Ya falta muy poco para concluir el año 2021 e iniciar el nuevo 2022, en Bolivia se acostumbra consumir en esta fecha tan importante platillos que estén hechos a base de carne de cerdo, esto por las tradiciones y creencias que se tienen sobre este alimento.
El cerdo simboliza prosperidad, buen augurio y abundancia para seguir adelante, según la creencia se debe evitar comer pollo porque este rasca hacia atrás para conseguir su comida, en cambio el cerdo va hacia adelante.
«Se debe consumir el chanchito para tener prosperidad y salir adelante, en mi familia siempre acostumbramos hacer esto porque es una tradición para que nos vaya bien el año que viene», señaló, Zelmira Mercado, una ama de casa en el momento de realizar sus compras para la fecha.
Los platillos pueden ser muy diversos, a continuación presentamos algunas opciones.
Lechón:
Es uno de los platillos con mayor preferencia en la celebración. Hay muchas maneras de prepararlo, pero ésto depende de cada familia, de cada gusto.
Basicamente se lo prepara al horno o a la olla, sazonado, acompañado con papa, camote, postre, choclo y ensalada de lechuga.

Fricasé:
Se acostumbra comerlo al amanecer, su característica principal es que es picante, lo principal del plato es la carne de cerdo cocinado en caldo, acompañado con mote de maíz y chuño, también se lo denomina «el levanta muertos», porque según la tradición éste quita la resaca.

El Chicharrón de cerdo:
Se sazona la carne de cerdo y se fríe en aceite caliente, para servirlo se lo acompaña con mote de maíz, chuño y papa.

Fritanga:
Al igual que en los anteriores, lo principal del plato, es el cerdo cocinado en su jugo al que se le incorpora hierba buena y ají colorado. Se lo sirve con mote de maíz, papa y tunta.
Estas son algunas de las opciones para poder esperar el nuevo año, cabe añadir que según las creencias en la noche del Año Nuevo se debe comer hasta saciarse completamente y que las ollas deben estar llenas, para que haya abundancia en el hogar y aunque tú no estés en casa debes dejar las ollas con comida.

Por: Vanesa Aliaga Cora
