Vivir bien

Vicepresidente plantea en Cuba pasar a la geopolítica del Vivir Bien

El vicepresidente David Choquehuanca convocó en el Conversatorio Internacional y presentación del libro “Geopolítica del Vivir Bien” pasar de la geopolítica de dominación a la geopolítica del Vivir Bien, como lo hacen desde tiempo atrás los pueblos originarios. “En estos tiempos de crisis necesitamos descolonizar todo, necesitamos descolonizar el pensamiento, el estómago, necesitamos descolonizar la geopolítica de dominación, la geopolítica como categoría de análisis político que ha legitimado desde el siglo pasado el control y dominio territorial, de los Estados nación modernos a través del expansionismo, incubación de polaridades y conflictos internacionales bélicos”, afirmó durante su ponencia en Cuba. La geopolítica del Vivir Bien es la descolonización de la geopolítica de dominación, que posiciona un horizonte de vida, que pone en el centro de la vida a la Pachamama, Madre Tierra. “El tiempo de la geopolítica de dominación debe terminar y dar paso a la Geopolítica del Vivir Bien”, explicó y consideró que el “sistema mundial capitalista y el modernismo ha creado desorden en el mundo, ha divorciado a los seres humanos de la naturaleza, ha violentado las leyes de la Madre Tierra, han mercantilizado y esclavizado a todos los seres vivos bajo el imperio del capital y la codicia”. Choquehuanca llamó a despertar la conciencia: “despertar la conciencia es actuar desde la profundidad de los códigos del Vivir Bien como códigos de vida, individuales y colectivos algunas manifestaciones del despertar de la conciencia es descolonizar desde lo más íntimo y profundo, así como no robar, no mentir, y no ser flojo”. Para el vicepresidente, se debe ir hacia una rebelión de la ideología y de los pueblos, que tiene como base el “pensamiento”, la ideología de los pueblos originarios que fueron heredados de las sociedades ancestrales y milenarias, y que propone al mundo equilibrio y armonía con nuestra Madre Tierra. “Es necesario aprender a convivir con la Madre Tierra y a vivir y hacer todo de acuerdo a las leyes de la naturaleza… Entender el mundo desde el cosmobiocentrismo de las sociedades milenarias y transcender al antropocentro que ha puesto a la satisfacción y necesidad al centro de todo y darle paso al cosmobiocentrismo  como requisito para transitar de la civilización de la muerte hacia una cultura de la vida”, afirmó. Choquehuanca manifestó que se propone un horizonte de vida que conocen los pueblos originarios desde siglos atrás. “La whipala integra la nueva totalidad del Vivir Bien y conjuga los códigos del Vivir Bien, protegidos hacia siglos por los pueblos originarios herederos de la cultura milenaria”, indicó y recordó que en el Abya Yala se vivía en unidad y trabajaba en complementariedad hasta que llegaron “los hombres extraños” con la colonización y dividieron y desintegraron el continente para el saqueo sistemático. Fuente: ABI

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Bolivia presenta la “Geapolítica del Vivir Bien” para sustituir al capitalismo que “languidece” y tiene sus “achaques de viejito”

Desde el Templo de Kalasasaya, en Tiwanaku, el presidente Luis Arce Catacora y el vicepresidente David Choquehuanca presentaron este miércoles la “Geapolítica del Vivir Bien” que traza el horizonte de un nuevo orden mundial para sustituir el capitalismo de “languidece” y muestra sus “achaque de viejito” con diversas crisis que afectan al planeta y a la humanidad. La propuesta, que tiene como eje principal el respeto a la Madre Tierra, recupera los “saberes ancestrales de los pueblos milenarios” que plantean la visión filosófica del Vivir Bien, relegando el antropocentrismo, que considera al ser humano como centro de todas las cosas y el fin absoluto de la creación. Fuente: ABI

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Del PDE, resbalando por la Política de Ciudades, a la Política de Vivienda

