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Por qué los gatos extinguen más especies que cualquier otro depredador

Algunas especies exóticas como el cangrejo americano, el lucio, los sapos de caña, las ranas toro o los mapaches suelen copar las estadísticas y los informes sobre la implicación de los animales invasores en la extinción de especies. Sin embargo, pocos de ellos han causado estragos en la biodiversidad equiparables a los de una de las mascotas domésticas más encantadoras: los gatos. Según cifras del INEGI (el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía de México), un 22% de los hogares en el país del norte tiene un gato como mascota: eso quiere decir que solo como mascotas, hay más de 16,3 millones de gatos en México. Depredador, solitario y cazador implacable. Ágil, rápido, voraz y de fuerte instinto territorial. El gato es un cruel carnívoro, un animal a la vez cautivador e indómito que constituye una muestra de la perfección evolutiva. Estas características hacen de él una especie extremadamente reacia a la domesticación y propensa a la desobediente libertad. Han extinguido a más vertebrados que ningún otro depredador Los gatos han extinguido a más vertebrados que ningún otro depredador debido a su cosmopolitismo, a su eficacia como carnívoros, a una enorme capacidad de adaptación que les ha permitido colonizar desde las islas subantárticas a las muy áridas y cálidas cercanas a los trópicos. Pero también a una gran fecundidad que los convierte en una bomba demográfica muy difícil de parar. La extinción más rápida de una especie la provocó un gato. Se llamaba Tibbles y era la mascota del farero de la isla Stephens, un pequeño saliente rocoso entre las dos islas principales de Nueva Zelanda. Allí vivía un extraño pájaro nocturno no volador parecido a un chochín que fue descrito en 1895 como Xenicus lyalli por el ornitólogo Lionel Walter Rothschild, un millonario que, después de comprar todos los ejemplares disecados, dedicó el nombre a D. Lyall, el farero. Se conocen en total trece especímenes, los mismos que Tibbles puso en los pies de su amo. Aficionado a la ornitología, el farero los disecó antes de enviárselos a Rothschild. Desde entonces no se encontraron más ejemplares, por lo que este pájaro, en cuya caza se especializó Tibbles –que los descubrió y él solito los exterminó en el crudo invierno de 1895–, comparte con el dodo Raphus cucullatus el terrible honor de ser una especie extinta antes de ser descrita por la ciencia. Devoran más de un millón de aves por año Basándose en cálculos muy conservadores, algunos autores han estimado que los gatos consumen más de un millón de aves por año en islas como las Kerguelen, y se sabe que en sólo 75 años han hecho desaparecer varias especies de reptiles en islas pequeñas como Santa Luzía (Cabo Verde). Sin irnos tan lejos, tenemos el caso de Canarias: la llegada del gato al archipiélago hace 2.000 años se considera una de las causas de la desaparición de algunas aves, de dos roedores gigantes y del lagarto gigante de La Palma. A pesar de su pequeña estatura y de los encantadores memes de gatitos que llenan las redes sociales, los gatos domésticos (Felis catus) son máquinas de matar armadas con garras retráctiles, colmillos afilados y visión nocturna. Y estos potentes depredadores son todo menos melindrosos: siempre están al acecho de presas para cazar o de carroña para hurgar, porque comen todo lo que hay disponible. Gracias a que los humanos han extendido los gatos por todo el mundo durante los últimos miles de años, estos feroces felinos, probablemente domesticados hace 10.000 años en el Cercano Oriente, viven hoy en todos los continentes excepto en la Antártida, y han sido introducidos en cientos de islas, lo que los convierte en una de las especies de distribución más extensa. Una especie invasora problemática con una dieta muy variada Debido a su cosmopolitismo, los gatos han alterado muchos de los ecosistemas en los que han sido introducidos. Transmiten nuevas enfermedades a muchas especies, incluida la humana, sus impactos ecológicos superan a los causados por felinos nativos y otros mesodepredadores, amenazan la integridad genética de los félidos silvestres, se alimentan de fauna autóctona, y han llevado a muchas especies a la extinción. En conclusión, los gatos criados en libertad (es decir, gatos domésticos o no con acceso al entorno exterior) se encuentran entre las especies invasoras más problemáticas del mundo. Un metaanálisis –basado en 530 artículos, libros e informes científicos que abarcan más de un siglo– ha servido para publicar el primer registro completo de los animales que devoran los gatos domésticos. La lista es larga: 2.084 especies diferentes han sido sus víctimas. La mayoría corresponden a aves (981 especies), seguidas por reptiles (463), mamíferos (431), insectos (119), anfibios (57) y otros grupos taxonómicos (33). Aunque las presas más comunes son ratones, ratas, gorriones y conejos, también hay registros de gatos cazando presas más sorprendentes, como las tortugas marinas verdes de Galápagos, emúes e incluso ganado doméstico. Algunas de las criaturas que figuran en la lista, incluidos los humanos, son demasiado grandes para que los gatos las cacen, pero reflejan sus tendencias carroñeras. Casi 350 de estas especies figuran en diferentes listas rojas de especies en peligro de extinción y varias ya están extintas. Muchas son pequeñas aves, mamíferos y reptiles endémicos de islas que carecen de depredadores naturales parecidos a los felinos, lo que significa que las incautas presas carecen de respuestas defensivas. Once especies registradas, entre las que se cuentan el cuervo hawaiano, la codorniz de Nueva Zelanda y la rata conejo australiana de patas blancas están clasificadas como extintas. Comen más insectos de lo que imaginamos Los datos del artículo son conservadores, porque los registros son una representación de lo que comen los gatos, que comen mucho más de lo que se puede identificar. Por ejemplo, aunque los insectos representan tan sólo algo menos del 6 % de las especies devoradas por gatos, la cifra probablemente esté subestimada debido a la dificultad de identificar restos de insectos en el estómago y los excrementos gatunos en comparación con los restos de plumas o de huesos de vertebrados. Además de

