Andrés Manuel López Obrador

López Obrador lamenta que élites económicas y políticas del Perú hayan provocado la destitución de Pedro Castillo

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), lamentó la destitución de Pedro Castillo como mandatario de Perú, luego de que disolviera el Congreso este miércoles 7 de diciembre, hecho que terminó con su destitución y detención. En su cuenta oficial de Twitter, AMLO dijo que su país se ceñirá a los principios de política exterior sobre la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, tras lo sucedido en Perú, pero lamentó que «por intereses de las élites económicas y políticas desde el comienzo de la presidencia legítima de Pedro Castillo, se haya mantenido un ambiente de confrontación y hostilidad en su contra hasta llevarlo a tomar decisiones que le han servido a sus adversarios para consumar su destitución». El presidente mexicano, además, pidió que «se respeten los derechos humanos y haya estabilidad democrática en beneficio del pueblo». Castillo determinó este miércoles disolver temporalmente el Congreso e instaurar un Gobierno de emergencia nacional, horas antes de que el Parlamento debatiera una moción de vacancia (destitución) para apartarlo de la jefatura del Estado. En su lugar, asumió la presidencia la vicepresidenta, Dina Boluarte. Por: Abya Yala Televisión

López Obrador lamenta que élites económicas y políticas del Perú hayan provocado la destitución de Pedro Castillo Leer más »

Entre Brasil, México y EE.UU.

Jorge Elbaum Cohete a la Luna. – La política exterior argentina pregona una retórica latinoamericanista que en ocasiones es discordante con su práctica. Sus dos máximos responsables, Santiago Cafiero y Jorge Argüello, presumen de una tercera posición no siempre consecuente con las decisiones que ejecutan: ambos se empecinan en proclamar una búsqueda de integración regional que sin embargo aparece continuamente condicionada por la intención de no irritar al Departamento de Estado. Existe un consenso generalizado entre los gobiernos progresistas y populares de la región acerca de la necesidad de coordinar políticas que logren contribuir a un mayor nivel de sinergia e integración. Entre esas acciones, figuran las nominaciones de candidaturas a puestos de dirección de organismos multilaterales y/o de entidades supranacionales. El caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se constituyó –en la última semana– en un ejemplo de la falta de coherencia de la Cancillería argentina. En las últimas semanas, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) propuso al economista Gerardo Esquivel para reemplazar en la presidencia del BID al estadounidense Mauricio Claver-Carone, quien debió abandonar dicho cargo luego de ser destituido por violar el código de conducta de la institución. Esquivel se desempeñó en los últimos años como subgobernador del Banco de México y sus antecedentes académicos lo vinculan a una especialización en el análisis de los impactos negativos del neoliberalismo en la región. La propuesta del mandatario azteca pretendía darle un perfil crítico a la actual deriva financiarista del BID, condicionada de forma recurrente por los intereses estadounidenses. Sin embargo, a pesar de la elocuencia integracionista esgrimida en forma recurrente por Alberto Fernández y por su canciller, el voto argentino fue concedido al candidato propuesto en forma conjunta por Jair Bolsonaro y Washington. El elegido, Ilan Goldfajn, se desempeñó como titular del Banco Central de Brasil entre 2016 y 2019 y luego pasó a desempeñarse como responsable de Latinoamérica en el FMI, etapa en la que se opuso a la reducción de las sobretasas de la deuda que nuestro país contrajo con ese organismo multilateral. La propuesta inicial, sobre la que existía un gran consenso en Latinoamérica y el Caribe, se orientaba a Alicia Bárcena, la ex secretaria ejecutiva de la CEPAL. Ante su negativa, motivada en temas de salud de su cónyuge, el Palacio San Martín decidió