El gobierno Trump acepta su error al enviar un inmigrante protegido a la cárcel de El Salvador
Foto Reuters
El presidente de El Salvador aprovechó una reunión con importantes empresarios iberoamericanos para arremeter contra su homólogo colombiano. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó un fuerte dardo contra su par de Colombia, Gustavo Petro, en medio de una reunión con empresarios latinoamericanos. «Yo le decía a unos amigos empresarios de Colombia que debe ser un poco difícil que un día está bien y, al día siguiente, el presidente se tomó un par de tragos más y hay una crisis geopolítica. Pero gracias a dios yo no tomo y no pasa esto«, dijo Bukele, según consta en una grabación que trascendió esta semana. El mandatario centroamericano celebró un encuentro el miércoles pasado para llamar a capitales a invertir en su país, explotando la buena sintonía que mantiene con la nueva administración de EE.UU. En ese escenario, hizo el señalamiento contra Petro. Entre los asistentes se encontraban personalidades como el magnate mexicano Carlos Slim, la persona más rica de América Latina; y el economista brasileño Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, la crítica parecía tener más que una connotación personal. En su alocución, Bukele insistió en contrastar la supuesta seguridad que ofrece su país para los inversionistas, con las condiciones que, según su criterio, podrían tener en Colombia. «Si estoy en Colombia, que tiene uno de los mejores empresariados de Latinoamérica, pero de repente el Gobierno hace algo malo y me pone en crisis el negocio, me devalúa la moneda y pierdo el 20 % de mis depósitos en un día. En El Salvador no pasa eso», defendió. Bukele aludió así la crisis diplomática en la que estuvo envuelto Petro cuando se negó a recibir varios vuelos de connacionales deportados por EE.UU., alegando que no se respetaban sus derechos. Aunque el ‘impasse’ se zanjó bien, sacó a relucir la amenaza de Trump de imponer aranceles de hasta el 25 % a Colombia. Los encontronazos públicos entre Bukele y Petro empezaron al menos desde 2023. Entonces, el mandatario colombiano calificó de «dantesca» la polémica política carcelaria de su homólogo salvadoreño, mientras que este contestó que Colombia vivía una crisis de seguridad. Después de eso llegaron alusiones personales, como la de Bukele preguntando «¿todo bien en casa?» para hacer referencia al hijo de Petro, acusado de apropiación de fondos de la campaña electoral de su padre. La contundente respuesta del presidente colombiano no se hizo esperar: «Estimado presidente Nayib, todo bien en mi casa. Aquí existe la presunción de inocencia, principio universal. Aquí el presidente no destituye ni jueces, ni magistrados; lucha por una justicia más autónoma y fuerte. Aquí en Colombia profundizamos la democracia, no la destruimos«. El intercambio entre ambos fue a través de redes sociales. FUENTE : RT
Bukele ataca a Petro: «Se toma un par de tragos más y hay una crisis geopolítica» Leer más »
El Ministerio de Relaciones Exteriores informó este martes que finalizó las gestiones que hacen efectiva la supresión de visas para ciudadanas y ciudadanos de Bolivia y El Salvador. “A partir del 21 de junio de 2024, ciudadanas y ciudadanos bolivianos podrán ingresar al citado país sin la necesidad de tramitar visas de turismo o visita como requisito previo para el ingreso”, señala parte de un comunicado oficial. La supresión se realizó en el marco del principio de reciprocidad, promoviendo la integración de las naciones “como máxima expresión de la Diplomacia de los Pueblos por la Vida”. La Cancillería calificó este hecho como un “logro”, producto del diálogo bilateral, que se hizo tangible tras la suscripción del “Acuerdo sobre exoneración de visas por Turismo o Visita en pasaportes Corrientes u Ordinarios entre los gobiernos de la República de El Salvador y el Estado Plurinacional de Bolivia”. Mediante esas acciones de la política exterior boliviana, “nuestro pasaporte adquiere mayor fortaleza, permitiendo que las y los bolivianos puedan ingresar a un mayor número de países; esfuerzo que, junto a la supresión de visas con la República de El Salvador, y otros acuerdos a implementarse en la región, constituyen pasos para avanzar a una integración plena”, añade el comunicado de esa cartera de Estado. Fuente: ABI
Bolivianos podrán ingresar a El Salvador sin tramitar visa desde el 21 de junio Leer más »
La ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, llegó el domingo a El Salvador para conocer de primera mano el ‘modelo Bukele’ en materia de seguridad, política penitenciaria y lucha contra la delincuencia. La alta funcionaria inició su recorrido con la visita al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), situado en el distrito de Tecoluca, en el departamento de San Vicente. Considerada la cárcel de máxima seguridad más grande de América, tiene capacidad para 40.000 presos. «De un país tomado por la violencia, el narcotráfico y por las maras que asesinaron 150.000 salvadoreños, a uno de los países más seguros del mundo, donde las familias recuperaron su vida y viven en paz», destacó Bullrich los logros de las políticas de Nayib Bukele. «Este es el camino. Duros contra los criminales. Libertad para los argentinos de bien», agregó. Su par salvadoreño, Gustavo Villatoro, expresó que «es un verdadero placer» recibir a Bullrich en el país. «Estoy seguro de que esta visita desde Argentina será enriquecedora, usted y su equipo van a poder conocer de primera mano el ‘modelo Bukele’», indicó. «Juntos contra los criminales que asesinan masivamente y se creían dueños de nuestros países y sociedades», respondió la ministra argentina. Fuente: RT
Bullrich visita El Salvador para ‘exportar’ el modelo carcelario de Bukele Leer más »
En El Salvador, diversas organizaciones sociales se manifestaron este lunes en contra de la ceremonia de toma de posesión del presidente Nayib Bukele para un segundo mandato, la cual está programada para el próximo sábado 1 de junio. Las organizaciones que forman parte del bloque de resistencia y rebeldía popular hicieron un pronunciamiento con respecto a la toma de posesión de un nuevo mandato del presidente de la República, Nayib Bukele, que tendrá lugar aquí en San Salvador el próximo sábado. Además, las organizaciones que forman parte del movimiento afirman que no aceptan la presidencia de Bukele durante este nuevo periodo. La dirigente del Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular, Marisela Ramírez, declaró que “como organizaciones populares y sociales en resistencia, el primer elemento que queremos dejar sentados es que no reconocemos a este presidente que el 1 de junio asume el gobierno por ser inconstitucional e ilegítimo, y que esto ha sido fruto del engaño, del fraude, de la persecución a personas y a grupos críticos y opositores, de la corrupción y de la violación de los derechos humanos”. “Como organizaciones en resistencia, entramos a una nueva etapa en donde se abre un campo de lucha ante la imposición de Bukele como un presidente de la República de facto para otro periodo de cinco años” añadió. También mencionó que el 1 de junio se llevará a cabo un golpe más al proceso democrático iniciado con la firma de los acuerdos de paz en 1992, lo que representa la pérdida de muchos derechos que mujeres y hombres han ganado a través de la lucha. El próximo sábado 1 de junio, en el Centro Histórico de San Salvador, el presidente Bukele tomará posesión de su segundo mandato. Fuente: TeleSUR
Organizaciones sociales rechazan reelección de Bukele en El Salvador Leer más »
Un inmenso mural de campaña en una fachada de San Salvador con el rostro de Nayib Bukele, reelecto este domingo por una mayoría aplastante, lleva un lema que le va como anillo al dedo: «Paso a paso». Así es como este político de 42 años con pelo engominado, declaradamente populista y difícil de encasillar políticamente, ha ido convenciendo a los salvadoreños de que a cambio de darles seguridad en las calles con su mediática política de mano dura contra la violencia pandillera, a costa de los derechos humanos, le dieran carta blanca para concentrar todo el poder en su puño. Eso incluye un régimen de excepción que dura ya casi dos años y con el que ha puesto tras las rejas a más de 70.000 personas, acusadas de pertenecer a las maras. Con eso, El Salvador pasó a convertirse en uno de los países más seguros de América y él en el líder más popular de la región latinoamericana, según el Latinobarómetro de 2023. Pero esa medida extrema de suspensión de las garantías ha desatado las alarmas entre los organismos de derechos humanos y familiares de personas víctimas de detenciones arbitrarias, torturas en las cárceles y otros crímenes de Estado. Su victoria, más que augurada en los sondeos, le convierte en el primer presidente