Experto advierte que contratos de litio no beneficiarán a Bolivia y generarán pérdidas económicas
En un contexto de incertidumbre sobre los contratos de explotación de litio en Bolivia, el sociólogo José Carlos Solón manifestó su preocupación sobre los acuerdos que el país busca concretar con consorcios internacionales. Solón argumentó, en una entrevista con El Central de Abya Yala TV, que la estrategia actual de industrialización del litio no representa un negocio ventajoso para Bolivia. La polémica comenzó a escalar con la aprobación en la madrugada del viernes de uno de los contratos con la empresa china CBC, que se tratará en el pleno de la Cámara de Diputados esta semana. La Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sud Frutcas alertó sobre un precio de $us 13.000 a 14.000 por tonelada de litio, mientras que el precio internacional ronda los 9.000, lo que implicaría una pérdida económica para el país. El experto indicó que la gran dificultad radica en las proyecciones a futuro del precio del litio, ya que se maneja un rango incierto entre los $us 20.000 y 26.000 por tonelada hacia 2028, lo que aumenta el riesgo financiero. “Desde mi perspectiva, estos contratos no son un buen negocio para Bolivia”, dijo Solón. Explicó que la distribución de los ingresos favorece en gran medida a las empresas extranjeras, mientras que el país obtendría solo un pequeño porcentaje de las ganancias. El esquema actual parece garantizarles a las empresas más del 50% de los beneficios, mientras que Bolivia recibiría solo un tercio de lo que se genere. Además, Solón cuestionó la falta de transparencia de los contratos, donde aspectos como los costos operativos y las tasas de interés no están claros. “No se sabe cuánto va a ingresar realmente a las arcas del Estado”. Otro aspecto que preocupa al sociólogo es la tecnología de extracción directa de litio, un proceso que se implementó como el plan B en el gobierno, después de que las piscinas de evaporación —plan A— no dieran los resultados esperados. Solón aseveró que esta técnica solo ha sido probada en una planta industrial en Argentina, mientras que en Bolivia no existen estudios completos sobre su impacto ambiental y económico. “Lo que realmente necesitamos es certeza en las cifras y en los impactos, tanto medioambientales como económicos”. La extracción de litio, según estudios académicos, requiere enormes cantidades de agua, lo que podría generar conflictos con las comunidades locales y afectar la biodiversidad. El uso de más de 6 millones de litros de agua por día, tal como mencionan las proyecciones, podría exacerbar los problemas de escasez de agua en una región ya afectada por el cambio climático. El sociólogo advirtió que las inversiones previas en estos proyectos, que suman alrededor de $us 165 millones, están en riesgo debido a los problemas de diseño y mantenimiento, lo que podría afectar la producción de litio y obligar al Estado a financiar nuevas plantas de salmuera si las actuales no funcionan como se espera. La deuda con el Banco Central de Bolivia (BCB), que supera los $us 700 millones, es otro factor que complica la situación. “No sabemos cómo YLB (Yacimientos de Litio Bolivianos) va a poder pagar esta deuda si las plantas no están produciendo lo esperado”, concluyó.










