Trump amenaza a Irán mientras Teherán advierte que no se rendirá ante la presión militar

Estados Unidos, 18 de junio de 2025. Mientras la tensión entre Irán e Israel escala a niveles sin precedentes, Estados Unidos e Irán cruzan declaraciones que dibujan un escenario cada vez más incierto en Oriente Próximo. Por un lado, el presidente Donald Trump ha endurecido su retórica, exigiendo a Irán una “rendición incondicional”. Por otro, el líder supremo iraní, Alí Jameneí, advirtió que su país no aceptará presiones militares ni negociaciones bajo amenaza.

Trump escribió en su red social Truth que conoce el paradero de Jameneí y lo describió como “un blanco fácil”. Aunque aseguró que por ahora no ordenará su eliminación, señaló que “la paciencia se está agotando”. Al mismo tiempo, Irán respondió con firmeza. En un mensaje televisado, Jameneí aseguró que la nación persa “no se rendirá ante nada impuesto por nadie” y que cualquier intervención militar de Washington generará “daños irreparables”.

El mandatario estadounidense abandonó de forma abrupta la cumbre del G7 en Canadá este lunes, alegando preocupación por la crisis en Oriente Próximo. Desde entonces, ha evaluado opciones con su equipo de seguridad nacional, incluyendo un posible ataque directo contra Irán, según informaron medios estadounidenses. Mientras tanto, el Pentágono ha desplegado más aviones de combate en la región, incluidos F-16, F-22 y F-35, con la justificación de proteger intereses y personal estadounidense.

En respuesta, Irán ha preparado misiles y otros recursos militares para atacar bases de Estados Unidos en caso de una intervención directa, según fuentes citadas por The New York Times. En palabras de Jameneí, cualquier agresión confirmará que “el enemigo sionista necesita ser rescatado” por Washington, lo que, a su juicio, evidenciaría la debilidad de Israel.

Trump, por su parte, sigue sin confirmar una decisión definitiva sobre una posible acción militar, pero ha reforzado su mensaje: “Sabemos exactamente dónde se esconde el llamado ‘líder supremo’”. Al mismo tiempo, la Casa Blanca ha ordenado el cierre temporal de su embajada en Jerusalén como medida preventiva.

El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, también insinuó que se estudian “medidas adicionales” para detener el enriquecimiento de uranio en Irán. Sin embargo, Jameneí recalcó que “las personas inteligentes que conocen Irán y su historia jamás usarían un lenguaje amenazante”, y afirmó que la resistencia nacional continúa frente a “la invasión insensata y maliciosa” iniciada por Israel.

Ambos gobiernos mantienen sus posiciones: Washington exige el fin del programa nuclear iraní; Teherán responde que no negociará bajo presión y que cualquier ataque será respondido con severidad.

El País y RT