Favio Santalla
“Y si…ellos llegarán a visitarnos, el paro y sus bloqueos no los detendrán, posiblemente nos miren con lástima, porque, aunque contamos con la condición de vivos no la ejercemos. Con qué cara los esperaremos, qué vergüenza con una mesa vacía, sin masitas ni el plato favorito de los que esperamos, porque no tenemos permiso de salir a comprar, circular, reclamar, alzar la voz, decidir. ¿Cuándo pasó esto?, preguntarán seguramente, yo no sé cómo justificar lo que pasa, qué vergüenza, parecen muertos, me dirán, y todo por unos cuantos hechos a los vivos que nos procuran muertos.”
Existe una victoria olor a obrero y a humilde en Santa Cruz después de bastante tiempo, una victoria que refleja que si bien Santa Cruz es el bastión fascista y la batuta que marca la orquesta política en el país, pues hoy cambia. Hoy se demuestra que existe un país fuera de la ciudad cruceña, que existen más departamentos y que se juegan otros intereses más allá de los empresariales y de logias. Se ve a sectores como moto taxistas, micreros, comerciantes y obreros que se articulan para pedir que el paro cese, se los ve tomando el parque industrial, desbloqueando, o también bloqueando, pero las empresas de aquellos que dicen ser los dueños de Santa Cruz.
Después de 2008 el gobierno nuevamente tiene una victoria significativa territorialmente, aquel 2008 cuando quisieron separar Bolivia con el discurso que hasta ahora lo mantienen disfrazado, un discurso contra los collas, un discurso de dizque opresión del gobierno a la región, un discurso con en el que se habla que Santa Cruz podría ser más prospera económicamente de una forma autónoma o tal vez federal, un discurso fascista desde la trinchera regional. Ese discurso, en 2008, se combatió territorialmente desde las organizaciones sociales con una trinchera que no cedió un centímetro en el Plan 3000, con enfrentamientos en distintos puntos del país y la región de Santa Cruz que se llevó bastantes vidas y con un cerco con más de 300 mil personas aproximándose en marcha hacia Santa Cruz, desembocando en la huida de Branco Marinkovic y la inmediata solicitud de paz del gobernador Rubén Costas, así logrando desarticular el intento de golpe de Estado de la media luna. Hoy la derrota que sufre la gobernación y el Comité Cívico se la hace de otra forma, se asfixia el bolsillo del empresariado que financia los paros cívicos, se asfixia la industria que sigue trabajando cuando los pobres dejan de comer, hoy se desenmascara que el motivo del paro no es más que solo un intento de desestabilización al gobierno nuevamente.
En estos días de caos en paro se muestra que la necedad del señor Luis Fernando Camacho, del Comité Cívico y del grupo de empresarios está haciendo perder a Santa Cruz por un berrinche político. Santa Cruz aporta 12.400 millones de dólares en Producto Interno Bruto nacional anual actualmente y a lo que aspira, según el discurso del señor Camacho, es a que, con el censo en 2023, se aumente 43 millones de dólares anualmente después del2025. Lo que no se entiende es el por qué estamos perdiendo tres veces más de lo que ganaríamos con el censo en estos días de paro, 34 millones es la perdida al día, en 6 días estamos perdiendo más de doscientos millones de dólares, cifras que afectan de una manera significativa a la región.
Hoy el “patrón” está herido de muerte, tiene una derrota encima que no sabe cómo aceptar, tiene a un pueblo movilizado al borde del enfrentamiento, tiene al empresariado presionando por las espaldas, y se da cuenta que los demás departamentos lo dejaron solo, que ahora él no es el que marca la agenda y que la gobernabilidad del gobierno nacional tiene para largo, que los paros, las pititas y los cabildos no serán lo mismo desde esta derrota, se da cuenta que el tiempo es su enemigo y su reloj de juguete no funciona igual.