en ser reelegido desde la llegada de la democracia en 1992 al país más pequeño de Centroamérica, de poco más de seis millones de habitantes. Pero si lo ha hecho no es solo porque contaba con el favor de gran parte de la población, sino porque, según varios juristas, su candidatura violó la Constitución, que en varios artículos prohíbe expresamente la reelección inmediata. ¿El fin justifica los medios? Bukele, hijo de un acaudalado químico y empresario descendiente de una familia de inmigrantes palestinos, ha demostrado sobradamente que se mueve por aquello de que «el fin justifica los medios» desde que irrumpió en la política. Tras abandonar sus estudios de derecho, se puso al frente de la empresa de publicidad fundada por su padre, un negocio que le llevó a dominar el arte de la propaganda política a través de las redes sociales y que proveía servicios al gobierno del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la antigua guerrilla de izquierda que gobernó el país entre 2009 y 2019. Fue con ese partido que entró en política, primero como alcalde del municipio de Nuevo Cuscatlán (2012-2015) y luego de San Salvador (2015-2018), donde destacó entre otras cosas por la pacificación del decaído centro de la ciudad. Su idilio con el FMLN terminó pronto, cuando fue expulsado en 2017 tras ser culpado de promover la división en el partido por sus discrepancias con la cúpula del partido izquierdista. Pero en esa época él ya tenía ambiciones presidenciales. Fundó su partido actual, Nuevas Ideas (NI), con el que no pudo postularse a los comicios de 2019 debido, según él, a maniobras opositoras. Finalmente, con el aval de su popularidad, concurrió y ganó en primera vuelta con el centroderechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), una escisión del derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena). Con esa victoria, terminó con el bipartidismo con el que Arena y el FMLN se habían repartido el poder desde 1992, cuando se firmó el acuerdo de paz tras 12 años de guerra civil. «Un poco medicina amarga» Bukele asumió la presidencia como el presidente ‘millenial’ más joven de América Latina, dispuesto a sacar del pozo a un país azotado por la violencia de las ‘maras’, la corrupción y la pobreza. «Nuestro país es como un niño enfermo. Nos toca ahora a todos cuidarlo, nos toca a todos ahora tomar un poco de medicina amarga», advirtió entonces en su toma de posesión ante miles de salvadoreños. Y se puso manos a la obra. Aunque él no lo aceptó nunca, la prensa sostiene que empezó negociando la reducción del índice de homicidios y futuro apoyo electoral con las tres principales pandillas del país, Mara Salvatrucha-13, Barrio 18 Revolucionarios y Barrio 18 Sureños, a cambio de beneficios carcelarios y otras prebendas. Nueve meses después de subir al poder, en febrero de 2020, protagonizó un hecho que dio la vuelta al mundo: arropado por el pueblo, irrumpió en la Asamblea con militares y policías fuertemente armados y se sentó en el sillón de la presidencia para presionar a sus los legisladores para que aprobaran un crédito de 109 millones de dólares para financiar su plan de seguridad ‘Control Territorial’. «El dictador más cool del mundo» De aquel exabrupto autoritario salió impune, pero le dio más apoyo: en febrero de 2021, arrasó en las elecciones legislativas y municipales. Con la mayoría calificada en la Asamblea, ya podía hacer y deshacer a su antojo: destituyó al fiscal general y a los cinco magistrados de la Sala de lo Constitucional y los sustituyó por figuras afines, lo que desató acusaciones de que estaba emprendiendo una deriva autoritaria. Su nueva hegemonía le dejó vía libre para reformar las leyes electorales para optar a un nuevo mandato, destituir a más figuras que le eran incómodas o incluso convertir a El Salvador en el primer país en adoptar el bitcóin como moneda oficial, junto al dólar estadounidense. Quiso hacer del país el epicentro mundial de las criptomonedas e incluso proyectó la «Bitcoin City», jamás concretada. En aquél entonces, irónicamente, se describió en las redes sociales como «el dictador más ‘cool’ del mundo mundial». «La guerra total» contra las maras Pero el año más decisivo de su mandato fue 2022. Tras una escalada con 87 muertes violentas en una semana, le declaró en marzo «la guerra total» a las pandillas, que durante décadas sembraron un régimen de terror y extorsión en buena parte del país. A partir de ahí fue decretado el estado de excepción, prorrogado 14 veces, que suspende garantías constitucionales y permite entre otras cosas detenciones provisionales sin límites o la intervención de las telecomunicaciones sin el aval de un juez. Las cuidadas puestas en escena de las operaciones policiales, de calidad cinematográfica, con las que consiguió limpiar las calles de pandilleros, le granjearon todavía más apoyos. En ellas, se muestra la persecución y detención de decenas de pandilleros, su traslado, esposados y vestidos solo con
