El artista Leonel Jurado lleva más de 20 años pintando los muros de La Paz y El Alto. Sus obras muestran a personajes chukutas y rescatan la identidad paceña; los trabajos son parte de su proyecto ‘Willka’ que fue creado junto a su compañera, Isabel Aguilar Fernández y su wawa Sisay.
Leonel se considera un obrero del arte, ama su trabajo. Desde niño sintió una fuerte inclinación por la pintura, dibujaba en los muros de su casa y en lo que encontraba.

“Mi madre tenía un puesto de verduras en el mercado Uruguay, un lugar pequeño, yo me quedaba junto a ella todo el día. No tenía juguetes en la calle, solo había estuco que se caía de las paredes y un tablero. Así fue como descubrí mi pasión”, contó.
Leonel tomaba el yeso con sus pequeñas manos y comenzaba a dibujar, sobre el asfalto, lo que veía desde el puesto de venta de su madre. Fue ahí donde su sensibilidad artística afloró y desde entonces no deja de retratar la cotidianidad de las calles paceñas.
Leonel estudió en la carrera de Artes Plásticas de la Universidad Mayor de San Andrés, se graduó en la especialidad de Grabado, pero incursionó con los murales a partir de la Guerra del Gas.
IDENTIDAD PACEÑA
Para el artista los murales son una representación de los hechos históricos culturales y políticos, plasmados en muros que son visibles al pueblo.

”Para trabajar un mural, me conecto con el contexto, las personas, indago e investigo. Es gratificante encontrar respuestas positivas de las personas que caminan a diario por las calles paceñas”, agregó.
Jurado contó también que muchos desprecian su trabajo. Un ejemplo de ello fue durante el golpe de Estado. En ese periodo conflictivo para el país salió a pintar murales que expresaban su rechazo al gobierno de Añez, pero su trabajo fue borrado de los muros de las ciudades de La Paz y El Alto.

“Hice un mural en el mercado Camacho y en varios otros lugares; esas obras fueron borradas. Decían explícitamente dictadura fascista, racista, religiosa; mi obra representaba el rechazo del pueblo a ese rebrote racista, quemaron la wiphala, golpearon a nuestras madres y tías de pollera”, complementó.
Para Leonel es importante que los artistas cuenten con una ley que respalde su trabajo. “Somos consecuentes con nuestro pensamiento, vivimos en situaciones precarias y nuestras obras no tienen resguardo ni políticas de protección”, dijo.
Fuente: Ahora el Pueblo

