Gaza, 23 de julio de 2025. La Agencia France-Presse (AFP) alertó sobre la situación extrema que enfrentan sus últimos periodistas en la Franja de Gaza. Según la organización, sin una intervención urgente, podrían perder la vida debido a la falta de alimentos, agua, medicinas y condiciones mínimas para ejercer el trabajo periodístico.
Desde la salida del personal fijo en 2024, la AFP ha continuado operando en Gaza con una red mínima de colaboradores: una redactora, tres fotógrafos y seis camarógrafos locales. Estos periodistas se han convertido en los únicos capaces de informar desde el interior del enclave, donde la prensa internacional tiene prohibido el ingreso desde hace casi dos años.
Uno de ellos, Bashar, fotógrafo principal desde 2024 y colaborador de la agencia desde 2010, comunicó el 19 de julio su estado de salud mediante un mensaje en redes sociales: “Ya no tengo fuerzas para trabajar. Mi cuerpo está tan débil que no puedo seguir”.
Bashar, de 30 años, sobrevive en las mismas condiciones que el resto de la población gazatí. Vive con su familia en ruinas, sin recursos y bajo bombardeos constantes. Su hermano menor falleció recientemente por desnutrición, según reportó. En sus palabras, los alimentos son inaccesibles y la higiene representa un desafío constante debido a las enfermedades y la falta de agua potable.
Ahlam, otra colaboradora de la agencia, continúa documentando desde el sur de Gaza. Relató que cada salida para cubrir un hecho representa una posible despedida. “No sé si regresaré con vida”, expresó. También denunció la escasez de agua y comida como el mayor problema actual.
El comunicado de AFP también reveló que sus reporteros no cuentan con vehículos ni combustible para desplazarse. Deben caminar o utilizar carretas, lo cual los expone a ataques. El acceso al dinero en efectivo se ha convertido en otro obstáculo, ya que los intermediarios que operan las transferencias desde el extranjero cobran comisiones de hasta el 40%.
“La mayoría ha perdido fuerza física para seguir. Los pedidos de ayuda se han vuelto desesperados”, afirmó la agencia. La AFP teme recibir en cualquier momento la noticia de que sus colaboradores han muerto, un hecho que describen como insoportable.
El mensaje concluye con una súplica por asistencia. “Más allá de documentar el horror, nuestros periodistas luchan por sobrevivir. No queremos ser testigos de su muerte”, señaló el texto.
Desde su fundación en 1944, la AFP perdió reporteros en zonas de conflicto. Sin embargo, aseguró no recordar una situación donde alguno muriera de hambre.


