Vicu, el jesuita boliviano, maestro y director de 2 centros acusado de abusar de niños y adolescentes

Hasta hace un mes, algunos miembros de la Compañía de Jesús todavía recordaban al jesuita Carlos Villamil Olea como uno de aquellos “grandes“ que había aportado mucho a esa orden religiosa, sin embargo hoy -tras conocer las agresiones y violaciones contra estudiantes y adolescentes de dos establecimientos dirigidos por esa orden- buscan borrar cualquier rastro de él.

Y es que Villamil, más conocido como “Vicu”, fue otro de los sacerdotes acusado de violar y abusar de niños y adolescentes, no sólo del Colegio Juan XXIII sino también del Hogar de Niños Huérfanos de Tacata, en Cochabamba.

“Él es boliviano”, comentó el presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Juan XXIII, Hilarión Baldiviezo, quien resaltó que este jesuita nació en Cochabamba.

Sin embargo, no se conoce mucho de él. Un exalumno, que prefirió no dar su nombre, comentó que todos los datos de él estaban en la página de Facebook de la Compañía de Jesús, ya que siempre le “hacían hasta homenajes en sus cumpleaños”.

Pero al revisar la página, todos los datos de él están eliminados. No hay rastro alguno.

Sin embargo, Baldiviezo contó que cuando Vicu estaba en el colegio Juan XXIII era profesor de Cultura Religiosa y además encargado de la Chanchería, un espacio donde se criaban los chanchos.

El exjesuita Pedro Lima contó que Vicu era uno de los grandes amigos de Alfonso Pedrajas, Pica, de quien hace un mes se conoció su diaro -a través de un medio español- en el que relató las violaciones contra niños y adolescentes del Colegio Juan XXIII que cometió.

“Este depravado, al igual que Pic,a también agredió a los estudiantes de esa unidad educativa”, manifestó Lima.

Mientras Pica fue director del establecimiento, Vicu llegó a ser subdirector es decir entre 1977 y 1988. “En ese tiempo hizo lo que él quiso con nuestras compañeras”, contó el exestudiante.

De hecho, el diario El País publicó hace 10 días un reporte en el que Manuel (a quien se le cambió el nombre) fue testigo de los abusos que observó de Vicu. Contó que un compañero lo llevó hasta un gallinero en el colegio, donde había una habitación pequeña para guardar algunas cosas.

“Este compañero me llevó hasta ese lugar para mostrarme algo: Carlos Villamil, sin cerrar la puerta, estaba allí teniendo relaciones sexuales con una estudiante de 17 años”, describió.

Página Siete