Los salvadoreños acuden este domingo a las urnas en la primera vuelta de unas elecciones presidenciales y legislativas llamadas a ser un paseo para el presidente Nayib Bukele, quien ha logrado reducir al mínimo la violencia pandillera con una política de mano dura cuestionada por los organismos de los derechos humanos. Uno de los últimos sondeos, de la Universidad Centroamericana (UCA), apunta que el mandatario de 42 años se haría con un 81,9 % de los votos, frente a una oposición atomizada entre cinco candidatos, ninguno de los cuales alcanzaría el 5 % de los sufragios. La mayoría de las encuestas ofrecen datos similares. Si, como todo indica, supera el 50 % de los votos, sería reelecto sin pasar por el balotaje. La oposición, al revés de lo que ocurre en países con figuras hegemónicas, ni hizo amago de presentar un candidato unitario. De hecho, se augura que muy debilitada, según los pronósticos. Los dos que siguen a Bukele, a un distancia sideral, son el exdiputado Manuel Flores, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y el empresario Joel Sánchez, del derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena). Esos dos partidos dominaron la política salvadoreña tras la guerra civil que asoló el país entre 1980 y 1992. Hasta que llegó Bukele en 2019 y terminó con el bipartidismo. Los otros tres candidatos son el médico obstetra José Renderos (Fuerza Solidaria), el abogado Luis Parada (Nuestro Tiempo) y la arquitecta Marina Murillo (Fraternidad Patriótica Salvadoreña). Mantener la hegemonía La justa está a priori tan clara, que, cuando hace días pidió el voto en un video en las redes sociales, uno de los puntales de su éxito, Bukele llamó a mantener la hegemonía que su partido, Nuevas Ideas, también tiene en el Legislativo. «Este 4 de febrero debemos mantener los logros en seguridad. En este momento, Nuevas Ideas tiene la mayoría calificada. Pero con tan solo un diputado menos, perderíamos esa mayoría y pondríamos en riesgo la guerra contra las pandillas», explicó. Bukele aseguró que, sin esa mayoría, «no se podría prorrogar el régimen de excepción, ni elegir magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ni al fiscal general, ni profundizar la reforma judicial», así como tampoco «aprobar todas las herramientas» para «ganar la guerra». Pero su posición dominante causa inquietud entre algunos sectores. El vicerrector de la UCA, Omar Serrano, aseguró en la presentación de la encuesta que los comicios son «una especie de trámite para hacerlas funcionales a los intereses de los que tienen el poder», como ha ocurrido históricamente en el pequeño país de seis millones de habitantes. Nos acercamos hacía un régimen o de partido único o de partido hegemónico», que solo existen «en regímenes no democráticos», advirtió. El académico aseguró que lo que más valora la población «es lo que tiene que ver con la política de seguridad del Gobierno y, en concreto, con el régimen de excepción». Eso es lo que más condiciona el voto, aunque la economía y el desempleo hayan desplazado a la violencia como principal preocupación de los salvadoreños. «No estamos combatiendo a angelitos» La ofensiva represora de Bukele se ha vuelto icónica dentro y fuera de El Salvador. Este político, que también fue alcalde de San Salvador antes de ser electo como presidente, le declaró «la guerra a las pandillas» e impuso a principios de 2022 impuso un estado de excepción, que rige desde entonces y ha llevado tras las rejas a más de 70.000 personas, acusadas de pertenecer a las pandillas. El país que tanta sangre derramó bajo el yugo de las temibles maras se ha convertido en uno de los más seguros de Latinoamérica. De hecho, una encuesta de la consultora Cid Gallup revela que posee el porcentaje más bajo de percepción de criminalidad en la región. El mandatario proviene del ramo de la publicidad, por la empresa