Manuel Rocha

EEUU condena a 15 años de cárcel al exembajador en Bolivia, Manuel Rocha, por espiar para Cuba

La justicia de Estados Unidos ha emitido sentencia este viernes contra Manuel Rocha. La condena es de 15 años de cárcel, luego de que el exembajador en Bolivia admitió haber sido espía al servicio cubano. Además, Rocha debe pagar 500 mil dólares de multa y colaborará con las autoridades, a cambio de que se le hayan retirado varios cargos de su acusación, reportó la AP. El exembajador de 73 años estaba en la audiencia vestido de uniforme carcelario color beige. Pidió a sus amigos y familia por perdón. “Tomo toda la responsabilidad y aceptó la pena”, dijo Rocha, citado por la agencia norteamericana. La juez Beth Bloom le dijo a Rocha que sus acciones fueron un directo ataque a la democracia y la seguridad de los ciudadanos. El exembajador fue detenido en 2023, después de que el FBI lo investigó para constatar que era agente cubano encubierto durante toda su carrera diplomática. En las investigaciones, Rocha fue filmado cuando en conversaciones se refería a Estados Unidos como “enemigo”, hablaba de Fidel Castro como “Comandante” y a sus contactos cubanos les decía “compañeros”.  Fue embajador de Bolivia en 2002, cuando antes de las elecciones presidenciales advirtió a los bolivianos que no deberían votar por Evo Morales, lo cual derivó en mayor apoyo para el candidato del MAS. Después de ese episodio, Morales dijo irónicamente que Rocha era su mejor jefe campaña. Erbol

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Exembajador de EEUU Manuel Rocha se declarará culpable de haber sido agente secreto de Cuba

Manuel Rocha, de 73 años, comunicó a un juez federal que admitirá dos cargos federales de conspiración para actuar como agente de un Gobierno extranjero, cargos que conllevan una pena máxima de entre 5 y 10 años de prisión cada uno, reportó The New York Times. A cambio, la Fiscalía aceptó retirar otros 13 cargos por delitos, como fraude electrónico y declaraciones falsas. La abogada de Rocha, Jacqueline M. Arango, indicó ante el tribunal, el jueves, que ella y los fiscales llegaron a un acuerdo sobre su posible pena de prisión, informó The Associated Press, aunque los detalles no se hicieron públicos. Su próxima audiencia judicial está prevista para el 12 de abril, fecha en la que probablemente se dicte sentencia. “Estoy de acuerdo”, contestó Rocha, con esposas en las manos y los tobillos, cuando la juez Beth Bloom le preguntó si deseaba cambiar su declaración a culpable. ¿De qué acusan al exembajador Manuel Rocha? Rocha fue detenido por el FBI en su domicilio de Miami en diciembre, acusado de participar en “actividades clandestinas” en favor de Cuba, al menos desde 1981, —año en que ingresó en el servicio exterior de Estados Unidos—, entre otras cosas reuniéndose con agentes de la inteligencia cubana y facilitando información falsa a funcionarios del Gobierno estadounidense sobre sus contactos. Rocha fue embajador de Estados Unidos en Bolivia entre 2000 y 2023. El Deber

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El exdiplomático Rocha enfrenta 15 cargos criminales en una corte de EEUU

El exdiplomático de alto nivel estadounidense Víctor Manuel Rocha enfrenta 15 cargos criminales en una corte de Miami (Florida), entre ellos el de espiar para Cuba y fraude electrónico, según la acusación publicada en el sistema judicial de EEUU. Un Gran Jurado presentó en las últimas horas los cargos contra Rocha, de 73 años, de un total de seis delitos, que en conjunto llevarían a una pena máxima de cárcel de 60 años si es hallado culpable. Rocha tenía una audiencia este miércoles en un tribunal de Miami, la segunda en el proceso desde que fue arrestado el pasado 1 de diciembre, pero el juez Edwin G. Torre la pospuso para el próximo martes 12 de diciembre. En esa audiencia le serán presentados formalmente todos los cargos al colombiano, que se hizo ciudadano estadounidense en 1978.  Rocha enfrenta una cuenta por «actuar como agente ilegal de un gobierno extranjero (Cuba)» y otra por conspiración de ese mismo crimen y «defraudar a Estados Unidos». También tiene cinco cargos por fraude electrónico, tres por «hacer una declaración falsa en una solicitud de pasaporte», cuatro por «uso de un pasaporte obtenido mediante una declaración falsa» y uno por «declaraciones y representaciones falsas», según el documento de la acusación. Rocha está acusado de cometer múltiples crímenes federales al actuar de forma secreta durante unos cuarenta años como «agente del Gobierno de la República de Cuba», según EEUU. Entre 1981 y 2002, Rocha fue empleado del Departamento de Estado y ocupó varios puestos en las embajadas de Estados Unidos en República Dominicana, Honduras, México y Argentina. El exembajador fue arrestado en Miami después de confesar sus actividades a un agente del FBI que se hizo pasar por otro espía cubano. Según consta en el escrito de acusación, entre 2022 y 2023 hubo tres reuniones entre Rocha y un agente especial del FBI que fingió ser «Miguel», un representante de la Dirección General de Inteligencia de Cuba. En esos encuentros, que fueron grabados y se llevaron a cabo en español, el exdiplomático se refirió constantemente a Estados Unidos como «el enemigo» y confesó que su mayor preocupación cuando trabajaba para el Departamento de Estado fue «fortalecer la Revolución» cubana. Los Tiempos