R. Martha Arébalo Bustamante En nuestro país se está discutiendo persistentemente sobre la abrogación de la Ley que aprueba el Plan de Desarrollo Económico Social 2021-2025, “Reconstruyendo la economía para Vivir bien, hacia la industrialización con sustitución de importaciones” (PDES 2021-2025), con el argumento de que el mencionado instrumento vulnera las autonomías departamentales, municipales y de las universidades. Estas afirmaciones no dejan de causar sorpresa, pues es el tercer plan nacional que el Estado Plurinacional de Bolivia ha determinado aplicar. Si bien el primer Plan aprobado el 2006 no fue promulgado bajo el marco de la Constitución Política del Estado del 2009; el posterior, aprobado el 2016, ya se encuadraba en esta norma, además de en La Ley Marco de Autonomías y descentralización “Andres Ibañez” (2010), La ley de Derechos de la Madre Tierra (2010), la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral Para Vivir Bien (2012), la Ley de Gobiernos Autónomos Municipales (2014) y la Ley del Sistema de Planificación Integral del Estado – SPIE (2016). En consonancia, los Gobiernos Departamentales, Municipales y Universidades, durante el 2016, elaboraron y gestionaron la aprobación de sus respectivos planes. Desde el 2020 están encaminando sus acciones a la formulación de los planes 2021-2025, retrasados por la reciente promulgación del PDES 2021-2025. Por lo dicho, en momentos de convulsión derivados de la promulgación de la norma de legitimación de las Ganancias Ilícitas, la suma del PDES a las exigencias de abrogación es claramente un pretexto para dar continuidad, a las muestras de descontento. Con estos antecedentes, es una pérdida de energías discutir sobre un instrumento que con pocas variaciones ya ha sido aplicado en el país prácticamente a partir del 2006, y sin causar “sobresaltos” a las autonomías. Lo que se hace importante, en función de los resultados que puede traer su aplicación, no solo sobre la economía nacional, sino también sobre las condiciones de vida de la población, es analizar sus componentes sustantivos, entre ellos, la educación, la salud, la vivienda u observar su orientación central hacia la planificación territorial, teniendo como horizonte el “Vivir Bien”. Entre las políticas definidas por el gobierno de facto de Janine Añez, en el transcurrir del nefasto período 2019-2020, se tiene una Política de Vivienda aprobada por el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda y se conoce que en la actualidad existe un documento sustitutivo. En paralelo, Añez aprobó la Política Nacional de Ciudades, consolidada actualmente como la Política Nacional de Desarrollo Integral de Ciudades – PNDIC. La primera, como su nombre lo indica, orienta sus acciones hacia la vivienda, un componente trascendental, no solo por su importancia dentro de los indicadores de pobreza, sino también por ser parte de las condiciones de vida, tanto afectivas como materiales de los seres humanos, en su condición de individuos, hombres y mujeres, la satisfacción de sus necesidades básicas de habitar, sus lazos familiares y el establecimiento de relaciones de convivencia social y con la Madre Tierra. Poniendo en el foco a la vivienda, la segunda, al atender a las ciudades, otorga el marco contextual de la problemática de la vivienda. Debemos poner en la escena del debate, a la luz del PEDES ambas políticas e intentar buscar nuevas alternativas de solución al hábitat de los grupos más vulnerables. Cabe recordar que Nuestra Constitución en su Artículo 19, Parágrafo 1, expone: Toda persona tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada, que dignifiquen la vida familiar y comunitaria; en tanto que en su Parágrafo 2 complementa: “[E]l Estado, en todos sus niveles de gobierno, promoverá planes de vivienda de interés social, mediante sistemas adecuados de financiamiento, basándose en los principios de solidaridad y equidad. Estos planes se destinarán preferentemente a familias de escasos recursos, a grupos menos favorecidos y al área rural”. El PDES 2021-2025 traduce esto en forma implícita, al plantear “[d]evolver a la Política Social el carácter prioritario para el Estado, reduciendo las Desigualdad Económica, Social y de Género en el marco de la Pluralidad”. Es tarea nuestra, del pueblo boliviano, recuperar la validez social de la política de vivienda. Buscar que se acerque al paradigma del Vivir Bien y se aleje del “desarrollo sostenible” propugnado por las Políticas de Vivienda de Añez y la de Ciudades en sus dos versiones, siguiendo a organismos internacionales como las Naciones Unidas, quitándole fuerza a nuestro nuevo horizonte civilizatorio, el Vivir Bien. Siguiendo al PDES en su orientación hacia el Modelo Económico Social Comunitario, debemos dejar de considerar central a la propiedad privada de la vivienda y priorizar el acceso seguro bajo diferentes modalidades: alquiler solidario, propiedad colectiva cooperativa, comunitaria u otros. Potenciar los sistemas autogestionarios y de producción social del hábitat, sobre el negocio inmobiliario y de la construcción, permite construir lazos de solidaridad que pueden reforzarse con modos más amigables de financiamiento ligados a la capacidad de pago antes, que a los costos y ganancias financieras. La política de vivienda debe abandonar su giro individualista y centrarse en la vida en comunidad asentada en la propiedad colectiva del suelo y la vivienda para efectivamente construir un otro mundo posible. La autora es Doctora en Diseño, línea Estudios Urbanos, docente de la Facultad de Arquitectura y Ciencias del Hábitat de la Universidad Mayor de San Simón y miembro de la Comunidad de Estudios Pacha

