Kamala Harris dio vuelta la tendencia y jaquea a Trump
La candidata demócrata sobrepasó al republicano en el promedio de las encuestas y hoy encabeza la intención de voto. Rescató a su partido de una derrota segura si seguía Biden. Parecía una batalla perdida. Irremontable. Pero las cosas cambiaron. O, al menos, eso parece. Desde que el actual presidente de los EE.UU., Joe Biden (81), aceptó ceder a la presión de sus correligionarios y dar un paso al costado en su candidatura, dejando el camino libre para que su vice, Kamala Harris (59), sea la postulante para ocupar la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, el Partido Demócrata respiró aliviado y vio como el clima político cambiaba. La derrota que parecía inexorable dejó de serlo. Y hoy Harris logró superar en intención de votos a su rival Donald Trump (78) en el promedio de las encuestas y ya le sacó una diferencia de 0,7%. Parece poco pero es un montón si se tiene en cuenta que el republicano no sólo venía liderando los sondeos desde hacía meses sino que en los últimos tiempos se había despegado aún más por la imagen decadente de la salud de Biden y también por el efecto del atentado que el magnate sufrió en un acto en Pensilvania que casi le costó la vida. Cuando el actual mandatario dio un paso al costado la diferencia a favor de Trump ya era de más de cinco puntos y la tendencia se potenciaba día a día en cada presentación errática de Biden. Hoy todo eso parece haber cambiado y la fórmula demócrata aparece como favorita en el promedio de las encuestas: 48% a 47,1%, según Real Clear Politics. Es más, las apuestas acerca de quién se cree que va a ganar se dieron vuelta de manera contundente: antes de que Biden se bajara, el 75% de las personas creía que Trump ganaría la elección contra el 25% que señalaba que triunfaría el demócrata; hoy el 55% está convencido de que Harris se alzará con la victoria, contra el 45% que sostiene que lo hará el republicano. Un cambio de humor y de tendencia que obliga a la campaña opositora a recalcular su estrategia que se había basado en atacar a Biden por su edad y su errática actuación y ahora -sin el presidente en el escenario- hasta el tema de la vejez se le vuelve en contra y es capitalizado por sus enemigos. ¿Cómo hizo Kamala Harris para lograr mudar el humor de los votantes y arrebatarle la punta a Trump? En esta nueva realidad se combinan varios factores. Uno de ellos puede ser el denominado «efecto espuma«, que tiene que ver con el entusiasmo que se produce ante una novedad en algo que venía circulando hacia un destino casi seguro y sin sorpresas. Eso, es cierto, suele durar muy poco. Pero aún se mantiene. Esa bocanada de «aire fresco«, en este caso, también se vio potenciada porque la propia Harris impuso –junto a su compañero de fórmula, el progresista Tim Walz– una campaña bastante festiva, con eje en la esperanza, contra la negativa encarada por Trump -y su candidato a vice, JD Vance (39)– donde se apunta a un EE.UU. en decadencia producto de la gestión demócrata. El apoyo obtenido en los últimos tiempos por esta ex fiscal y ex senadora por California se demuestra también en la recaudación de fondos: Harris pudo recolectar US$310 millones para su campaña sólo en dos semanas, el doble de lo donado a Trump en ese período. Así como Real Clear Politics le asigna una diferencia de 0,7% a favor de Harris en el promedio de las encuestas, FiveThirtyEight, otro de los principales sitios de análisis de sondeos, agranda esa brecha hasta 2,7 puntos: 46,1% de la demócrata contra un 43,4% de Trump. Según Julian Zelizer, profesor de la Universidad de Princeton, «el despliegue de la campaña demócrata ha atraído una atención continua, una cobertura positiva en los medios y, hasta ahora, ha superado momentos potencialmente divisivos con gran efecto». Pero más allá de los números generales a nivel nacional, lo que más entusiasma a los demócratas es que los sondeos empiezan a favorecer a Harris en los «Estados Péndulos», o sea, aquellos que pueden cambiar sus preferencias de una elección a otra. En tres de ellos -considerados determinantes –Wisconsin, Pensilvania y Michigan- la actual Vicepresidenta encabeza la intención de votos con vista a los comicios del 5 de noviembre. Los también denominados «battleground states» -o «Estados disputados«- serán una pieza clave en la definición. Pese a este renovado entusiasmo demócrata desde las campañas prefieren ser cautelosos porque el final aún está abierto y porque son conscientes que enfrente tienen a un rival capaz de cualquier cosa para quedarse con el triunfo o, incluso, hasta rechazar -como ya lo hizo en 2020- una derrota. Pero además saben que por ahora la diferencia a favor de Harris sigue siendo muy estrecha -tan exigua que entra dentro del margen de error- y recuerdan que hay un voto escondido a favor de Trump que muchas veces no es detectado por las encuestas, tal como quedó demostrado en las elecciones de 2016 donde el magnate se quedó con la Presidencia derrotando a Hillary Clinton, quien figuraba como favorita en casi todos los sondeos. Vale aclarar que el republicano obtuvo menos votos pero la composición del Colegio Electoral le sirvió para consagrarse Presidente. En ese sentido, los expertos del partido oficialista conocen la realidad de que las elecciones se definen por un pequeño número de votos en unos pocos Estados, tal como quedó demostrado en el antecedente de 2016. Por otro lado, también quienes llevan adelante la campaña de Harris saben que, al ser parte del Gobierno, su candidatura puede recibir las esquirlas de las bombas que pueden estallar en la Casa Blanca. Y que el tema inflación, los problemas migratorios o el apoyo multimillonario a Ucrania en su guerra contra Rusia, pueden afectar a la postulación demócrata. Kamala Harris nació en Oakland, California. Es hija de madre india y padre jamaicano, y
Kamala Harris dio vuelta la tendencia y jaquea a Trump Leer más »










