El viernes 19 de julio de 2024 el presidente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) Nawaf Salam, dio a conocer las conclusiones de un panel de 15 jueces, en el marco de una opinión consultiva a solicitud de la Asamblea General de la ONU. El documento emitido por la CIJ (1) establece, en sus líneas generales una serie de puntos cuyos elementos centrales llevan largos años debatiéndose e incluso con resoluciones claras emitidas por la propia ONU, sin que hayan sido cumplidas por el régimen nacionalsionista israelí. Esto es, que la ocupación de los territorios palestinos es ilegal, contraria al derecho internacional y debe terminar. En específico, la respuesta de la CIJ dictamina que los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este, se mantienen en violación del derecho internacional. Por tanto, las políticas de asentamientos y la explotación de recursos naturales de Israel en los territorios palestinos violan el derecho internacional. Una política de ocupación ilegal, así como su régimen asociado en Cisjordania y Jerusalén, que es contraria a la Cuarta Convención de Ginebra sobre el desplazamiento forzado de personas y que la presencia continua del ejército ocupante israelí en Palestina palestinos (incluida la Franja de Gaza) es “ilegal” y debe llegar a su fin lo más rápido posible”. La CIJ declaró además que la Franja de Gaza es parte integral del territorio ocupado por Israel en 1967, y constituye una “única unidad territorial con Cisjordania y Jerusalén Este”. Se suma a lo consignado la exigencia que el régimen nacionalsionista israelí debe “revocar todas las leyes y medidas que crean o mantengan la situación ilegal, incluidas aquellas que discriminan al pueblo palestino en las tierrasne palestinas ocupadas, así como todas las medidas destinadas a modificar la composición demográfica de cualquier parte del territorio”. En forma evidente ello implica eliminar todos los puntos de control que impiden el libre tránsito de la población palestina. La demolición del muro de apartheid construido en Cisjordania que se extiende por 720 kilómetros, el 80% dentro del territorio palestino violando incluso la llamada línea verde establecida el año 1949, como parte del armisticio firmado tras la guerra de 1948 tras el nacimiento de Israel como entidad internacional. Entidades palestinas de todo el mundo han destacado las conclusiones de la CIJ, entre ellas la comunidad palestina chilena, la más numerosa del mundo fuera del Levante Mediterráneo Desmontar la narrativa nacionalsionista No es posible entender este dictamen de la CIJ del 19 de julio de 2024, sin hacer una lata referencia a lo que ha sido el origen de la ocupación de la Franja de Gaza y Cisjordania. Esto, porque claramente, lo que acontece en Palestina tiene sus raíces, no el 7 de octubre del año 2023 cuando la resistencia palestina concreta la llamada Operación Político Militar “Tormenta de Al Aqsa”. Hecho histórico ante el cual la Hasbará [i] sionista, los medios de desinformación y manipulación apoyan ese relato de invisibilizar las numerosas causas, los hechos que avalan, que permiten y deben alentar la lucha por la autodeterminación el pueblo palestino desde el año 1948 a la fecha cuando se crea la entidad israelí. Uno de eso hechos, parte de un proceso de ocupación, colonización y exterminio del pueblo palestino que lleva a cabo el régimen nacionalsionista es la llamada guerra de junio del año 1967, que tiene como resultado la ocupación de más y más territorios palestinos. Ese año 1967 el régimen israelí, en una más de sus acciones de agresión contra el pueblo palestino y los países de la región del Levante Mediterráneo generó un conflicto bélico que involucró al ente sionista contra las fuerzas de los países árabes de Egipto, Jordania y Siria y cuyo desenlace significó la ocupación israelí de Al Quds este (Jerusalén), la Franja de Gaza, Cisjordania la península del Sinaí egipcio, los Altos del Golán sirio y las granjas de Sheeba libanesas. Un enfrentamiento que la historiografía occidental ha presentado como un hecho heroico frente a las amenazas de los países árabes mencionados. Pero…la realidad es muy distinta. Sostengo que dicha realidad es muy disímil a lo que hemos leído y escuchado hasta ahora. Esto, pues dicho conflicto bélico estuvo preparado por largos años por el sionismo en alianza con Estados Unidos y Gran Bretaña, principalmente. El escritor jordano Hussam Abdel Kareem nos lo recuerda y permite dar una visión desigual como la planteada por Kareem quien afirma “El 5 de junio de 1967, Israel lanzó su guerra contra sus vecinos árabes, Egipto, Siria y Jordania. La narración israelí de la guerra de 1967 presenta al régimen israelí como una nación inocente que se defiende ante la amenaza existencial que suponen los árabes amantes de la guerra” Ocultando los hechos que demuestran que Israel preparó esta guerra con muchos años de anticipación “esperando sólo una excusa para lanzarla: un error desde el lado árabe, una fricción, un incidente…cualquier cosa que justificará tal ataque” (2) Afirma Kareem que dicha excusa llegó cuando se aplicó cuando la entidad sionista amenazó a Siria con “marchar hacia Damasco” sino detenía las acciones de la resistencia palestina desde el sur del país hacia los territorios palestinos ocupados. Gamal Abdel Nasser, líder egipcio y nacionalista pan arábico había prometido no dejar abandonada a Siria frente a su enemigo israelí lo que motivó el cierre del Golfo de Aqaba a la navegación del ente ocupante israelí y el envio de dos divisiones del ejército egipcio a la frontera con el ente ocupante en palestina. Esto, como una lógica respuesta a las continuas provocaciones y amenazas israelíes a Siria, país que había formado con Egipto la llamada república árabe Unida entre los años 1958 a 1961. Una unión cuyas raíces mostraban los fuertes lazos entre ambas naciones. La narración falsificadora de occidente y la tejida por Israel presentó los hechos, como una amenaza existencial a la entidad sionista. Cuestión absolutamente desmentida por los propios líderes israelíes que tras la guerra y ya ocupados los territorios producto de esa acción de rapiña (Gaza, Cisjordania, Los Altos del