cortarse solo y sorprender al resto de los países integrantes del BID con la candidatura de Cecilia Todesca, actual secretaria de Relaciones Económicas Internacionales. Al no conseguir los avales necesarios, el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, motorizó una negociación con el Departamento de Estado a espaldas de las delegaciones diplomáticas de los países más reacios a aceptar las políticas injerencistas. Frente a esa defección, AMLO exhibió su desagrado, afirmando que “la Argentina es un pueblo hermano y Alberto es una gente muy cercana a nosotros… si les va a ayudar eso, adelante. Y ojalá que les cumplan. Yo ya me he vuelto muy escéptico”, declaró, en obvia referencia a las presiones y manipulaciones ejercidas por el equipo de Antony Blinken sobre Argüello y Cafiero. Haciendo referencia a los postulados de Gerardo Esquivel, el mandatario mexicano añadió que “nos parece inaceptable que se continúe con la misma política de predominio de los intereses del gobierno de Estados Unidos (…) Necesitamos un cambio”. En directa referencia a Goldfajn, AMLO subrayó que el financista electo “será más de lo mismo”, y que favorecerá las políticas neoliberales basadas en la especulación, opuestas a las propuestas por quienes impulsan el mercado interno, la lucha contra la pobreza, la integración regional y el desarrollo productivo de la región. Lealtades Por su parte, los más importantes dirigentes de MORENA, la agrupación política a la que pertenece AMLO, fueron más explícitos al caracterizar como una deslealtad la decisión asumida por la Cancillería argentina. Un diputado de esa agrupación, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores del Palacio de San Lázaro –sede oficial permanente de la Cámara de Diputados– recordó que fue el Presidente mexicano el que denunció con más insistencia los manejos fondomonetaristas orientados a promover el salvataje del macrismo en 2015. También –insistieron los funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores que comanda Marcelo Ebrard– fue el mandatario nacido en Tabasco quien exigió públicamente que se le brindara un trato justo en su renegociación de la deuda. Esa apreciación crítica respecto al rol de Estados Unidos en el endeudamiento de la Argentina y la complicidad con la posterior fuga de capitales volvió a ser denunciada en la conferencia de prensa del último miércoles, junto al Presidente trasandino Gabriel Boric. El crédito otorgado por el FMI –sentenció– “es un ejemplo de la irresponsabilidad de los organismos internacionales”. La gestión de Goldfajn –pronosticó AMLO– no beneficiará el desarrollo de países vulnerables de América Latina: “Gastan más en burocracia en el BID que lo que otorgan de apoyo. Ya basta de esta simulación”. Para disimular lo evidente y ahondar las diferencias al interior del bloque progresista de la región, el directorio del BID respondió a AMLO otorgando un crédito por 500 millones de dólares a la Argentina, con el único objetivo de fortalecer las reservas de divisas en el Banco Central y alcanzar las metas de reservas acordadas con el FMI. Para hacer más atractiva la mudanza del brasileño, la titular del Fondo, la búlgara Kristalina Georgieva, felicitó al nuevo presidente de la entidad: “Estamos orgullosos de Ilan y –aunque nos entristece despedirnos de él–, nos entusiasma verlo al frente de la institución de desarrollo más importante para la región”. Esta falta de voluntad para la coordinación con los gobiernos que pueden viabilizar los procesos de integración de forma más rápida y eficiente quedó plasmada en otro desajuste de candidaturas, situación en la cual la Cancillería volvió a cortarse sola, sin la mínima voluntad de articular una propuesta común con sus socios geopolíticos naturales: propuso la candidatura del abogado Marcelo Kohen como representante ante la Corte Penal Internacional (CPI), a espaldas del resto de países integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Entre Brasil, México y EE.UU. Leer más »