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El embajador Manuel Rocha rompió en llanto al ser acusado de espiar para Cuba

Los fiscales federales dijeron el lunes que un funcionario jubilado del Departamento de Estado trabajó durante décadas como agente secreto para Cuba y que se le oyó referirse a Estados Unidos como “el enemigo”, una filtración de información de inteligencia que no había sido revelada previamente y que tiene implicaciones potencialmente significativas para la seguridad diplomática y nacional. En una querella criminal presentada ante un tribunal federal de Miami, los fiscales afirmaron que el diplomático, Manuel Rocha, había ayudado en secreto a la “misión clandestina de recolección de información de Cuba contra Estados Unidos” al menos desde 1981, mientras ascendía en el Departamento de Estado y trabajaba brevemente en un alto cargo de la Casa Blanca. Según los fiscales, parece que Rocha, de 73 años, se reunió con miembros de la agencia de espionaje de Cuba en una fecha tan reciente como 2017 y se jactaba de haber pasado 40 años espiando en nombre del gobierno comunista de La Habana y de haber “fortalecido la revolución”. Durante más de dos décadas, Rocha trabajó en asuntos relacionados con América Latina en una serie de funciones en el Departamento de Estado bajo los presidentes Bill Clinton y George W. Bush, incluido un periodo como embajador en Bolivia de 2000 a 2002. Nacido en Colombia y criado en Nueva York, Rocha fue asesor del mando militar estadounidense que incluye la región de Cuba de 2006 a 2012. La denuncia acusa a Rocha de actuar como agente ilegal de un gobierno extranjero y de otros dos delitos, pero los fiscales dijeron que la investigación estaba en curso y podría originar cargos más graves. El caso ha provocado una evaluación interna para determinar qué secretos podrían haberse revelado y ha suscitado serias dudas sobre la eficacia de los programas de contraespionaje creados para descubrir espías, dijeron altos funcionarios. “Esta acción pone al descubierto una de las infiltraciones de mayor alcance y duración en el gobierno de Estados Unidos por parte de un agente extranjero”, declaró el lunes el fiscal general, Merrick Garland, en un encuentro con la prensa en Washington. Dijo que Rocha había “buscado un empleo en el gobierno estadounidense que le proporcionara acceso a información no pública y la capacidad de influir en la política exterior de Estados Unidos”. John Feeley, exdiplomático de carrera que trabajó junto a Rocha hace décadas, dijo que el caso podría estar entre las peores filtraciones de inteligencia de la historia reciente. Desde hace tiempo, el servicio de inteligencia de Cuba mantiene vínculos estrechos con las agencias de seguridad de los adversarios de Estados Unidos, incluida Rusia. “Manuel tenía literalmente las llaves del reino”, dijo Feeley, cuyo último cargo en el gobierno fue el de embajador en Panamá. “Si tenía que ver con Cuba, él lo veía”. La detención de Rocha el viernes fue publicada por primera vez por The Associated Press. Rompió a llorar y vio en silencio cómo su familia abandonaba la sala durante su comparecencia inicial en el tribunal federal de Miami el lunes. Un fiscal indicó que pronto podrían presentarse más cargos ante un gran jurado, y el magistrado del caso programó una audiencia de detención para el miércoles. Su comportamiento lúgubre contrastaba con el del diplomático locuaz, encantador y elegante que recuerdan sus antiguos colegas, y con el del férreo agente doble que describen los archivos del gobierno. La denuncia no entraba en detalles sobre cómo podía haber influido Rocha en la