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Más de 70 perros y gatos fueron esterilizados en K’ara K’ara; 20 eran callejeros

Más de 70 perros y felinos inauguraron la campaña de esterilización en la OTB Paltha Orko, en la zona de K’ara K’ara, este fin de semana, entre los cuales al menos 20 eran animales sin hogar ni propietarios. La actividad fue realizada por la Unidad de Zoonosis de la Alcaldía en coordinación con los distintos representantes de OTB del sector, con el fin de paliar el conflicto de la sobrepoblación de canes y gatos en la zona sur de la ciudad. El jefe de Zoonosis, Diego Prudencia, puntualizó que la actividad será permanente y se extenderá al menos a 20 OTB de la zona. “Estamos con una actividad sectorial más de esterilización en la OTB Paltha Orko de K’ara K’ara y será la primera de muchas porque es el compromiso asumido por parte de la alcaldía en mérito a la línea de nuestro señor alcalde, Manfred Reyes Villa, quien ha priorizado atender la problemática de la sobrepoblación canina” explicó Prudencio.  El día de hoy (por ayer) está previsto esterilizar a 70 mascotas, de las cuales de 15 a 20 serán animales que no tienen propietarios, detalló. Las autoridades indicaron que un punto fijo de registro y esterilización será instalado en ambientes de la Subalcaldía de La Tamborada y que se prevé que las cirugías puedan llegar hasta todas las OTB de la ciudad. Fuente: Opinión

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A un mes del extravío, la Policía da con la acusada de llevarse a Walter, el gato de la Embajada de Brasil

Aún no se dio con el paradero del felino. La sindicada, entre lágrimas, pidió a la persona que lo tiene devolverlo. A un mes del extravío, la Policía dio este viernes con la mujer acusada de llevarse a Walter, el gato de la Embajada de Brasil, para que preste sus declaraciones. El presunto hurto sucedió a mediados de marzo, en la avenida Arce de La Paz, donde se encuentra dicha institución y solía estar el felino, que aún no aparece. “Hoy (viernes) se tomó la declaración testifical, en calidad de sindicada, de la persona que habría sustraído al gato Walter en inmediaciones de la Embajada de Brasil. En su declaración manifiesta que sí habría levantado al gato, que se encontraba en la vía”, indicó el mayor Ariel Godoy, jefe de la División Propiedades, de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) La Paz. Cámaras de seguridad captaron el momento en que una mujer toma a Walter y se lo lleva. Desde entonces empezó una campaña de búsqueda, que derivó en un operativo que movilizó a la Policía hasta el domicilio de la sindicada. WALTER Si bien había esperanzas de encontrar ahí al gato, él ya no estaba ahí. Se presume que se extravió en cercanías del Cruce de Villas, de la ciudad de La Paz. “(La acusada manifiesta que), al momento de llevarlo a su casa, por una pelea de perros, él se dio a la fuga, sin poder volver a encontrarlo. En ese sentido, pidiendo autorización, ella firmó un ingreso voluntario y nos constituimos a su domicilio donde ingresamos y logramos encontrar otros dos gatos, los mismos que se encontraban con malas atenciones y que estaban con desnutrición”, afirmó el mayor. La Policía Forestal y de Medio Ambiente (Pofoma) se hizo cargo de las otras dos mascotas encontradas. La mujer pidió entre lágrimas a la persona que hubiese encontrado a Walter, devolverlo. Ella es investigada por hurto. En tanto, sigue la búsqueda del gato. Fuente: La Razón