AMLO en la ONU

John M. Ackerman (@JohnMAckerman) En un mundo cada vez más desigual e irracional, donde el capital financiero, las agencias de seguridad y las empresas trasnacionales arrasan con el planeta, la visita de Andrés Manuel López Obrador a la ONU fue como un vaso de agua fresca en el desierto. Con su intervención en el seno del Consejo de Seguridad, el Presidente mexicano demostró la enorme relevancia de la Cuarta Transformación, no solamente como un fenómeno nacional, sino también como un ejemplo global. Desde el primer momento de su discurso, López Obrador fijó los términos para el urgente debate internacional sobre el futuro de la humanidad. AMLO rechazó la costumbre de “hablar de seguridad como sinónimo de poderío militar” y afirmó que, en realidad, “el principal obstáculo” para lograr la seguridad verdadera (tanto la humana como la social) es “la corrupción en todas sus expresiones”. López Obrador ofreció una definición expansiva de la corrupción que pone de cabeza la lógica burocrática y tecnocrática utilizada por las principales organizaciones internacionales.  Planteó que la corrupción no solamente afecta al sector público, sino que, sobre todo, surge del abuso de poder por parte del sector privado, específicamente de “los poderes transnacionales, la opulencia y la frivolidad como formas de vida de las élites; el modelo neoliberal que socializa pérdidas, privatiza ganancias y alienta el saqueo de los recursos naturales y de los bienes de pueblos y naciones”. López Obrador prosiguió: “Es corrupción el que tribunales castiguen a quienes no tienen con qué comprar su inocencia y protejan a potentados y a grandes corporaciones empresariales que roban al erario o no pagan impuestos; es corrupción la impunidad de quienes solapan y esconden fondos ilícitos en paraísos fiscales; y es corrupción, también, la usura que practican accionistas y administradores de los llamados fondos buitres, sin perder siquiera su respetabilidad.” Esta certera visión coincide con las teorías de la exsecretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, hoy de regreso a la UNAM como Coordinadora del Laboratorio de Documentación y Análisis de la Corrupción y la Transparencia, quien desde hace años ha sido pionera en el desarrollo de una innovadora teoría de la “corrupción estructural” que rompe con los esquemas neoliberales, excesivamente burocráticos y culturalistas, para dar pie a un nuevo enfoque integral para combatir a la corrupción desde las raíces a partir de atender los factores políticos, sociales y económicas (véase https://bit.ly/3wMDBex y https://bit.ly/3HmAj6D). Pero no solamente el diagnóstico, sino también la propuesta de López Obrador sacudió conciencias en Nueva York. AMLO llamó a la ONU a “despertar de su letargo” y a actuar “con más protagonismo, con más liderazgo” para poner en acción un Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar con el fin de “garantizar el derecho a una vida digna a 750 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios”. López Obrador propone que las mil personas más adineradas y las mil corporaciones privadas más grandes del mundo contribuyan cada una 4 por ciento de sus fortunas. Adicionalmente, recomienda que cada uno de los países más ricos del “Grupo de los 20” done 0.2 por ciento de su PIB.  Ello, dice López Obrador, generaría un fondo de un billón de dólares anuales que podría ser utilizado para paliar la pobreza y el hambre mundial por medio de transferencias directas, sin intermediarios, a los bolsillos de las poblaciones más marginadas, siguiendo el ejemplo de los programas sociales ya implementados en México. Ahora bien, López Obrador propone que estas contribuciones sean “voluntarias” y que la ONU incentive la realización de las donaciones humanitarias por medio de la emisión de “certificados de solidaridad”. Sin embargo, una forma mucho más efectiva para garantizar el cumplimiento del Plan Mundial propuesto sería a partir de la imposición de las contribuciones requeridas con la fuerza de la ley por medio de un gran acuerdo internacional a favor de una reforma fiscal integral. Desde México podríamos poner el ejemplo llevando a la práctica las propuestas de López Obrador. El Congreso de la Unión, que hoy cuenta con una mayoría de diputados y senadores aliados a la 4T, debería considerar implementar durante el próximo año un nuevo impuesto de 4% sobre el patrimonio de las personas morales y físicas más ricos del país, ello con el fin de aumentar los montos de las becas ya existentes para la población mexicana y también generar un fondo adicional para apoyar a los pobres en Centroamérica y el mundo entero. De esta manera, con la conversión de las palabras de AMLO en la ONU en hechos a nivel nacional, la Cuarta Transformación se convertiría de manera definitiva en un faro de esperanza no solamente para los mexicanos sino también para la humanidad entera.   El autor es analista y Director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM. Texto retomado de La Jornada, 15 de noviembre del 2021.

AMLO en la ONU Leer más »

AMLO propondrá plan mundial de fraternidad y bienestar

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador adelantó en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que su país propondrá un plan mundial de fraternidad y bienestar para garantizar una vida digna a personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios. López Obrador precisó que este se puede financiar con un fondo procedente de al menos tres fuentes: el cobro de una contribución voluntaria anual del 4 % de su fortuna a las mil personas más ricas del planeta; una aportación similar por parte de las mil corporaciones más importantes por su valor en el mercado mundial y una cooperación del 0,2 % del PIB de cada uno de los países integrantes del Grupo de los 20. “El fondo podría disponer anualmente de un billón de dólares”, aseguró López Obrador. Y propuso una tarjeta o monedero electrónico personalizado, que se entregaría tras un censo de los más pobres del mundo. Explicó que “Definida la población objetivo, comenzar a dispersar los recursos para pensiones de adultos mayores, niños con discapacidad, becas a estudiantes, apoyos a jóvenes aprendices, así como hacer llegar vacunas y medicamentos gratuitos”. Añadió que, no cree que los países se nieguen a su propuesta pues esta no habla de armas nucleares o acciones bélicas ni pone en riesgo la seguridad de ningún Estado. López Obrador sostuvo que “nunca en la historia de la ONU se ha hecho algo sustancial en beneficio de los pobres pero nunca es tarde para hacer justicia”. Por lo que llamó a la organización a que “despierte de su letargo y salga de su rutina, del formalismo, que se reforme, denuncie y combata la corrupción en el mundo, que luche contra la desigualdad y el malestar social que cunden en el planeta, con más decisión, profundidad, con más protagonismo, con más liderazgo”. Fuente: Al Mayadeen español

AMLO propondrá plan mundial de fraternidad y bienestar Leer más »