Lágrimas

Venganzas, lágrimas y mensajes bíblicos: fracaso de ‘ley ómnibus’ provoca un caos político en Argentina

El Gobierno argentino sigue sumido en una crisis política después del fracaso de la ‘ley ómnibus’ con la que el presidente Javier Milei intentaba reformar por completo el andamiaje político, económico y social del país sudamericano. Por eso, un par de días después de que el proyecto fuera echado abajo en la Cámara de Diputados, continúan los insultos y las amenazas contra los gobernadores y diputados opositores «dialoguistas» que no apoyaron al 100 % una ley que el Gobierno decidió que ya no se discuta nuevamente en el Congreso, pero que todavía no define si la someterá a un plebiscito. En medio de la incertidumbre y tensión política que recorre el país, el vocero presidencial, Manuel Adorni, anunció este jueves la reducción del 98 % de las transferencias presupuestales discrecionales a las provincias, lo que fue interpretado como una de las anunciadas represalias en contra de los gobernadores que no apoyaron la iniciativa. «Se termina la plata para recitales de dudoso financiamento, para organizaciones sociales que solo buscaban beneficio de sus representantes, para el empleo militante», afirmó Adorni en su ya usual tono amenazante. Por otra parte, descartó las versiones de inminentes despidos en el Gabinete como reacción a la derrota parlamentaria, y reiteró las críticas a los dirigentes que no apoyaron la ‘ley ómnibus’. «La sensación que dejó el Congreso en general y algunos legisladores en particular es que no hay intención de promover el cambio que la gente propuso con su voto en noviembre, en esta falta de colaboración se evaluará el camino a tomar«, agregó. Moisés Por lo pronto, este jueves el Gobierno anunció otra medida que afecta a las provincias, ya que eliminó el subsidio a las tarifas del transporte público, lo que repercutirá en aumentos inmediatos del precio de los boletos, que en el interior del país suelen ser más abultados. «La medida funciona como una vendetta a las provincias», afirmó el diario Página 12 al evaluar el impacto que tendrá el descongelamiento de las tarifas en un momento en el que la crisis económica se profundiza con altas tasas de inflación que aceleran la caída del poder adquisitivo. A ello se suma, además, la inconformidad que estalló esta semana por el drástico aumento del 251 % en el transporte público que ya comenzó a regir y que se combinó con el desorden de las autoridades que no pueden garantizar la carga de las tarjetas de acceso a trenes, metro y autobuses ni a la aplicación de descuentos correspondientes que hoy son vitales para millones de trabajadores. Desde el momento en que el oficialismo suspendió la sesión en la que se debatía una ley que ya daban por perdida, Milei se dedicó a insultar y amenazar a los diputados de la oposición «aliada», «colaboracionista» o «amigable» que rechazaron varios de los artículos. Incluso publicó una «lista negra», con sus nombres y fotografías. En el marco de la gira que realiza en Israel, y que lo llevará al Vaticano, el presidente también posteó, en hebreo, un fragmento de la Biblia que describe el momento en el que Moisés regresa del monte Sinaí y castiga a quienes aportaron oro para que Aarón, uno de sus hermanos, construyera un becerro. «Y aconteció que cuando llegó al campamento y vio el becerro y las danzas, Moisés se enardeció de ira, y arrojó las tablas de sus manos y las rompió al pie del monte», señala uno de los fragmentos en los que se equiparó con el personaje bíblico en su enfrentamiento con «los traidores», como llama a los opositores «aliados». Uno de esos políticos es Rodrigo de Loredo, del partido Unión Cívica Radical, quien también tuvo su momento estelar estos días, pero por otros motivos, ya que en plena entrevista comenzó a llorar por el fracaso de la ‘ley ómnibus’. «Por ahí me siento un ingenuo, porque la verdad (…) nosotros somos reformistas. Entonces, eso significa que la reforma sucede cuando uno la va construyendo, pero vienen los fundamentalistas de siempre que nos hunden como país y empieza todo de cero», lamentó entre lágrimas, lo que sorprendió ya que su vulnerabilidad, siendo supuestamente opositor, superó por completo las reacciones de los diputados oficialistas. ¿Consulta? En medio del desconcierto político que se vive estos días en Argentina ante el fracaso del Gobierno, el diputado oficialista Gerardo Milman presentó un proyecto de ley para que se convoque a una consulta popular vinculante sobre la ‘ley ómnibus’. «Confiemos y permitamos que la ciudadanía se exprese, así tomaremos el pulso de la voluntad ciudadana y veremos si los legisladores estamos o no a la altura de las circunstancias que la emergencia exige», propuso. De esta forma se adelantó al Gobierno, que todavía no define los pasos a seguir, aunque, más allá de que Milei dio instrucciones de que la ley ya no se debata en el Congreso, el mes pasado sí había abierto la puerta a la posibilidad de convocar a un plebiscito. Mientras tanto, con su ya conocida afección a las redes sociales, el presidente sigue posteando agresiones, memes y burlas contra los opositores, a pesar de que sólo lleva dos meses en el Gobierno y de que necesitará sus votos para el resto de proyectos legislativos que tenga pensados presentar en los cuatro años que le restan de mandato. Fuente: RT

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Lo que una lágrima puede decir sobre nuestra salud