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«Nekonomics»: el poder de los gatos en la economía japonesa

Además de cautivar a un número récord de personas, los gatos ayudaron a calentar la economía japonesa durante la pandemia de covid-19. Según Katsuhiro Miyamoto, profesor emérito de la Universidad de Kansai, el fenómeno que denominó «nekonomics» (efectos económicos de los gatos) movió unos US$14.600 millones (1,9 billones de yenes) solo en el período de 2021. Para llegar a esa cifra elevada, la encuesta tuvo en cuenta los gastos en alimentación, productos de primera necesidad y atención veterinaria, además de proyectos generados por la pasión japonesa por los gatos. Incluso aquellos que no tienen una mascota en casa suelen ir a cafés temáticos y lugares turísticos, como islas conocidas por su concentración de felinos, solo para fotografiar y tocar a los gatos. En Japón, la onomatopeya para maullar es «nyan nyan nyan», que suena como «ni» (dos en japonés). A partir de un juego de palabras y a sugerencia de la industria de comida para mascotas, en 1987 se estableció que el 22 de febrero sería el Día del Gato, creando así un motivo más para aumentar la «nekonomics». Para muchos japoneses, ignorar la mirada penetrante y el ronroneo del gato es tan difícil como resistirse a la infinidad de artículos lindos con los que la industria de los gatos tiende a llenar las estanterías en esta época del año. Según la Asociación Japonesa de Alimentos para Mascotas, la popularidad de los gatos ha ido en aumento durante más de dos décadas. La pandemia solo hizo que este interés aumentara aún más cuando las personas se vieron obligadas a permanecer aisladas en sus hogares. La población de estos felinos registró un récord en 2021, al sumar unos 489.000 animales más en comparación con el periodo anterior, lo que llevó la cifra total de gatos en el país a unos 8,94 millones (frente a 7,10 millones de perros). El profesor Miyamoto multiplicó este número por el gasto promedio mensual de US$63 (unos 8.460 yenes) que se destina en el país a la alimentación y al cuidado básico de cada animal. La suma alcanza a US$ 6.758 millones anuales (unos 911.580 millones de yenes) A esa cantidad le sumó el efecto dominó de toda la cadena y lo que generó el turismo doméstico felino: el total fue de unos US$14.600 millones (casi 2 billones de yenes). A modo de comparación, la ‘nekonomics’ en 2021 son ligeramente superiores a lo gastado en la organización de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020 (estimados en US$12.528 millones o 1,69 billones de yenes). El profesor Miyamoto recuerda que el costo de cuidar a un gato pequeño es relativamente bajo para una familia, pero para Japón significa mucho. «En otras palabras, la acumulación de pequeñas cantidades por parte de cada familia contribuye a la economía japonesa, es el motor que mueve el conjunto», dice en entrevista con BBC News Brasil. La Asociación Japonesa de Alimentos para Mascotas recuerda que las personas experimentaron ansiedad y situaciones estresantes cuando se vieron obligadas a dejar de salir y tuvieron quedarse en casa y trabajar desde allí durante mucho tiempo. Al convivir con mascotas buscan tranquilidad y mejoran la comunicación dentro de su familia. La flexibilización de las medidas para combatir el coronavirus y las recientes subidas de precios de una serie de productos y la tarifa energética en el país deberían impactar en ‘nekonomics’, pero es pronto para decir cuánto será. Lo que no se puede ignorar es que siempre habrá un número creciente de amantes de las mascotas en Japón. Perro o gato, la elección dependerá mucho del espacio y tiempo disponible para su cuidado. Gatos abandonados En el estudio, Miyamoto enumera una serie de factores por los cuales los japoneses prefieren a los felinos. Entre ellos, menciona que cada vez más personas se mudan a apartamentos urbanos que, además de estar hacinados, a menudo no permiten perros, pero pueden pasar por alto la presencia de gatos, que también son más fáciles de cuidar y requieren menos atención, como tener que sacarlos a caminar. Sin embargo, no todos los felinos son bienvenidos. Según una encuesta realizada por el Ministerio de Medio Ambiente de Japón, en el año fiscal 2020, el número de gatos arrebatados a sus dueños para ser dados en adopción llegó a unos 10.000. La ONG TNR Felinos Japón, creada por Elen Tanaka y Cássio Silva, en Iwata (provincia de Shizuoka), sirve como termómetro para valorar esta situación de abandono. La pareja brasileña ha notado un aumento en las colonias de felinos, incluida la presencia de animales domésticos junto a los tradicionales gatos callejeros. Después del entusiasmo inicial, muchas personas renuncian al gatito al darse cuenta de que cuidar a un animal, incluso un gato pequeño, requiere trabajo y cuesta dinero. Así, terminan abandonando a los animales y la cuenta termina siendo transferida a quienes se dedican a darle albergue a estos animales. Cássio dice que los gastos de esa organización han aumentado mucho. Actualmente, él y su esposa pagan unos US$963 (130.000 yenes) para alquilar dos propiedades: una sirve como casa para la pareja y la otra alberga 100 gatos que fueron rescatados, castrados y cuidados por ambos mientras esperan la adopción. El alquiler es la parte más pequeña de los gastos para mantener a tantos felinos. Además de absorber el salario de Cássio como trabajador en una fábrica de autopartes, la ONG consume todo el tiempo de cuidado de su esposa Elen, ya que muchos animales llegan debilitados de la calle. Al final, son casi unos US$5.000 (680.000 yenes) de gastos mensuales que deben ser cubiertos con malabares, campañas y la buena voluntad de amigos y simpatizantes de la causa. «Cuando me fui de Brasil, hace 22 años, dije que era para trabajar y ganar dinero en Japón. ¡Pero recogemos gatos! Hoy, son ellos quienes dan sentido a nuestras vidas», dice Cássio. Para aquellos que pretenden compartir el mismo sentimiento, no basta con que le gusten los animales para poder quedarse con los que han sido recogidos por la ONG. Si el lugar donde vives no permite la presencia de gatos, se niega