familiar, y domina a la perfección el arte de la propaganda. Muestra de ello son las cuidadas puestas en escena que hace de la persecución y detención de decenas pandilleros, de su traslado, esposados y vestidos solo con calzoncillos, al recién construido Centro de Confinamiento del Terrorismo (según él, «la cárcel más grande de toda América») y de las familias gozando de la paz recobrada en las calles. «No estamos combatiendo a angelitos, estamos combatiendo al mismo demonio», dijo en una ocasión. Un modelo «altamente represivo» Sus medidas le granjearon un altísimo índice de aprobación entre los salvadoreños, pero opositores y defensores de los derechos humanos denuncian detenciones arbitrarias masivas, desapariciones forzadas, torturas y erosión del orden institucional. En agosto del año pasado, el gobierno, que rechaza las acusaciones, anunció que había liberado a 7.000 detenidos y dijo que eso era una muestra de que «el sistema de justicia está funcionando». En diciembre, en un extenso informe, Amnistía Internacional (AI) aseguró que el Estado salvadoreño, «detrás del velo seguridad», está «reemplazando gradualmente la violencia de las pandillas», al adoptar un modelo de seguridad «altamente represivo» que criminaliza a los grupos vulnerables y socava los derechos humanos. La ONU, la Unión Europea y otros organismos, por su parte, le han pedido al gobierno salvadoreño el fin del estado de excepción. Pero el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro, aseguró que la medida se prolongará «hasta que se llegue a la última detención». Una polémica candidatura Para que Bukele pudiera participar en los comicios, la Asamblea Nacional del país centroamericano otorgó una licencia especial por seis meses al presidente y, en su lugar, nombraron a Claudia Juana Rodríguez de Guevara como «designada presidencial». Pese a su amplio respaldo popular, la aspiración de Bukele para un segundo mandato consecutivo no ha estado exenta de polémica, pues aunque la Constitución prohíbe explícitamente la reelección inmediata, los magistrados del TSE –designados por la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista– emitieron una resolución que lo habilitó para poder poder competir. La politóloga y socióloga Carolina Ovares-Sánchez sostuvo, en el diario digital Divergentes, que la flexibilización de los límites de los mandatos presidenciales «puede ser democráticamente legítima», pero que, en el caso de El Salvador, «la manipulación de las reglas electorales conduce a la manipulación del poder». «El caso salvadoreño revela abusos y concentración del poder, evidenciando que la búsqueda de la reelección es un paso más hacia el autoritarismo»,
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró este domingo (22.10.2023) que en las cárceles salvadoreñas «no hay abusos», a pesar de señalamientos de organizaciones humanitarias de muertes con signos de violencia y de supuestas torturas de personas detenidas bajo un régimen de excepción vigente desde marzo de 2022. «En El Salvador, a diferencia de la mayoría de países de Latinoamérica, nuestras cárceles son limpias, ordenadas, no hay abusos, ni insalubridad, ni golpes, ni asesinados (como a diario pasa en otros países)», publicó el presidente en la red social X (antes Twitter). Agregó que «abrimos constantemente nuestras instalaciones a la prensa nacional e internacional». «Sin embargo, somos nosotros los criticados. ¿Quién los entiende? Tal vez su molestia es porque no permitimos que ordenen delitos desde las cárceles, que no haya drogas, armas, ni señal telefónica o de internet. Tal vez les molesta que no haya riñas con las que pueden justificar el asesinato de testigos», añadió Bukele. El mandatario del país centroamericano publicó este mensaje acompañado de un video de una cadena estadounidense de televisión sobre una visita al Centro de Confinamiento para el Terrorismo (CECOT), una mega cárcel construida para recluir a unos 40.000 pandilleros. Las denuncias de organizaciones de derechos humanos No obstante, y de acuerdo con organizaciones humanitarias, al menos 189 personas han fallecido en custodia estatal en el contexto del régimen de excepción, aprobado y ampliado por el Congreso de mayoría oficialista para combatir a las pandillas tras una escalada de homicidios. Organizaciones como Cristosal ha indicado en sus informes que han identificado patrones de tratos crueles, inhumanos o degradantes, además de laceraciones, hematomas, heridas, estrangulación, ahorcamiento y otros «signos de tortura». En abril de 2023, Amnistía Internacional señaló que «ha documentado al menos 10 casos de muerte bajo custodia del Estado y verificó que las principales causas incluyen el sometimiento a torturas y tratos crueles y degradantes por parte de agentes policiales y custodios». DW