política estadounidense, qué información podía haber enviado a Cuba o durante cuánto tiempo lo había investigado el gobierno. Pero describía tres reuniones celebradas aproximadamente durante el último año entre Rocha y un agente encubierto del FBI que Rocha creía que era un representante de la Dirección de Inteligencia, la agencia cubana de espionaje. Varias veces durante esas reuniones, Rocha habló de trabajar en interés de esa agencia y se refirió a Estados Unidos como el “enemigo”, según una declaración jurada presentada ante el tribunal por Michael Haley, agente especial del FBI en Miami. Se le citó diciendo que “lo que hemos hecho” era “enorme” y “más que un jonrón”, aunque la declaración jurada no especificaba a qué se refería. Las conversaciones fueron en español y el FBI las tradujo. Según sus amigos, Rocha abrazó el socialismo en su juventud pero a lo largo de los años parecía haberse convertido en un conservador anti-La Habana a instancias, posiblemente, de las personas que lo gestionaban, según sugirieron las autoridades federales, para evitar sospechas de que simpatizaba con su causa. En una reunión celebrada en noviembre con el agente encubierto, Rocha dijo que había recibido instrucciones de la agencia de espionaje de Cuba de “llevar una vida normal” y que había creado la personalidad de una persona “de derecha” para evitar que se descubriera su trabajo como espía, según la declaración jurada. “Todo el tiempo se presentó como un tipo de derecha”, dijo Eduardo Gamarra, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida, quien conoce a Rocha desde la década de 1980. “Se hizo cada vez más trumpista”. Rocha estudió en Yale y se licenció en Harvard y Georgetown en la década de 1970. Comenzó su carrera como funcionario encargado de Honduras en el Departamento de Estado en 1981, más o menos cuando, según los fiscales, empezó a trabajar para Cuba. A lo largo de los años, ocupó una amplia serie de puestos diplomáticos en la República Dominicana, Italia, Argentina y Cuba, y fue director de asuntos interamericanos del Consejo de Seguridad Nacional durante un año a partir de julio de 1994, según su biografía oficial del Departamento de Estado. Rocha desempeñó un alto cargo en la misión diplomática estadounidense en La Habana durante uno de los momentos más tensos de las relaciones bilaterales en las últimas décadas: el derribo por Cuba de dos aviones civiles estadounidenses operados por exiliados anticastristas en 1996. En ese momento, el gobierno cubano tenía gran interés en saber cómo podría responder Estados Unidos a un ataque contra el grupo que pilotaba los aviones, Hermanos al Rescate. El escuadrón, con base en Miami, sobrevolaba el estrecho de Florida en busca de emigrantes cubanos a bordo de balsas y, en ocasiones, entraba en el espacio aéreo cubano para lanzar panfletos antigubernamentales sobre La Habana. Años más tarde, Rocha fue nombrado embajador en Bolivia durante otro periodo tenso, la contienda presidencial de 2002, en la que participó Evo Morales, un candidato indígena antiestadounidense que adquirió prominencia como líder de un sindicato de cultivadores de coca. Morales perdió esa contienda, pero fue elegido presidente en 2005. Poco antes de la votación de 2002, Rocha advirtió públicamente que elegir a Morales empeoraría las relaciones con Estados Unidos. “Quiero recordarle al electorado boliviano que si elige a los que quieren que Bolivia vuelva a ser un exportador de cocaína pondrá en peligro

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 Rocha comparece en Miami acusado de ser agente de Cuba: conoce detalles de la acusación en su contra

