La pandemia cambió por completo el panorama laboral, forzando a los empleados a trabajar desde sus casas. Aquello estableció nuevos hábitos a los que ahora es muy difícil renunciar, y el resultado está siendo que muchos de estos trabajadores remotos se niegan a volver a la oficina. Sin embargo, recientemente estamos asistiendo a un cambio de políticas por parte de grandes empresas tecnológicas como Meta, Google o Apple a favor del modelo presencial, a pesar de la creciente evidencia de que el teletrabajo mejora la productividad.
Otra de estas empresas es Clearlink, que estos días protagonizó una curiosa historia muy debatida en redes sobre la conciliación laboral, el sacrificio empresarial y el amor por las mascotas. Empecemos desde el principio.
Hace unas semanas, el CEO de Clearlink, James Clarke, notificaba a los empleados por mail que cualquier persona que vivieran en un radio de 60 kilómetros de la sede de la empresa en Utah (EEUU), tendría que comenzar a presentarse en la oficina cuatro días a la semana: «El liderazgo cree que esta es la mejor decisión en este momento para garantizar el éxito a corto y largo plazo de la empresa».
Como es lógico, muchos de estos empleados se sintieron desconcertados por la noticia, ya que la mayoría de ellos había sido supuestamente contratada bajo una condición de trabajo a distancia. Para calmar los ánimos, el CEO citó a todos ellos a una videollamada para explicarles cara a cara la motivación de esta decisión. Pero el mensaje fue de todo menos tranquilizador. «Reto a cualquiera de ustedes a que trabaje más que yo», acabó diciendo Clarke a su personal en aquella reunión virtual que se desquició por completo.
En la charla, que fue grabada y subida a Reddit y YouTube por algún trabajador presente en la reunión, se escucha cómo el CEO comenzó a lanzar varias acusaciones contra la plantilla, como que 30 de ellos habían dejado de iniciar sesión por completo mientras trabajaban desde casa. Y expresó sus sospechas de que algunos de los desarrolladores de Clearlink habían estado trabajando para otras empresas.
«Estoy totalmente de acuerdo con lo que hacemos aquí en Clearlink, y quiero que lo sepas y lo sientas. Se necesita sangre, sudor y lágrimas», decía Clarke, pidiendo más sacrificio y trabajo duro por parte de los empleados. «Me he sacrificado, y aquellos de ustedes que están aquí también se han sacrificado para estar aquí, para estar lejos de su familia», añadía.
Pero todo se fue de madre cuando de manera confusa empezó a elogiar a alguien que «había vendido a su mascota» para adaptarse la nueva situación de tener que ir a la oficina: «La historia del perro me rompe el corazón, como alguien que ha estado a la vanguardia del movimiento de humanización de mascotas en otras compañías que hemos creado”, dijo, refiréndose a los 10 años que él mismo pasó en el consejo de la empresa PetIQ, que vende productos para mascotas.
No dejó títere con cabeza, e incluso habló de las madres trabajadoras que emplea (aunque estas no puedan dar a sus hijos tan fácilmente como pueden hacerlo con sus mascotas), cuestionando abiertamente su capacidad para ofrecer valor a la empresa y a sus hijos. «Las madres que mantienen a sus hijos son las más afectadas por esta pandemia. Muchas habéis tratado de cuidar a sus hijos a la vez que tenéis exigentes horarios de trabajo y responsabilidades. Y aunque sé que lo estáis haciendo lo mejor que podéis… no es justo para tu jefe o para esos niños», señaló.
Fuente: Xataka

