Corea del Sur, 9 de julio de 2025. La intensa ola de calor que golpea a Corea del Sur ha dejado, hasta la fecha, siete personas fallecidas y más de 1.200 pacientes atendidos en salas de emergencia por complicaciones relacionadas con las altas temperaturas, según el último informe de la Agencia para el Control y la Prevención de Enfermedades (KDCA, por sus siglas en inglés).
Desde el 15 de mayo, cuando se inició el monitoreo oficial, se han contabilizado 1.228 casos vinculados a golpes de calor u otros efectos térmicos extremos, una cifra que duplica la registrada durante el mismo periodo en 2024. Solo el martes, 238 personas buscaron atención médica urgente, en una jornada marcada por un nuevo récord: Seúl alcanzó los 37,7 grados Celsius, la temperatura más alta jamás registrada en los primeros días de julio desde que comenzaron los registros en 1908.
El anterior récord en la capital surcoreana para esa época del año era de 36,8 °C, marcado el 9 de julio de 1939. El nuevo máximo se impone tras 86 años y ha sido acompañado por registros igualmente extremos en otras ciudades del país.
La KDCA confirmó que siete de los fallecimientos estarían directamente relacionados con golpes de calor, cifra que ya supera las tres muertes reportadas por causas similares en todo 2024.
El fenómeno no da señales de ceder. La Agencia Meteorológica de Corea advirtió que las temperaturas elevadas podrían persistir al menos hasta el 16 de julio, cuando se espera la llegada de lluvias a Seúl y a la parte occidental de la provincia de Gangwon.
Las autoridades mantienen la alerta y recomiendan evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratado y atender de inmediato cualquier síntoma relacionado con golpes de calor.

