Emilio Rodas Panique
Hace unas semanas estuvo en Santa Cruz de la Sierra un grupo de expertos internacionales en sistemas metropolitanos, con una mirada internacional se intentó visualizar el rol que va a jugar este punto geográfico en la región, su ubicación estratégica, su infraestructura de vinculación, su capacidad de absorción tecnológica, la posibilidad de integrar y potenciar las capacidades productivas, comerciales y culturales de Bolivia y multiplicarlas, en fin, se miró el futuro de Santa Cruz y su rol estratégico en las próximas décadas.
Se visualizó a Santa Cruz como el PUERTO DEL AIRE de Bolivia y Sudamérica, un enclave decisivo en el flujo comercial internacional, el área metropolitana de Santa Cruz será en los próximos años el espacio demográfico de mayor crecimiento, la combinación de estos elementos para su aprovechamiento y consolidación como factores de desarrollo requieren una fuerte apropiación pública y privada para avanzar en decisiones que vayan configurando el nuevo momento histórico, por supuesto a todos los niveles: Central, Departamental, Municipal y entre todos configurarnos como región metropolitana, no solo desde la perspectiva legal o burocrática sino fundamentalmente cultural.
Esto requiere una comprensión clara desde lo nacional del rol que deberá jugar Santa Cruz en el desarrollo plurinacional, pero también hay que sintonizar desde la región y desde lo local una comprensión clara del momento que se está liderando, Santa Cruz está en el momento decisivo del salto y parece claro que desde lo político no alcanza esa estatura histórica, y lo que ocurre el 4 de marzo lo demuestra gráficamente, mientras la región nos está jalando a un nuevo rol, los liderazgos cruceños se muestran anacrónicos y totalmente desenchufados de la realidad, mientras el momento exige decisión y comprensión estratégica, vamos a un paro cívico del siglo 20.
En la misma semana se tuvo el evento metropolitano y a su vez la Asamblea de la Cruceñidad, dos espacios de debate que ocurrían en la misma ciudad en paralelo, el lenguaje, la problemática los escenarios y proyecciones de cada espacio parecían cada uno con décadas de distancia, mientras en uno se levanta la mirada y se desafía al futuro combinando factores para hacerlo posible, el otro espacio parece anclado al pasado, un ciclo histórico que caracterizado por el clientelismo político o grupal corporativo se constituye en freno para los sueños, un espacio con lenguaje técnico y proyección de cifras que ilusionan, el otro con adjetivos y miradas vidriosas que parecen mostrar el terror a ser enterrados por el futuro.
El liderazgo cívico político de Santa Cruz se proyecta anacrónico pero aun da manotazos de moribundo, se niega a liberar las fuerzas creativas de su dominio basado en el miedo, su peso en las corporaciones económicas, empresariales, profesionales, académicas y sociales es forzada, ya no ejerce vocería ni es determinante ideológica del nuevo tiempo cruceño y boliviano. El pensamiento integrador, moderno, tolerante, capaz de asimilar los cambios que produce la transformación demográfica y las ventanas aprovechables de desarrollo desafían a un nuevo tipo de liderazgo, a ello se resiste esta estructura del pasado que está siendo rebasada y enterrada sin violencia, solo la razón de lo inevitable.
El autor es un analista político cruceño.