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COP26: Propuesta de Bolivia para enfrentar el cambio climático

Este lunes, el presidente del Estado Luis Arce Catacora, expuso ante la 26 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático #COP26 en Glasgow, Reino Unido, el modelo del “Vivir Bien” en armonía con la Madre Tierra como alternativa al capitalismo verde. Bolivia impulsa una propuesta que consta de cinco ejes para enfrentar la crisis climática. En el mes de octubre, la Vicepresidencia de Bolivia, la Cancillería, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, y la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra organizaron el “Encuentro Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y Contra la Crisis Climática”. Bolivia en el evento fijó una posición, la cual fue consensuada con organizaciones sociales, sociedad civil de todo el mundo. Enfrentando estructuralmente la crisis climática desde la mirada de los pueblos. – Construir un nuevo modelo cosmobiocéntrico alternativo al antropocentrismo. Llamado urgente de la Madre Tierra para combatir la crisis climática. – Propone limitar el aumento de temperatura a 1,5° como tarea urgente para el cuidado de la vida en la Madre Tierra, compartiendo el presupuesto global de carbono existente restante de manera equitativa entre los países. Acciones integrales para enfrentar la crisis climática y la defensa de la Vida. – Sugiere la continuidad intergeneracional del conocimiento tradicional como prioridad para desenvolver mecanismos propios de autogestión y control, para dejar la dependencia de otros modelos importados. Defensores de la comunidad de la vida contra la crisis climática. –  Aplicar un enfoque, estrategias y acciones desde una mirada cosmobiocéntrica de las naciones, pueblos indígenas y comunidades locales como alternativa para enfrentar la crisis climática. La Contribución Nacionalmente Determinada (CND) del Estado Plurinacional de Bolivia. – Bolivia reafirma su compromiso con el Acuerdo de París, los principios y provisiones de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Plantea objetivos de mitigación y adaptación especialmente en los sectores de bosques, energía, agua y agropecuario, mediante acciones de esfuerzo nacional y con cooperación internacional. Por: Vanesa Aliaga Cora

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Arce plantea en la COP26 el modelo del ‘Vivir Bien’ como alternativa al capitalismo verde

El presidente Luis Arce planteó este lunes, en la 26 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático #COP26 en Glasgow, Reino Unido, el modelo del «Vivir Bien» en armonía con la Madre Tierra como alternativa al capitalismo verde. “La solución a la crisis climática no se va a lograr con más capitalismo verde y más mercados globales de carbono, la solución pasa por cambiar el modelo de civilización y avanzar hacia un modelo alternativo al capitalismo que es el horizonte civilizatorio del Vivir Bien en armonía con la Madre Tierra”, aseveró. El modelo del Vivir Bien o Buen Vivir plantea el vivir en armonía y equilibrio con los ciclos de la Madre Tierra, del cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia, según datos oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores. El presidente Arce destacó que Bolivia participó activamente durante los últimos años en el proceso de negociaciones para abordar una solución definitiva a la crisis climática global. “Tenemos que estar conscientes de que los países desarrollados están promoviendo un nuevo proceso de recolonización mundial que lo podemos denominar como el nuevo colonialismo del carbono, porque están tratando de imponer sus propias reglas del juego en las negociaciones climáticas para seguir alimentando el nuevo sistema capitalista verde, y promoviendo que los países en desarrollo tengamos que asumir estas reglas de juego sin opción alguna”, alertó. Fuente: Agencia Boliviana de Información (ABI)

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El desasosiego de la democracia