El exembajador de Estados Unidos en Bolivia, Víctor Manuel Rocha, compareció este lunes en una corte federal en Miami, donde enfrenta cargos de trabajar como agente del gobierno de Cuba durante más de cuatro décadas. «Esta acción expone una de las infiltraciones de mayor alcance y más duraderas del gobierno de Estados Unidos por parte de un agente extranjero», dijo el fiscal general Merrick B. Garland, en un comunicado distribuido por el Departamento de Justicia. Rocha, de 73 años, está acusado de «cometer múltiples crímenes federales al actuar secretamente durante décadas como agente del gobierno de la República de Cuba», señaló el comunicado. «Durante más de 40 años, Víctor Manuel Rocha sirvió como agente del gobierno cubano y buscó y obtuvo puestos dentro del gobierno de Estados Unidos que le proporcionarían acceso a información no pública y la capacidad de afectar la política exterior de Estados Unidos», agregó. Los detalles Los nuevos documentos judiciales revelados alegan que Rocha participó en “actividades clandestinas” en nombre de Cuba desde al menos 1981, incluyendo reuniones con agentes de inteligencia cubanos y proporcionando información falsa a funcionarios del gobierno de Estados Unidos sobre sus viajes y contactos. La denuncia, presentada ante un tribunal federal de Miami, acusa a Rocha de delitos como actuar como agente ilegal de un gobierno extranjero y se produce en un momento en que el Departamento de Justicia ha intensificado la represión penal de las actividades ilícitas de grupos de presión extranjeros en suelo estadounidense. Rocha, de 73 años, tuvo una carrera de dos décadas como diplomático de EE.UU., incluyendo altos cargos en Bolivia, la Argentina y la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana. El documento de acusación rastrea los vínculos ilegales de Rocha con los notoriamente sofisticados servicios de inteligencia de Cuba desde 1981, cuando se unió por primera vez al Departamento de Estado, hasta mucho después de su salida del gobierno federal más de dos décadas después. La operación Según recopiló CNN, el FBI planeó una operación para desenmascarar a Rocha: todo comenzó en noviembre de 2022, cuando un empleado encubierto del FBI que se hizo pasar por agente de la inteligencia cubana le envió un mensaje a Rocha por WhatsApp, poco después de que los investigadores recibieran una pista del trabajo encubierto, dicen los documentos judiciales. En el mensaje, el empleado encubierto dijo que tenía un mensaje de “sus amigos en La Habana” y que se trataba de un “asunto delicado”. Rocha supuestamente respondió: “No lo entiendo, pero puede llamarme”. El exembajador accedió a reunirse con el empleado encubierto en Miami. Durante la reunión, Rocha supuestamente tomó varias precauciones para asegurarse de que no le seguían, entre ellas tomar una ruta más larga hasta su cita y pedir al empleado encubierto que hablaran en un “patio de comidas” con solo “empleados de bajo nivel (…) así no hay posibilidad de que nadie me vea”. Durante su primer encuentro, Rocha supuestamente le dijo al agente encubierto que la agencia de inteligencia cubana, llamada Dirección General de Inteligencia, le pidió “que llevara una vida normal”, y le dijo que había “creado la leyenda de una persona de derechas”. “Siempre me dije a mí mismo: ‘Lo único que puede poner en peligro todo lo que hemos hecho es… es… la traición de alguien, alguien que puede haberme conocido, alguien que puede haber sabido algo en algún momento”, dijo Rocha, según una grabación de la reunión citada en documentos judiciales. Supuestamente añadió: “Mi preocupación número uno, mi prioridad número uno era (…) cualquier acción por parte de Washington que pusiera en peligro la vida de los dirigentes o la propia revolución”. Durante otra reunión varias semanas después, Rocha supuestamente describió al empleado encubierto la obtención de su empleo en el Departamento de Estado, diciendo: “Fui poco a poco. Fue un proceso muy meticuloso, muy disciplinado, pero muy disciplinado”. “Sabía exactamente cómo hacerlo y, obviamente, la Dirección me acompañó. Sabían que yo sabía cómo hacerlo (…). Es un proceso largo y no fue fácil”, dijo, según los fiscales. Rocha también se jactó supuestamente de sus “décadas” de trabajo en favor del gobierno cubano, diciendo que “fortaleció la revolución” durante “los últimos 40 años”, y lamentó “los golpes que el enemigo -refiriéndose supuestamente al gobierno de Estados Unidos- ha asestado a la revolución actual”. En otra reunión celebrada el año pasado con el supuesto agente cubano, Rocha se refirió al derribo por parte de Cuba de dos aviones desarmados enviados por el grupo de exiliados Hermanos al Rescate, con sede en Miami, en el que murieron cuatro opositores al gobierno de Castro en 1996. No hay indicios en la denuncia de que Rocha ayudara a los cubanos en la operación militar, uno de los principales puntos álgidos en más de medio siglo de enfrentamientos entre la isla de gobierno comunista y la oposición de derecha en Miami. Pero en aquel momento trabajaba como alto funcionario político en la sección de intereses especiales de Estados Unidos en La Habana. “Lo viví, porque yo estaba al mando”, dijo Rocha. “Fue una época de mucha tensión”. A raíz de esta operación, el FBI pudo comprobar que Rocha era un agente cubano. A lo largo de las reuniones, “Rocha utilizaba el término ‘nosotros’ para describirse a sí mismo y a Cuba”. Además, en una ocasión Rocha elogió al difunto líder cubano Fidel Castro y describió su trabajo para Cuba como “un grand slam”, según el comunicado al que también tuvo acceso The New York Times En Bolivia Como embajador en Bolivia, Rocha intervino directamente en la carrera presidencial de 2002, advirtiendo semanas antes de la votación que Estados Unidos cortaría la ayuda al país  si elegía al ex cocalero Evo Morales. “Quiero recordar al electorado boliviano que si votan a quienes quieren que Bolivia vuelva a exportar cocaína, eso pondrá en serio peligro cualquier ayuda futura de Estados Unidos a Bolivia”, dijo Rocha en un discurso que fue ampliamente interpretado como un intento de mantener el dominio de Estados Unidos en la región. Al

