La escasez de diésel en Bolivia ha llevado a los productores del norte cruceño a tomar medidas drásticas. Este miércoles, en señal de protesta, tomaron de manera pacífica tres casetas de peaje de Vías Bolivia en Minero, Chané y Aguaí. Los funcionarios de Vías Bolivia no opusieron resistencia y se limitaron a resguardar los retenes a distancia, mientras los productores anunciaron que no se cobrarían peajes hasta que se resuelva la crisis de combustible.
Eliazer Arellano, dirigente de los productores, expresó su frustración por la situación. “Todos los días debemos hacer filas durante varias horas para conseguir apenas 50 litros de diésel. Mire cuánta lluvia cae. No podemos cosechar. Los camiones están haciendo una cola por diésel, la soya se nos está perdiendo”, lamentó.
La falta de diésel está afectando gravemente la producción agrícola en la región. Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), informó que solo se han cosechado 230 mil toneladas de soya, lo que representa apenas el 20% de las 1,2 millones de toneladas previstas. Frerking advirtió que el tiempo para recoger la cosecha se agota, ya que solo tienen hasta abril para completar el trabajo.
La situación se agrava en otras regiones del país. En Ivirgarzama, en el Trópico de Cochabamba, un grupo de personas destruyó una caseta de peaje de Vías Bolivia en protesta por la escasez de carburantes y el aumento de los precios de la canasta familiar. Según el viceministro de Transporte, Enrique Ponce de León, unas 500 personas participaron en el acto, y anticipó que se presentarán demandas penales por la destrucción de bienes del Estado.
Ponce de León también advirtió sobre las consecuencias legales para quienes insten a no pagar impuestos y peajes. “Quienes lancen estas declaraciones están incurriendo en el tipo penal de ‘instigación pública a no pagar tributos’, prevista en el Código Tributario”, señaló.
La crisis de combustibles y sus repercusiones en la producción agrícola y el transporte han generado un clima de tensión en Bolivia. Mientras los productores y transportistas exigen soluciones inmediatas, el Gobierno enfrenta el desafío de atender estas demandas para evitar mayores conflictos sociales y económicos.
Fuente: EL Día


