Las perspectivas políticas del MAS

Emilio Rodas Panique

En 2019 una serie de errores políticos propios y una estrategia desestabilizadora eficiente de la oposición interna y la derecha transnacional arrastraron al MAS a una crisis política que terminó interrumpiendo el proceso democrático más largo de nuestra historia, el 12 de noviembre de ese año nadie podía prever que nuestra organización política fuera capaz de revertir ese escenario y retomar el control estatal en tan poco tiempo.

El periodo de gobierno de facto puso en máxima tensión la internalización en el seno del pueblo de las grandes transformaciones que se habían dado a lo largo de la revolución democrática y cultural, paradójicamente no fue la clase media que se había fortalecido y reproducido en esos 14 años la que salió a recuperar su proceso sino el pueblo más humilde y las organizaciones de ese pueblo, el catalizador orgánico de ese nuevo proceso fue el MAS, la derecha se había consumido en el gobierno de facto y la única vía de restaurar un ciclo virtuoso era el instrumento político, eso derivó en la victoria aplastante el 18 de octubre de 2020.

Hoy llevamos poco menos de 18 meses desde la recuperación democrática y a veces parece que afrontamos una crisis irresoluble en los liderazgos del proceso, pero no es así, primero porque al frente no hay nada interesante a los ojos del elector, la oposición boliviana es la suma de negativos, en 14 años no han logrado construir un relato coherente del modelo de país alternativo que le ofrecen a los bolivianos, y a pesar del mensaje de las urnas de 2020 insisten en arremolinarse alrededor de su hazaña de 2019, sumado a ello, cada liderazgo es una isla inconexa porque cada uno defiende su patio, las veces que se han articulado ha sido cuando el MAS en sus errores los ha juntado. Hoy la oposición boliviana vive la peor crisis de liderazgo de todo el tiempo del proceso.

El MAS sin embargo posee una ruta estratégica en la cual ha sido coherente, el país que propusimos en 2002 y 2005 lo hemos ido concretando a veces rápido y a veces lento pero no hemos retrocedido ni cambiado de rumbo, con matices, con gravitaciones distintas, con correlación de fuerzas a veces más próximas al extremo izquierdo y otras más jaladas al centro pero siempre dentro del campo amplio del progresismo y la justicia social. Las banderas de largo aliento están claras, habrá que acelerar el paso del debate para definir rápidamente las banderas de corto aliento, aquellas que nos permitan consolidar la revolución en el campo y otras que nos permitan usar lenguajes que nos permitan entender y comunicar mejor a las ciudades, interpretar acertadamente las expectativas de la nueva demografía.

En cuanto a estructura la presencia del MAS es envidiable, tiene dos cosas que cualquier político de afuera soñaría tener: cobertura territorial total y dinámica territorial propia, puede funcionar con piloto automático y a diferencia de los aviones, hasta aterrizar. Hay que afinarla un poco, legitimar sus liderazgos territoriales y darle mejores herramientas para el desempeño político, pero son ajustes en una estructura que nadie más posee ni poseerá a mediano plazo en Bolivia, las pugnas internas lejos de mostrar una estructura en crisis muestran que hay vigor y energías, habrá que orientar esa energía hacia los objetivos determinados, no hay soldado inútil sino mal empleado en la batalla.

En cuanto a liderazgos hoy poseemos tres grandes referentes y cada uno aporta a la solidez del proceso, individualmente cada uno de ellos es capaz de derrotar a todos los líderes de la oposición, juntos los tres ya es un abuso.  Habrá que cuidar los equilibrios y no anticipar una disputa que nos afecte interna y externamente, más allá de algunos locos que parecen estar más interesados en destruir desde adentro lo avanzado y facilitar el trabajo al enemigo, surge la necesidad de construir escenarios claros de desempeño para cada uno de ellos, partiendo del hecho de que lo que importa es conservar la salud del proceso histórico.

El Presidente Luis Arce tiene la tarea de llevar este barco a buen puerto desde el gobierno, un gobierno con buenos resultados, administración eficiente y transparente, un gobierno de dialogo y horizontal con las organizaciones sociales, las regiones y toda la sociedad civil. El compañero Evo como Presidente del Instrumento debe reorganizar las estructuras para que estas funcionen acorde a las tareas políticas, esta reorganización debe ser cuidando la legitimidad y capacidades políticas de los cuadros, además fortaleciendo la capacidad interna de reproducción de cuadros mediante la Escuela de Cuadros del Instrumento. El Vicepresidente David Choquehuanca lidera el frente legislativo, desde ahí y por el despliegue territorial y sectorial de la composición de la bancada puede instalar ese amplio debate para identificar y determinar los alcances de esas banderas de corto aliento y fortalecer las de largo aliento, es el indicado en articulación con el Presidente del Estado, el Presidente del Instrumento y las organizaciones sociales. En la revolución hay campo para todos, no se puede despreciar soldado, mucho menos autoanularnos eliminando comandantes.

Santa Cruz, 17 de abril de 2022