Alem Quisbert Pacheco El desasosiego que generó los resultados de las elecciones nacionales del 20 de octubre de 2019, con sus dos interpretaciones (o dos miradas sobre la misma historia), por un lado, lo que se ha denominado como un golpe de estado y por el otro la consigna de un fraude electoral, ambas con interpretaciones propias que defendían intereses sectoriales, logrando así una nueva pulseta de poderes que se fue desarrollando en las calles, cuyo final concluyo en las mismas calles, consolidando así un nuevo gobierno en estado de transición. Como resultado de ello, emergieron enfrentamientos localizados que partió de rencillas domesticas al interior de la familia y termino con la extrapolación de imágenes racistas, xenófobas, regionalistas entre pares y diferentes. Todo ello logró visibilizar los conflictos no resueltos a lo largo de la historia, constituyendo pugnas de poder entre los intereses de la sociedad civil frente al estado y viceversa. Donde la identidad y la pertenencia cultural jugaron un nuevo rol histórico emergiendo una vez más el pachakuti como medio de encuentro para y hacia a emergencia de una nueva configuración político, social y cultural. Empero el accionar de ambos polos (sociedad civil – estado), mostró un antagonismo intransigente negándose (una del otro), a reconocerse como miembros de una totalidad, en este caso de una totalidad llamada Bolivia, desembocando en la misma solución lineal, que no ha logrado resultados estructurales y se ha limitado al ejercicio del voto con la ejecución de nuevas contiendas electorales. La democracia como un sistema de gobierno impuesto. La actual democracia reproduce una forma unilineal de la participación social, siendo una imposición lineal, propias del sistema de mercado capitalista, despojando de la participación política (de sus realidades), a los individuos y colectivos no reconocidos por el sistema de poder. Por otro lado, la aun no explorada, democracia plural, es negada en tanto a su aplicación, por ser altamente efectiva contra los monopolios de poder. Abriendo así al entendimiento de una nueva realidad que converja los intereses de las tres macro regiones y los pueblos que vivimos en su interior, la pluralidad como el escenario de nuevos diálogos para la construcción del taypi, como mecanismo para repeler el ch´iqartaana y ver sus transformaciones como parte de una realidad cambiante, donde las culturas urbanas y rurales sobrepongan sus intereses colectivos sobre el interés individuales. Estas cuestionantes impulsan a interpelar los intereses democráticos de un puñado de individuos (electos cada 5 años), que descargan sus energías en la confrontación de la masa electoral, dejando de lado la capacidad de administrar un estado y su gobierno, por ende, generan una incapacidad de reconfigurar la composición política social en tanto a salud, economía, educación, entre otras tantas de necesidad inmediata. Este monopolio de poder a consecuencia del voto electoral, el ciudadano de a pie pierde su capacidad de participación y de deliberación, delegándole esta cualidad a su inmediato representado, sea este, diputado, senador, asambleísta, concejal, alcalde, presidente u otros. Fungiendo un papel unilateral de administración y análisis sobre la población nacional. La democracia es en sí misma es una máquina de poder egoísta al no reconocer la multiplicidad de realidades que convergen principalmente en los centros urbanos, que va más allá del interés económico y se convierte en un todo de convergencias interculturales, formando una nueva totalidad empírica a raíz de las capacidades individuales. Esta forma de ver el mundo desde la unilinealidad genera un poder absoluto, desarrollando en un primer momento, índices de corrupción (debido al monopolio de la administración pública y la difícil forma de cuestionar la forma de aplicación de los derechos legales y culturales), en un segundo momento la deficiencia de regir el poder administrativo (la aplicación de la democracia al no sufrir transformaciones de fondo, se ha convertido en un mecanismo rutinario con varias trabas burocráticas generando dificultades en la resolución de conflictos), inclinando a discursos demagógicos en procesos electorales y durante el proceso de administración política, eludiendo responsabilidades estructurales de la realidad histórica y coyuntural. Promesas banas como el vivir bien o un socialismo de siglo XXI, cómo podemos hablar de estos dos elementos si seguimos viviendo bajo un régimen de poder parcializado y unilineal. Esta concatenación de hechos deriva en develar de manera violenta las diferencias étnicas que existen al interior del territorio nacional, entre ellas: racismo, regionalismo, pugnas de realidades entre urbanas y rurales u otras, cuya aplicación de violencia en algunos momentos derivo en la muerte de uno o de varios ciudadanos y hermanos de una misma patria. Por tanto, nos encontramos en el punto exacto para reconsiderar nuestra realidad, abrirnos a nuevas miradas del todo y poner en negrillas la importancia del diálogo intercultural, político, partidario, inmiscuir sus variantes y consolidar un discurso de unidad sin clasificaciones o representaciones totalitarias. El autor es antropólogo.

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