Normalmente, consideramos las lágrimas como un fluido que sirve para mantener húmedo el ojo y transmitir sentimientos. Así, podemos llorar cuando hace mucho frío, cuando se nos mete algo en el ojo o cuando estamos muy tristes o muy alegres. También pueden faltar si padecemos el síndrome del ojo seco. Estas son algunas de las circunstancias en las que las lágrimas nos dan información sin necesidad de analizarlas. Sin embargo, cuando las examinamos con detalle utilizando todas las tecnologías que tenemos a nuestra disposición, como los análisis de proteínas (proteómica) o de las grasas que tienen disueltas (lipidómica), nos proporcionan importantísimos datos sobre el funcionamiento de nuestro organismo. Incluso nos podrían ayudar a diagnosticar enfermedades de forma precoz. Nuestro grupo de investigación, que trabaja en el sistema visual, lleva investigando las lágrimas desde hace más de 20 años. Ahora sabemos muchas cosas de ellas gracias a las técnicas antes mencionadas. Una valiosa fuente de información Aunque el componente fundamental de la lágrima es agua salada, contiene otras muchas sustancias disueltas; fundamentalmente, una capa grasa secretada en la base de las pestañas por las llamadas glándulas de Meibomio, que están en el interior del párpado y desembocan en la superficie ocular. Este componente se mezcla con el acuoso, excretado por las glándulas lacrimales y, al parpadear, se organiza de tal forma que la grasa queda en la zona superficial. Eso impide la evaporación de la parte líquida. Asimismo, la lágrima está en contacto con la superficie ocular gracias a unas moléculas denominadas mucinas, que anclan la lágrima a la córnea (la parte transparente del ojo). Precisamente, la córnea es la parte más inervada del organismo -es decir, a donde llegan más terminaciones nerviosas-, por lo que las lágrimas tienen un contacto casi directo con el sistema nervioso. Y, por último, la conjuntiva (parte blanca del ojo) está muy vascularizada, tiene abundancia de vasos sanguíneos. Por eso, si se liberan sustancias del sistema vascular, las podemos detectar también en las lágrimas, que bañan esta parte del órgano visual. En resumen, podríamos decir que la lágrima está en contacto con los sistemas vascular, nervioso y glandular. Una gran fuente de información, pero en un volumen muy reducido. ¿Qué es y para qué sirve un biomarcador? Los biomarcadores son moléculas biológicas que se encuentran en la sangre u otros líquidos o tejidos del cuerpo, y su presencia avisa de si el organismo funciona normalmente o no. Por tanto, se utilizan para predecir enfermedades. Cuanto antes tengamos información sobre la alteración de algún marcador, antes podremos corregir o curar lo que la causa. Todos entendemos que unos niveles altos en sangre de glucosa pueden ser indicativos de diabetes; los de colesterol, de enfermedades cardiovasculares; y los de PSA, de problemas prostáticos. Esta medición, hoy muy común, podrá realizarse en el futuro mediante métodos menos invasivos que la extracción de la sangre, como el análisis de las lágrimas. En la actualidad, uno de los objetivos de la investigación biomédica es descubrir nuevos biomarcadores y encontrar la manera de detectarlos de forma rápida y fiable. Debemos tener en cuenta que pronosticar una enfermedad no depende de la presencia o ausencia de esos indicios biológicos, sino de la cantidad en la que se encuentren, como sucede con los niveles de glucosa, colesterol, PSA, etc. Por ello, los dispositivos capaces de detectarlos, deberán, además, discriminar de forma fiable la cantidad en la que se presentan. ¿Podremos detectar enfermedades a través de las lágrimas? La respuesta es sí. Cada vez se identifican en ellas más biomarcadores predictivos, con capacidad de determinar la cantidad de esa molécula presente en el organismo. En estos momentos, el análisis de la lágrima está en desarrollo para disponer de lo que se denomina point of care (diagnóstico inmediato), dispositivos que permiten analizar de forma sencilla y rápida alguno de esos marcadores. Todos hemos visto el desarrollo rapidísimo de los test de covid. En realidad, ese tipo de tecnología ya estaba disponible; lo que se hizo durante la pandemia fue adaptarla al marcador específico de la cubierta del virus que se quería detectar. En el caso de las lágrimas, probablemente sea necesario analizar más de un marcador simultáneamente y cuantificar su presencia para asegurarse de que nos hallamos ante verdaderos indicadores de una dolencia. También habrá que tener mucho cuidado con la forma en que se recoge la lágrima y se traspasa al dispositivo de análisis. Indicios de párkinson, enfermedad coronaria y cáncer de mama Recientemente se han publicado varios artículos sobre la posibilidad de predicción o diagnóstico precoz de enfermedades analizando el fluido que segregan los ojos. Así, nuestro grupo de investigación acaba de publicar un artículo donde hemos detectado varias moléculas candidatas a ser biomarcadores de párkinson. La esperanza es explorar otras que nos permitan identificar precozmente más dolencias neurodegenerativas, como el alzhéimer. Además, la identificación de un factor de crecimiento (G-CSF), procedente de la sangre, podría ayudar a pronosticar la enfermedad coronaria arterial, junto con otros marcadores típicos de los trastornos cardiovasculares y la combinación de parámetros como la edad, el sexo o el grosor de la conjuntiva. Y en el apartado oncológico, varias publicaciones recientes indican la posibilidad de analizar las lágrimas para diagnosticar el cáncer de mama. Un paso importante en este campo ha sido el diseño de un tipo de lentillas que se colocarían sobre el iris (la parte coloreada del ojo) de la persona. Disponen de unos pocillos microscópicos donde se deposita el líquido y que permiten hacer el test diagnóstico directamente en el ojo. Tras ponerse a prueba en el laboratorio con lágrimas de pacientes, los investigadores han identificado marcadores relacionados con el cáncer de mama, aunque no han sido testadas directamente en personas. El diagnóstico precoz de enfermedades a través de biomarcadores podría marcar el futuro de la biomedicina, y las lágrimas nos pueden dar las claves para poder predecir dolencias de forma no invasiva, pero aún necesitamos más investigación. *Elena Vecino Cordero es catedrática de Biología Celular en la Universidad del País Vasco. Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons. Fuente:

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