimentos oceánicos de la costa. La mayoría de los datos provienen de un diminuto plancton fosilizado. La abundancia y la química de estos organismos ayudan a reconstruir la temperatura, la salinidad y la capa de hielo del océano. La idea de que los primeros estadounidenses pudieran haber viajado a lo largo de la costa del Pacífico no es nueva El equipo utilizó modelos climáticos y descubrió que las corrientes oceánicas eran más del doble de fuerza que tienen hoy durante el apogeo del último máximo glacial hace unos 20.000 años debido a los vientos glaciales y los niveles más bajos del mar. Si bien no es imposible remar, estas condiciones habrían hecho que viajar en barco fuera muy difícil, explicaron los especialistas. Sin embargo, los registros también mostraron que gran parte de la zona albergaba hielo marino invernal hasta hace unos 15.000 años. Como pueblo adaptado al frío, en lugar de tener que remar contra esta horrible corriente glacial, tal vez estaban usando el hielo marino como plataforma, suponen los científicos. Cómo y cuándo llegaron los humanos por primera vez a América del Norte es uno de los debates arqueológicos más intensos Hoy en día, los habitantes del Ártico viajan a lo largo del hielo marino en trineos tirados por perros y motos de nieve. Es posible que los primeros estadounidenses también utilizaran la autopista del hielo marino para llegar a su destino, para desplazarse y cazar mamíferos marinos, abriéndose paso lentamente en el proceso hacia América del Norte. Los datos climáticos sugieren que las condiciones a lo largo de la ruta costera pueden haber sido propicias para la migración hace entre 24.500 y 22.000 años y hace 16.400-14.800 años, posiblemente ayudada por la presencia de hielo marino en invierno. Si bien demostrar que la población utilizó este camino para viajar será complicado, dado que la mayoría de los sitios arqueológicos están bajo el agua, la teoría proporciona un nuevo marco para comprender cómo los humanos pudieron haber llegado a América del Norte sin un puente terrestre ni un viaje fácil por el océano. Eju.tv

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Científicos crean asombrosos «robots» a partir de células humanas capaces de regenerar neuronas

Investigadores de las universidades de Tufts y Harvard en Estados Unidos han logrado la creación de robots biológicos miniatura, denominados «anthrobots”, construidos a partir de células humanas extraídas de la tráquea. De manera sorprendente, cuentan con la capacidad de autoensamblarse y tiene la capacidad de estimular el crecimiento neuronal e incluso reparar tejido dañado. Estos «anthrobots”, en comparación a los «xenobots” creados en 2020 a partir de células embrionarias de rana, no solo muestran habilidades más avanzadas, sino que en ningún momento fue necesario modificar el ADN de las células adultas humanas empleadas en su creación. Al margen, la Universidad de Tufts destaca que la capacidad de utilizar células humanas elimina el riesgo de desencadenar respuestas inmunes y la necesidad de inmunosupresores. Una vez que se tiene la célula derivada de la tráquea, los científicos notaron que estas células, estimuladas por condiciones de crecimiento específicas, comienzan a moverse gracias a su estructura recubierta por diminutos pelos, llamados cilios. De esta forma los «anthrobots” se autoensamblan en la placa de laboratorio sin la necesidad de otras herramientas para darles forma. El tamaño de los robots varía: el más pequeño no es más ancho que un cabello humano y el más grande tiene aproximadamente el tamaño de la punta de un lápiz, según cuentan en la publicación del pasado 21 de noviembre en la revista Advanced Science. De igual forma, el equipo de científicos añade que estos robots biológicos tienen un tiempo de vida limitado de 45 a 60 días antes de descomponerse de manera natural, permitiendo que el cuerpo los reabsorba sin mayor complicación. Avances prometedores Actualmente los biobots ya han dado muestras de su capacidad para contribuir a la cicatrización eficaz del tejido neuronal vivo, lo cual plantea un impacto potencial más a fondo en el mecanismo de curación y estimulación del crecimiento neuronal sin alterar el ADN. A partir de estos avances, los científicos apuntan a explorar otras aplicaciones como la reparación de daños en la médula espinal o nervios de la retina, así como el reconocimiento de bacterias o células cancerosas, e incluso el suministro de fármacos a tejidos específicos. Los «anthrobots” no se reproducen, lo que garantiza que no evolucionen más allá de los límites existente. Sin embargo, representan un fascinante avance en la convergencia de la ciencia y la robótica con amplio potencial en el terreno medicinal. DW

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