ONU acusa a paramilitares de Sudán de asesinar a 87 civiles

Las Naciones Unidas denunciaron este jueves que 87 sudaneses, en su mayoría de la etnia minoritaria masalit, fueron enterrados en una fosa común en la provincia de Darfur Occidental luego de haber sido asesinadas por el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés).

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) de la ONU responsabilizó mediante un comunicado a los paramilitares tras haber obtenido información que consideró creíble.

De acuerdo con el ente, al menos 37 cuerpos fueron enterrados el pasado 20 de junio en una fosa común de un metro de profundidad en una zona conocida como Al-Turab al-Ahmar (Tierra roja, en árabe), a pocos kilómetros de la sede de la Policía de Reserva Central, al oeste de la ciudad de Geneina.

Asimismo, informó que los cuerpos de otras 50 personas, incluidos siete mujeres y siete niños, fueron sepultados durante la jornada siguiente en el mismo lugar de los alrededores de la capital regional.

“Residentes locales se vieron forzados a enterrar los cuerpos en una fosa común, lo que supuso negar un entierro decente a los muertos en alguno de los cementerios de la ciudad”, reza la nota.

Según las fuentes, los cadáveres corresponden a personas que fueron ultimadas por las RSF entre el 13 y el 21 de junio en las localidades de Al Madares y Al Jamarek, en El Geneina, entre los cuales se incluyen víctimas de la violencia que estalló tras la ejecución el pasado 14 de junio del gobernador de Darfur Occidental, Jamis Abdalá Abkar.

«Condeno en los términos más firmes el asesinato de civiles y personas al margen de los combates y estoy consternado por la forma cruel y poco respetuosa en la que fueron tratados los muertos, junto a sus familias y comunidades», afirmó el titular de la ACNUDH, Volker Turk.

«Testigos han relatado a la Oficina de Derechos Humanos de la ONU que en las situaciones en las que las RSF permitieron la recuperación de los cadáveres, tras una mediación de líderes comunitarios árabes y de otras comunidades, se negaron a permitir el traslado de heridos a los hospitales para que recibieran tratamiento», añadió.

Los enfrentamientos que estallaron el pasado 15 de abril entre el Ejército y el grupo paramilitar ha dejado un saldo de más de 3.000 muertos, unas 6.000 personas heridas y más de tres millones de desplazados, informaron organismos de la ONU.

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