La Paz, Bolivia, 6 de junio de 2025. La noche del jueves, un convoy con 42 cisternas de gasolina y diésel cruzó la frontera desde Perú y logró llegar hasta la planta de Senkata, en la ciudad de El Alto. La escena, custodiada por agentes del orden, marcó un nuevo capítulo en la crisis de combustible que golpea al país desde hace semanas.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, confirmó que la carga proviene del puerto de Mollendo, y forma parte del contingente que busca abastecer un país paralizado por las largas filas y el descontento. Horas antes, 31 cisternas habían arribado a la misma planta, sumando un total de 73 camiones ya ingresados al país, de los 167 que el Gobierno espera. Aún faltan 94, cuya llegada está prevista para los próximos días.
“Enfrentamos intentos de desestabilización, amenazas a la cadena de suministro, bloqueos y violencia, pero estamos cumpliendo con el mandato constitucional de mantener el orden”, declaró Ríos.
Mientras tanto, la empresa estatal YPFB prepara una operación logística en el puerto de Arica, Chile, donde una flotilla de buques espera autorización para descargar más de 100 millones de litros de carburantes. Entre el viernes 6 y el lunes 9 de junio se abrirá una ventana operativa en la terminal Sica Sica, donde se estima que las condiciones climáticas permitirán iniciar la descarga de diésel, gasolina y crudo.