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FBI señala que Rocha espió para Cuba desde hace 40 años y afirma que tiene grabaciones

El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló más detalles de la acusación contra el exembajador en Bolivia, Manuel Rocha, quien habría sido en realidad un agente del Gobierno cubano que ejercía en el sistema diplomático estadounidense. Según la denuncia presentada por el FBI, para noviembre de 2022 se recibió información de que Rocha era un agente encubierto de la Dirección General de Inteligencia de Cuba (DGI). El FBI, entonces, mediante un agente encubierto, se contactó con Rocha para reunirse y darle un mensaje de sus «amigos en La Habana». La denuncia señala que ambos tuvieron tres encuentros, donde hablaron en español. Las reuniones fueron grabadas incluso en video, cuyas capturas de pantalla forman parte del documento. En sus conversaciones, Rocha se refería a Estados Unidos como «enemigo», hablaba de Fidel Castro como «Comandante» y a sus contactos cubanos les decía «compañeros». Rocha también se ufanaba de sus acciones a favor del Departamento de Inteligencia de Cuba con frases como: «Lo que hemos hechos ha fortalecido la revolución», «hicimos más de los pensaron», «lo que hemos hecho es enorme, más que un Gran Slam», en referencia a la jugada de beisbol donde se conecta un jonrón con las bases llenas. El 1 de diciembre de 2023, Rocha fue entrevistado por el Departamento de Estado y primero negaba haberse encontrado con el agente encubierto del FBI, pero cuando le mostraron su fotografía, sólo admitió que el agente se le acercó en una ocasión. Cuando le dijeron que se encontró con el agente en más de una ocasión, Rocha declinó comentar. Con base a la investigación, el FBI concluyó que Rocha fue agente clandestino del Gobierno de Cuba desde al menos 1981 hasta el presente. «Las conversaciones grabadas en audio y vídeo resumidas anteriormente en sí mismas establecen inequívocamente que Rocha, en sus propias palabras, actuó durante décadas como agente encubierto de la DGI» señala la denuncia. El Fiscal General estadounidense Merrick Garland señaló que el caso de Rocha expone una de las infiltraciones de mayor alcance y más duraderas del gobierno de los Estados Unidos por parte de un agente extranjero. «Durante más de 40 años, Víctor Manuel Rocha sirvió como agente del gobierno cubano y buscó y obtuvo puestos dentro del gobierno de los Estados Unidos que le proporcionarían acceso a información no pública y la capacidad de afectar al gobierno de los Estados Unidos (…) Traicionar esa confianza prometiendo falsamente lealtad a Estados Unidos mientras se sirve a una potencia extranjera es un crimen que será castigado con toda la fuerza del Departamento de Justicia», dijo Garland. Entre los diferentes cargos que tuvo Rocha, fue embajador en Bolivia entre 1999 y 2002. En este periodo fue objeto de la polémica, cuando realizó una declaración para advertir que no habría ayuda económica si se elegía a Evo Morales, lo cual generó un mayor apoyo electoral al entonces candidato del MAS que terminó segundo en las elecciones de 2002. Después Morales dijo irónicamente que Rocha era su «jefe de campaña», por el efecto que tuvieron sus dichos. Los Tiempos

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