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En la Asamblea Legislativa de El Salvador se aprobó en noche del miércoles por el oficialismo y sus aliados la prórroga número 19 al régimen de excepción para combatir a las pandillas que suspende garantías constitucionales. La medida se extendió por un término más de 30 días y cumplirá 20 meses de vigencia, gracias a los votos de 67 diputados de los 84 que forman el Congreso (unicameral), la mayoría del partido Nuevas Ideas, del presidente Nayib Bukele. «Vamos a continuar con esto hasta que sea necesario» y «hasta que nosotros como salvadoreños tomemos la decisión que ya es suficiente con el régimen de excepción», indicó el presidente del órgano Legislativo, Ernesto Castro. Dicho régimen fue aprobado a finales de marzo de 2022 tras una escalada de homicidios atribuida a las pandillas a finales de marzo de 2022 que se cobró la vida de más de 80 personas en tres días. La medida fue aprobada nuevamente con dispensa de trámite, por lo que no fue conocida por una comisión ni fue sometida a un debate legislativo. El Congreso decretó desde marzo de 2022 la suspensión del derecho a la defensa de las personas detenidas, la inviolabilidad de las telecomunicaciones y extendió el plazo de la detención administrativa a un máximo de 15 días. De esta manera la Asamblea Legislativa, de mayoría oficialista, ha otorgado al Gobierno de Bukele poderes especiales para su llamada «guerra contra las pandillas», que ha hecho detenciones masivas de supuestos pandilleros y colaboradores, además de cercos de seguridad con elementos de la Policía y del Ejército. El decreto legislativo aprobado indica que este régimen le da al Gobierno las herramientas «para llevar a cabo las acciones operativas idóneas y continuar dando seguridad frente a la amenaza de las organizaciones criminales y sus integrantes». «Si bien, se está ganando decididamente la guerra contra las pandillas, existen miembros que aún no han sido capturados y persisten en el actuar delictivo mediante la reiteración», agrega. Según cifras oficiales, bajo el régimen de excepción se han realizado más de 72.000 detenciones. Sin embargo, organizaciones humanitarias dan cuenta de más de 5.000 «víctimas directas» de atropellos a derechos humanos, principalmente por detenciones arbitrarias. Fuente: TeleSUR
Congreso de El Salvador extiende régimen de excepción Leer más »
El ministro de Justicia y Seguridad Pública de El Salvador, Gustavo Villatoro, afirmó que las cárceles del país albergan a más de 100,000 presos, lo que representa el 1,6 por ciento de la población, según dieron a conocer este jueves medios internacionales. El titular señaló que, desde marzo de 2022, cuando se estableció el régimen de excepción impulsado por el Gobierno del presidente Nayib Bukele, se han arrestado a más de 72.600 personas bajo sospecha de ser miembros de pandillas, de los cuales ninguno ha sido sentenciado. De acuerdo con la información de World Prison Brief, la tasa de encarcelamiento en la nación centroamericana, que cuenta con 6,3 millones de ciudadano, resulta equivalente al triple de la de Estados Unidos. No obstante, el por ciento de encarcelamiento asciende a 2,4 si se compara con la población salvadoreña mayor de 18 años, la cual, según la antigua Dirección General de Estadística y Censos de El Salvador (DIGESTYC), está conformada por 4.374.606 personas. Con respecto a las críticas realizadas a la administración salvadoreña por las detenciones masivas y arbitrarias, Villatoro apuntó que los pandilleros y delincuentes tienen derechos humanos, pero “limitados”. A su vez, el ministro aseguró que el país llevará a cabo próximamente reformas a su sistema de justicia con el objetivo de acelerar las sentencias para los encarcelados. Este martes, el Congreso de El Salvador extendió nuevamente el régimen de excepción con 67 votos a favor, por lo que el plazo del conjunto de medidas se extenderá hasta el próximo 13 de octubre. Telesur
El Salvador reconoce 100.000 presos con el régimen de excepción Leer más »