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Furor por la aplicación que permite entender qué quieren los gatos  

La aplicación MeowTalk podría ayudar a los propietarios a descubrir lo que sus gatos están tratando de decir. Esta plataforma fue presentada en Japón y se volvió viral con 17 millones de descargas y 250 millones de maullidos registrados. Javier Sánchez, exingeniero de Amazon, desarrolló la aplicación MeowTalk. La nueva app imita el funcionamiento del asistente virtual Alexa o del identificador de canciones Shazam.  «No es un idioma. Los gatos no comparten palabras ni se comunican entre sí. Y nunca maúllan en la naturaleza», declaró Sánchez a la NBC.. MeowTalk se basa en la recolección de datos por parte de los dueños, que ayudan a la aplicación a identificar cada maullido del gato. Graban los sonidos que emiten las mascotas y los clasifican en trece categorías determinadas, como «tengo hambre» o «tengo dolor». Con esta base de datos, la app puede catalogar cualquier mensaje que emita el animal. MeowTalk está disponible gratuitamente en iOS y Android, aunque incluye funcionalidades de pago, como el historial de maullidos. ¿Por qué para gatos? Aunque los gatos no suelen obedecer las órdenes humanas, poseen una gran variedad vocal, muy superior a los ladridos de los perros. «El chiste que cuento a la gente es que los perros pueden entender el lenguaje humano, pero no lo hablan», aseguró el creador de la app.  «A los gatos no les importa lo que digas. Tal vez te entiendan, pero ciertamente no indican que lo hagan, y claramente tienen su propio vocabulario», explicó Sánchez. Los gatos no son únicamente   difíciles de entender por su personalidad más independiente. Por ejemplo, suelen ronronear cuando están felices, pero también lo hacen las gatas al ponerse de parto o cuando están enfermos o asustados. Se cree que es un mecanismo que usan para tranquilizarse.  Por otra parte, los gatos no se comunican entre ellos con maullidos, sino que solo emplean estos sonidos para interactuar con los humanos.  ¿Qué sonidos es capaz de traducir la app? Las frases que la aplicación es capaz de traducir incluyen «Aliméntame», «Estoy enojado», «Déjame en paz» o «Estoy enamorado», entre otras.  Además, las puntuaciones son positivas y algunas reseñas indican que realmente funciona: «Solo la usé durante unas pocas horas, pero los resultados parecen precisos. Traducía que el gato estaba helado y queriendo caricias… pero luego traducía cuando ya había tenido suficiente».  Otro comentario de un usuario dice: «La conversación a la hora de la cena parecía correcta: mientras la repartía, ella me amaba, pero cuando tardaba demasiado tiempo para dársela, ella era más exigente». Fuente: Página 12

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