La cantautora, poetisa y escritora Matilde Casazola recibió ayer la máxima distinción que otorga el Estado Plurinacional de Bolivia, El Cóndor de los Andes, de la mano del presidente Luis Arce, quien además declaró a todos los departamentos como capitales itinerantes de la cueca. La emotiva ceremonia que se celebró en el centro cultural La Sombrerería de la ciudad de Sucre, Chuquisaca, se inició con una estampa de cuecas a cargo del ballet municipal de esa ciudad. Con elegantes movimientos e impecable atuendo, las parejas de bailarines mostraron la variedad de cuecas del país. La ministra de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, Sabina Orellana, fue la encargada de dar la bienvenida a los asistentes y expresó su satisfacción de presenciar la promulgación de la Ley 172, que declara a todos los departamentos del Estado como capitales itinerantes y rotativas de la cueca boliviana. Felicitó a Matilde Casazola por su aporte a la cultura del Estado Plurinacional. “Bolivia tiene una inmensa riqueza cultural. Además de nuestras expresiones artísticas, tenemos cuecas, bailecitos, quimba, zapateo, una variedad de danzas en todos los departamentos del país”, agregó. El acto siguió con la entrega de la máxima distinción que otorga el Estado Plurinacional de Bolivia a ciudadanos o instituciones nacionales o extranjeras por eminentes servicios civiles o militares prestados a la nación y la humanidad, la Orden del Cóndor de los Andes a Matilde Casazola Mendoza. La artista agradeció al presidente Luis Arce y a todo su gabinete por la distinción. “Este premio lo dedico a la memoria y al cariño de mis padres Juan Casazola Ugarte, Tula Mendoza, a Willy claure y a todas las instituciones que se sumaron a la propuesta, y al Supremo, quien me regaló el don del canto”, manifestó Casazola después de recibir la distinción. El presidente Luis Arce, en su alocución, destacó la promulgación de la Ley de la Cueca y su importancia para la cultura boliviana. “Todos los departamentos podrán ser capitales de nuestra cueca boliviana. Además es emocionante entregar el Cóndor de los Andes a nuestra Matilde Casazola”, manifestó. El Presidente agradeció también el aporte del destacado músico Willy Claure como impulsor de la Ley de la Cueca y de la distinción de la cantautora chuquisaqueña. Al finalizar el evento cultural, Luis Arce tomó su guitarra y acompañó a Matilde Casazola en la interpretación de la icónica cueca De regreso. A ellos les siguieron los espectadores quienes corearon al unísono “Desde lejos yo regreso/ ya te tengo en mi mirada/ ya contemplo en tu infinito mis montañas recordadas (…)”. La identidad femenina de la rebelión Matilde nació en 1943, época caracterizada por continuos golpes de Estado. Ese año fue derrocado Enrique Peñaranda, cuyo gobierno estuvo marcado por continuas represiones sociales. Gualberto Villarroel asume el mandato y otorga algunos privilegios a la clase obrera, pero los derechos de las mujeres todavía no eran reconocidos. Solo algunos sectores de clase media alta tenían acceso a la educación, a pesar de que varias mujeres ya habían contribuido de alguna u otra manera en la Guerra del Chaco (1932-1935). Recién en la llamada Convención de 1945 se les otorga el derecho al voto, pero solo a mujeres letradas, y en 1952 el sufragio universal. Matilde se embarcó en el tren de la rebelión siendo todavía adolescente, lo hizo en busca de un destino y por amor. “Siempre soñé con vivir viajando, conocer paisajes, otras gentes. Conocí a un artista al que uní mi vida, él viajaba mucho, hacía títeres y viajaba mucho. Un día llegó a Sucre, lo conocí una noche en un huerto hermoso, ahí tuvimos una charla bajo la luz de los astros. Así nació esa simpatía y romance”, recordó Casazola en una entrevista audiovisual hecha por Correo del Sur. La artista recordó que durante una década viajó por varios países junto a su compañero Alexis Antiguez. En uno de sus trajines confundieron a su esposo con un guerrillero, por lo que fueron exiliados a Argentina. “Yo no estaba implicada en el tema, pero quise irme con él para que esa situación tan desagradable la podamos pasar juntos”, recordó. En ese tiempo escribió varias canciones, entre ellas destaca Yo cortaba las rosas, que compuso para recordar a su mamá. La poetisa vio, mientras su tren se alejaba, los ojos llenos de lágrimas de su familia. Hija de la luna Gabriel Chávez, sobrino de la cantautora y poeta, explicó que su descendencia viene de Jaime Mendoza Gonzales, médico y escritor, cuyo nombre lleva un hospital y una avenida. Su hermano Germán Mendoza fue un destacado abogado que decide abandonar la profesión y dedicarse a la vida bohemia. “Dejó el hogar y se dice que escogió vivir en una cueva, este personaje fascina a Matilde Casazola”, agregó. El pintor y amigo de Matilde Casazola, Sixto Sandoval, contó que un día cuando acababan de salir de un conversatorio, la poetiza vio la Luna e inspirada en ella compuso un poema. “Ella dijo: ‘Mirá aquella Luna que apenas resplandece en el azul del cielo’, y enseguida compuso una poesía. Intenté captar la idea y pinté una obra inspirada en esa escena, era Matilde tocando su guitarra a la luz de la Luna”, agregó. La obra de la artista fue inmortalizada en el disco titulado Canciones del corazón para la vida. El regreso Llegó un momento en que los viajes y la convivencia con su compañero resultaron tediosos. Ella pensó que sin tener vocación por los títeres ocupaba ese tiempo que podía ser para su desarrollo artístico, necesitaba expresar su mundo en su propio lenguaje, la música. Así fue como regresó a su país natal. En 1976, como recuerdo a ese gran amor, grabó su canción Como un fueguito. “Se apagó el amor como un fueguito, como un fueguito muerto de frío. Nunca más veré arder sus ojos, arder sus ojos, tan amorosos (…)”, dice un párrafo de la canción. La artista recuerda que dejar Argentina y a su compañero fue difícil, pero sintió que era necesario para avanzar en su desarrollo artístico. “Él