Amalia Canedo
En la construcción social de nuestro país se considera que la cultura y el arte son accesorios a su vida pero no como urgencia en la medida de construir y apostar por mejores días para sus ciudadanos. Actualmente pasa con el Museo de Historia Nacional Alcides d’Orgbigny y el deseo de nuestro alcalde de moverlo a toda costa al jardín botánico sin entender cuáles son las funciones reales de cada uno de estos dos predios y cual su razón de ser. Así es la radiografía general de cómo se construye la gestión de la cultura en nuestra sociedad, escuchamos lo que los pocos con privilegios opininan y desean y poco o nulo caso a la verdadera esencia de las cosas y de los llamados a ocupar esos espacios, como en este caso especifico son los investigadores y científicos.
La cultura, la educación y el arte en nuestro medio se los gestionan desde la más descarada y negligente ignorancia, su cuotea el poder para luego otorgar voz al que más favores políticos obtiene, gente sin empatía y sin real entendimiento del cargo que ocupan haciendo planificaciones de la gestión como si se tratará de la empresa de producción privada más grande, sin velar por lo importante que es comenzar a formar a nuestros infantes, adolescentes en la importancia de cada uno de los espacios destinados a la investigación, la observación y también de la creación.- ¿somos conscientes realmente del futuro que estamos creando?-
Debemos replantearnos la forma en que gestionamos nuestros proyectos en las instancias públicas para que de esta forma nuestras propuestas no se vayan a saco roto y las ilusiones que se ponen en cada propuesta no se diluyan, es urgente mirar pero sobretodo observar con ojos críticos y cuestionadores lo que hacemos y lo que nos plantean a la hora de ejercer nuestro derecho cultural.
¿Cómo creamos consciencia sobre aquello que deseamos realizar? Desde el conocimiento de nuestro entorno y la necesidad que tiene en su cotidiano, de asumir la consciencia de clase como fundamental para la estructuración de las tareas culturales y artísticas ; ¿ qué nos motiva?, ¿qué motiva a mi comunidad?, ¿Cuáles son las dificultades particulares que tengo? ¿Cuáles las dificultades que nos atraviesan? Y por su puesto cuales son también nuestras fortalezas y nuestros logros comunes, ahí podremos hacer lineamientos reales a la hora de desarrollar propuestas desde nosotros ciudadanos para nuestra comunidad.
Necesitamos que cada artista, cada gestor cultural y /o promotor cultural sea consciente de todo esto y así poder engranar conjuntamente propuestas que obliguen a los servidores públicos a cumplir con su rol de servicio a todos y no ser simplemente promotores de espectáculos efímeros que no contribuyen al afianzamiento de la cultura y el arte en nuestro medio.
Necesitamos un golpe de realismo en nuestro cotidiano para ser consecuentes con este territorio pedregoso de construir para todos…
La autora es gestora cultural (de alasitas)

