«Hay más seguridad, pero mis hijos están presos»: Los claroscuros del modelo Bukele en un video viral

El presidente Nayib Bukele suele jactarse de que El Salvador pasó de ser el epicentro mundial del crimen a ser «el país más seguro del hemisferio occidental», pero su exitosa guerra contra las pandillas, que tanta popularidad le ha dado, se ve ensombrecida por las denuncias de detenciones arbitrarias, torturas en las cárceles y otros atropellos de los derechos humanos.

El lunes se publicó un mensaje de la policía salvadoreña en las redes sociales, que se ha hecho bastante frecuente en los últimos tiempos: «Finalizamos el lunes 26 de febrero, con 0 homicidios en el país».

Un logro del que el mandatario –reelecto con 84 % de los votos a principios de febrero, tras maniobrar para poder presentarse a la reelección– presume. Su guerra abierta contra las temibles pandillas se ha desplegado en medio de un prolongado y cuestionado estado de excepción, que ha dejado más de 75.000 personas encarceladas con medidas como suspensión de garantías constitucionales, detenciones provisionales sin límites o intervención de las telecomunicaciones sin el aval de un juez.

Un modelo «altamente represivo»

Las oenegés denuncian que un buen porcentaje de esos presos, muchos de ellos preventivos, fueron objeto de detención arbitraria.

En diciembre, en un extenso informe, Amnistía Internacional (AI) aseguró que el Estado salvadoreño, «detrás del velo seguridad», está «reemplazando gradualmente la violencia de las pandillas», al adoptar un modelo de seguridad «altamente represivo» que criminaliza a los grupos vulnerables y socava los derechos humanos.

El canal de youtube Dos Locos De Viaje dedicó recientemente un episodio al pequeño país centroamericano. Muchos de los salvadoreños entrevistados ensalzaron la figura de Bukele, que concentra todavía más poder tras la arrolladora victoria en el Legislativo, y destacaron la seguridad que se respira en sus calles, tras años de extrema violencia.

«No nos dicen nada de mis hijos»

Sin embargo, en medio de todo, el testimonio de una vendedora de un tienda de ultramarinos, en el centro de San Salvador, es muy elocuente. Por un lado, la mujer explica que «ahora hay mucha seguridad» y que se siente «feliz» con la reelección de Bukele, pero poco después, entre lágrimas, reconoce que no le gusta «la detención de tantas personas inocentes».

Según sus palabras, dos de sus hijos llevan hace casi dos años y medio presos, sin derecho a verles y sin que les hayan explicado las razones de la detención. «No los han procesado, no los han enjuiciado. No nos dicen nada. Solo nos dicen que van para el 2025 las audiencias. Solo se le lleva su paquete y eso es todo», dijo. Para ella, son inocentes.

Pese a que su experiencia pudiera ser un argumento para quejarse de la administración de Bukele, sorpresivamente, la denuncia de la mujer no deriva en una crítica férrea al Gobierno. «¿Qué tal si uno de mis hijos corría peligro [en la calle]? En mi corazón y en mi mente, digo: si Dios me los ha guardado y me los ha metido ahí es por algo. Y así como se han metido, pues ellos van a salir también», agrega.

Otro entrevistado, un vendedor ambulante, afirma que su hermano lleva un año preso y no sabe nada de él. «No se sabe [si lo han procesado] porque no nos dan información de él. No estaba tatuado ni era parte de una pandilla«, aseguró.

«Hemos cometido errores»

Nadie cuestiona la abrupta reducción de la violencia pandillera en El Salvador, un modelo que gobiernos derechistas, entre ellos los de ArgentinaEcuador o Perú, planean copiar.

Pero oenegés y expertos le reprochan los medios utilizados en sus operativos, que el mandatario y su equipo se encargan de divulgar con cinematográficas puestas en escena de despliegue policial, detenciones y traslado de presos.

Uno de los escenarios frecuentes de esos despliegues es el Centro de Confinamiento del Terrorismo, según Bukele, la mayor cárcel de América. Esa prisión fue objeto hace unos días de un polémico reportaje del conocido ‘youtuber’ mexicano Luisito Comunica, acusado de abordar el tema con frivolidad y con un tono cuasi propagandístico.

Antes de las elecciones, preguntado por un periodista de la BBC sobre «los miles de inocentes arrestados sin que tengan vinculación con ningún delito», Bukele respondió que «todas los países del mundo tienen policías imperfectas» y que ya se han excarcelado a más de 7.000 personas que son parte «del pequeño porcentaje» de inocentes detenidos.

«En nuestro caso, todos los arrestos fueron para terminar con el derramamiento de sangre que sufrimos durante décadas, y lo detuvimos. Ahora bien: ¿Nuestra policía ha cometido errores? Por supuesto que sí. Es por eso que nuestro sistema judicial ha liberado a personas inocentes y seguirá liberando personas arrestadas erróneamente», respondió.

El periodista le preguntó después por el elevado número detenidos en el lapso de un año, a lo que Bukele respondió que es normal que en El Salvador, que llegó a ser «la capital mundial del crimen», haya muchos detenidos porque había muchos asesinos.

«Ustedes no pueden arrestar a 70.000 personas porque no tienen 70.000 asesinos y no son la capital mundial de los ases

Fuente: RT

Autor