Rusia, 27 de mayo de 2025. La guerra entre Rusia y Ucrania atraviesa una nueva fase de escalada. En los últimos días, Moscú ha lanzado más de mil drones y decenas de misiles sobre ciudades ucranianas, con el objetivo de saturar las defensas antiaéreas y debilitar el ánimo de la población civil. El ataque más agresivo se registró durante el fin de semana, cuando se reportó el uso de 355 drones en una sola noche, marcando un récord desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
Los drones Shahed, de fabricación iraní y mejorados con tecnología rusa, vuelan ahora a mayor altura y utilizan inteligencia artificial, lo que complica su detección e intercepción. Además, Rusia ha incorporado misiles norcoreanos KN-23 a su arsenal, reforzando su capacidad de ataque de largo alcance.
Ucrania, por su parte, alertó sobre una nueva amenaza en el campo de batalla tras detectar restos de un dron con tecnología inédita en un ataque contra la ciudad de Járkov. “Estamos ante una evolución peligrosa en el tipo de armamento utilizado por Rusia”, declaró un portavoz del Ejército ucraniano.
Pese a la intensificación del conflicto, ambos países realizaron el mayor intercambio de prisioneros desde que inició la guerra: mil combatientes de cada bando fueron liberados el pasado fin de semana, en una operación coordinada con la mediación de Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades ucranianas señalaron que los liberados están recibiendo atención médica y apoyo psicológico.
El 16 de mayo, delegaciones oficiales de Ucrania y Rusia sostuvieron una reunión confidencial con el objetivo de explorar una salida diplomática. No se logró ningún acuerdo concreto, y desde entonces Moscú ha acusado a Kyiv —y a ciertos países europeos— de intentar sabotear las conversaciones. Tras el fracaso de ese intento, Rusia reportó un aumento de ataques ucranianos con drones y misiles en su propio territorio.
En el plano internacional, las tensiones se incrementan. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó al mandatario ruso, Vladimir Putin, de “completamente loco” y pidió reforzar las sanciones. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, acusó a Putin de mentir sobre su disposición a negociar. Desde Moscú, respondieron atribuyendo los dichos de Trump a una “sobrecarga emocional”.
La guerra, que entra en su cuarto año, sigue desangrando a Europa del Este, con un altísimo costo humano, militar y diplomático, y sin señales claras de un cese al fuego cercano.

